COMO ÉL NOS HA AMADO

At the core | Paul Klee | 1935

Con el domingo V del Tiempo de Pascua, entramos en la segunda mitad de la Cincuentena Pascual.

Su punto intermedio ha sido el Domingo IV que adquiere un relieve íntimo y espléndido -en los tres ciclos- en la bella imagen con la que se define Jesús, la del Buen Pastor: En efecto, Dios ha sido en Cristo el Buen Pastor que ha escuchado a Israel y ha ¨guiado a José como a un rebaño¨ (para decirlo en línea con la oración del salmista). ¨Ha despertado su poder¨, paradójicamente en la debilidad, y ha venido a salvarlo. Con el Misterio Pascual, su resplandor alcanza no sólo a Efraín, Benjamín y Manasés y las tribus todas de Israel, sino al mundo entero.   

Con el v.31 de este capítulo 13 (Evangelio de Juan),  Jesús da comienzo al discurso de despedida, llamado también testamento, no ciertamente en sentido jurídico, sino en ese volcar su corazón en los suyos, dado el poco tiempo que le queda con ellos. Apenas ha salido Judas y se ha perdido en la oscuridad trágica de su propia noche; Jesús ya puede hablar con más libertad a los que tienen parte con él. Ya sabemos que el gesto del lavatorio de los pies no era un gesto de purificación de la Comunidad sino de construcción de la misma desde el servicio humilde y no desde la pretensión de los primeros puestos. La purificación, en cambio se realiza teniendo parte con Jesús, escuchando sus palabras.

(Ya sabemos que Pedro estaba dispuesto a ser lavado por entero, si de tener parte con Jesús se trataba: Ahora capta y captamos que haciendo caso a las palabras del Maestro  nos hacemos más íntimos  con Él y quedamos purificados más y más).

Destaquemos dos frases testamentarias:

  • “Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios el glorificado en él.”
  • Amaos los unos a los otros como yo os he amado.”

Gloria:

Abocado a la muerte inminente tras la salida de Judas, Jesús quiere estar sostenido por la presencia del Padre y vivir  íntimamente compenetrado con Él en cuanto le viene encima. Quiere que sea signo de que Dios está presente en ello: y eso es glorificarlo. Y quiere, por otra parte, que el  Padre le muestre  de alguna manera que el Hijo no está haciendo su voluntad propia sino la  del Padre: y eso es ser glorificado como lo fue en el Jordán y en el Tabor: felicitado como hijo en quien tiene sus complacencias.

La frase quedaría redonda en labios del Resucitado, ya que la Resurrección es el sí del Padre a lo realizado por Jesús. (Cuando se redacta el evangelio, se sabe que, efectivamente, ha sido así). Pero el evangelista la anticipa, para que escuchemos -de labios de Jesús-  el sentido profundo de la beata Pasión. Desde luego, no resultó nada claro para la sensibilidad del Jesús del Huerto y del moribundo de la Cruz, pero la supo vivir con un acto filial de fe, ejemplarísimo y supremo.

Un imperativo ardiente, de sorprendente novedad:

El mandamiento ¨nuevo¨: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.

Si es un imperativo, es para ser llevado a cabo. Si es para ser cumplido, quiere decir que previamente se nos ha capacitado. De lo contrario, sería pelagianismo pretender con nuestras fuerzas algo que nos sobrepasa, sobrenatural. Ciertamente que el imperativo es muy bello y condice con el corazón humano.

Por eso, con el profeta Ezequiel, pedimos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. Sólo el Espíritu del Resucitado nos posibilita el llevarlo a la práctica. O Jesús mismo,  con el amor con que nos ha amado y permaneciendo en su amor. Sólo así, podemos amarle como él nos ha amado.

Jesus se despide, sí, pero quiere estar presente en el amor con que nos ha amado, compartido en el amor de los unos para con los otros. 

Recuerda Cantinflas, en el Padrecito, si mal no recuerdo: ¨Parece que los humanos no lo queremos tener presente o no lo hemos oído bien: ¨No dijo Jesús armaos los unos contra los otros¨.  

Todo lo contrario, y lo dijo como mandamiento que considera típicamente suyo, señal distintiva de que somos sus discípulos: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.  Con el amor con que os he amado: Novedad sublime, que nos honra enormemente.

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