Tibhirine – Hermano Luc

Paul Dochier, que se convertirá en el  Hermano Luc en religión, nació el 31 de enero de 1914 en Bourg de Péage en la región de la Drôme. Tiene una hermana y un hermano.

Después de sus estudios de medicina hace su servicio militar en Marruecos y más tarde entra en la abadía de Aiguebelle como hermano converso, estado en el que deseará permanecer durante toda su vida.

En 1943 parte como prisionero voluntario a Alemania para reemplazar a un padre de familia.

Una vez vuelto a Aiguebelle, se incorpora a la comunidad de Tibhirine en 1946 y, rápidamente, se le pide que abra un dispensario para atender a la población de los alrededores; salvo cortos periodos de ausencia, lo mantendrá hasta el final, a pesar de un físico cada vez más deteriorado.

Durante la guerra de independencia en 1959, es secuestrado una primera vez con otro hermano de comunidad.

Estimado y respetado por todos, atiende a casi un centenar de enfermos cada día y tiene un gran lugar en la comunidad gracias a su sabiduría y su humor.

Todavía estamos vivos. Así que tengo más de 80 (…) A mi edad, tengo que ver los acontecimientos de mi existencia sin amargura. Todos los días caminamos hacia el aniversario de nuestra muerte. En la superficie de nuestra vida, los acontecimientos se suceden como las olas, que ni modifican la profundidad del mar ni el sentido de nuestra vida, que siempre debe ser un camino hacia Dios. A los 80 años, atravesamos un umbral lleno de misterios donde, como dice el Eclesiastés, las canciones son silenciosas, donde hay miedos en el camino. Pero la Misericordia de Dios es infinita e inmenso su Amor. Por lo tanto se debe llegar sin temor a la otra orilla. Si no muero de muerte violenta, sino de enfermedad, querría que en mis últimos momentos se me leyera una página del Evangelio: el hijo pródigo. El que va hacia su Padre que le abre sus brazos… y que se me diera a beber una copa de champagne para decir adiós a la tierra, que es muy bella y a la que he amado tanto”. (Carta a la familia, 12 de febrero de 1994)

Sus estudios, comenzados en la escuela Saint Maurice en Romans, posteriormente continuados en la institución Notre Dame y el seminario menor de Valence, lo llevaron a conseguir el bachillerato y luego se orientó en 1932 hacia la facultad de medicina de Lyon. Ganada la plaza de residente en 1934, estará hasta abril de 1937 como estudiante en el hospital Grange Blanche de Lyon.

En abril de 1937, desapareció y sus compañeros de residencia solo descubrirán después en qué se había convertido. En efecto, tras una maduración interna sobre la que no se sabe grande cosa, se presenta en la abadía de Aiguebelle donde estará en lo sucesivo a tiempo parcial porque, siguiendo el consejo del Padre Abad, terminará sus estudios de medicina, pero en un otro hospital: el Antiquaille.

Acaba su carrera de medicina y es nombrado adjunto al realizar la oposición para interno en octubre de 1938 y presentará con éxito su tesis el 4 de abril de 1940, durante su servicio militar; éste comienza en 1938 en el cuartel Jeanne d’Arc de Villeurbanne, luego deja Francia como teniente médico el 28 de enero de 1939 para una misión en el sur marroquí que hará que nazca su amor al Magreb.

Terminadas las obligaciones militares, el 7 de diciembre de 1941, se entrega por completo a la vida monástica en Aiguebelle; después de una primera toma de hábito como monje corista, obtiene el permiso para poder realizar su deseo de humildad y el 3 de diciembre de 1942 toma el hábito de hermano converso, al que permanecerá vinculado toda su vida, eligiendo permanecer así incluso después de las evoluciones posteriores al Vaticano II. Habiéndose ofrecido como voluntario para reemplazar a un médico padre de familia numerosa en un campo de prisioneros en Alemania, parte el 26 de abril de 1943 a Oflag VIA, en el Ruhr, donde estaba su cuñado, Charles Laurent, también como prisionero. Durante este cautiverio, cuidará especialmente de los prisioneros rusos, incluso compartirá con ellos una cuarentena durante una epidemia de tifus que él mismo sufrirá.

Liberado el 5 de julio de 1945, vuelve a Francia y, después de un mes con su familia, retorna a la abadía de Aiguebelle. Después de haber pronunciado sus votos temporales el 15 de agosto de 1946, es enviado a Notre Dame del Atlas, casa “hija” de Aiguebelle. Llega a Argelia el 28 de agosto de 1946, día de San Agustín.

