SOLO EL POBRE SE HACE PAN

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La Editorial San Pablo acaba de publicar SOLO EL POBRE SE HACE PAN (traducción del original portugués: Só o Pobre se faz Pão), de Carlos Maria Antunes, monje de Sobrado. Con prólogo de Carlos Gutiérrez Cuartango, Prior de Sobrado.

Introducción e índice:

Del Prólogo:

“Para mí, Jesús es: el Pan de Vida, para que sea mi sustento; el Hambriento, para ser alimentado”. Sólo el pobre se hace pan, propone sapiencialmente el autor para invitarnos a hacer un sorprendente viaje mistagógico que empieza y finaliza en la carne. Es una gira a ras de tierra, penetrando en ella a través del ayuno, para descubrirla preñada de Espíritu. “Dios está en la tierra y la tierra es cielo”. El ayuno destapa el mundo de los deseos y hace aflorar el anhelo esencial. La carne humana hambrienta de Dios se expone al Espíritu para convertirse en carne de Dios que se abre y se arrima compasiva y solidariamente a toda carne. El ayuno, la interioridad y la compasión se entrelazan. “Nuestro Señor Jesucristo siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para enriqueceros con su pobreza”. El ayuno revela el hambre de pan, exhibe el inexplorado mundo de los deseos y brinda la oportunidad de poner verdad en la impostura de las falsas identificaciones. Es el reconocimiento de la pobreza existencial en el despojo más radical, del  deseo fundamental de todo ser humano, de su hambre del pan de vida, para ser revestido de Cristo. Jesús Pan de Vida y Jesús Hambriento se dan cita en el encuentro cuerpo a cuerpo con todos y con todo, compartiendo la misma mesa de la vida entre pobres que se parten y se reparten como sustento y alimento, siendo, a su vez, alimentados y sustentados.

Querido lector, me enorgullezco de presentarte este libro de un hermano de comunidad, “discípulo del reino de los cielos, que como un padre de familia saca de su tesoro cosas nuevas y viejas”, para invitarte a recorrer con él un periplo apasionante, la aventura de la divinización en el corazón mismo del más hondo abajamiento. Abundan “los manjares exquisitos y los vinos refinados” de la compasión y la solidaridad en este festín del Reino en el que “cada cosa es de todos y todo de cada uno”. Que lo disfrutes entrañablemente.

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