Rápidamente, además de diversos servicios de la vida cotidiana del monasterio (cocina, etc.…), se ocupará de un dispensario dirigido a la población pobre y desnutrida, e incluso irá a curar en el campo, por lo menos al principio cuando su salud se lo permitía. El 15 de agosto de 1949, en Tibhirine, hace la profesión solemne como hermano converso.

Durante la guerra de independencia, es secuestrado con el hermano Mathieu por el ALN como represalia por un arresto hecho por el ejército francés y por la muerte de un imán de Médéa pro-FLN. Padeciendo asma, las dos semanas de este secuestro son para él una prueba muy dura tanto física como moralmente, aunque son finalmente liberados sin haber sufrido más violencia que la de ir de escondite en escondite por la montaña.

En la época de la independencia y en los años siguientes, dejará dos veces Argelia por las fuertes incertidumbres que pesaban sobre el futuro de la abadía y sobre la  continuidad del dispensario.

Su estado físico no era bueno: corazón, riñones, asma. Y esto le obligará a algunas raras estancias en Francia dónde sus amigos médicos lioneses le someterán a exámenes e intervenciones. A pesar de eso, recibía a un gran número de enfermos, hasta 150 al día, suministrando gratuitamente las medicinas que solicitaba a sus amigos y allegados en Francia; gracias a lo que recibía, ayudaba con dinero o provisiones a las familias muy pobres y particularmente a las mujeres en situación difícil. También era un confidente para muchos, médico de cuerpos y de almas… Conocido en kilómetros a la redonda, era muy querido por la gente a pesar de su lenguaje franco y claro. Como él mismo decía, siempre cuidaba al que se presentaba a él sin tratar de descubrir que había detrás del hombre que sufría; esto le valió la desconfianza del ejército francés durante la guerra de independencia y más tarde la de las autoridades argelinas durante el terrorismo.

Una frase suya resume sus últimos años:

“Mi presencia aquí no es necesaria pero puede ser útil. El 31 de enero de 1996 tendré 82 años, estoy enfermo de corazón y pulmones, pero mientras me quede un poco de vida, en un contexto difícil, me debo a los otros; por tanto no puedo dejar Tibhirine. “Venga tu reino”. No hay que buscar lo que es “suyo”.”

Será secuestrado con seis de sus hermanos durante la noche del 26 al 27 de marzo de 1996. En la casete remitida por el GIA, un mes después del secuestro, su voz es normal e incluso parece ironizar sobre sus captores, permaneciendo fiel a su sentido del humor – a veces un poco negro – que conservaba en todas las circunstancias.

(Oración cotidiana): “Señor, concédeme la gracia de morir sin odio en el corazón”

(12/7/94): “El miedo, es la falta de fe, la fe transforma la angustia en confianza. Entonces, ¿de qué y de quién podríamos tener miedo?… Somos como el pájaro en la rama, listos para volar a otros Cielos, nuevos Cielos y una nueva Tierra…”

(5/1/95): “¿Qué nos puede pasar? Ir hacia el Señor y sumergirnos en su ternura…”

(24/3/96): “Aquí, la violencia siempre está en el mismo nivel, aunque la censura quiere ocultarlo. ¿Cómo salir de eso? No pienso que la violencia pueda extirpar la violencia. No podemos existir como hombres más que aceptando el hacernos imagen del Amor, como se manifestó en Cristo que, siendo justo, quiso sufrir la suerte del injusto”

3 comentarios en “Tibhirine – Hermano Luc

  1. Gubi dijo:

    Hermano Luc,
    Descansa de un saber deberte a Él y en su regazo por siempre, médico de cuerpos y almas, la paz se hace presencia en una Comunidad siempre útil a los demás.

  2. manuel regal ledo dijo:

    Grazas por permitirnos acceder a estes testemuños tan cheos de vida e sentimentos cristiáns, e que nos iluminan o camiño para aprender a estar dentro da hostilidade do mundo como humildes servidores. Grazas. Que todos saibamos ser fieis ao Espírito que é capaz de crear experiencias tan vivas.

  3. enrique dominguez fernandez dijo:

    Hermano Luc, todo un ejemplo de vida y servicio a Dios a través de los demás. Porque si algo aprendí en Sobrado, es que no hay que buscar a Dios en las estrellas, sino en quienes nos rodean.

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