DECLARACION DEL AMOR DE DIOS

Como el Amor de Dios – Braulio Eusebio

        

       Me voy a atrever a hablar sobre el amor, haciendo un comentario sencillo, sobre el amor de Dios al hombre y del amor del hombre a sus semejantes que, en así haciendo, esta ya amando al Dios mismo.

            El Evangelio de hoy empieza diciendo:“Esta escritura comienza a cumplirse hoy”.Y el domingo pasado nos relataba esa escritura, esta frase de Isaías que Jesús leía refiriéndose a sí mismo: “El Espíritu del Señor está sobre mí,por cuanto me ha ungido para dar la buena nueva a los pobres;me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año de gracia del Señor”.

                Esta es toda una declaración del AMOR de Dios sobre su criatura, primero expresada por el profeta y luego por el mismo Hijo Unigénito de Dios hecho hombre precisamente para comunicar de viva voz y ejemplo su propósito amoroso especialmente para aquellos que no han recibido amor y están desamparados.     Todos lo criticaban porque en la cita del texto de Isaías no había mencionado aquellas palabras que hablaban de la ira de Dios contra los paganos. Jesús se atreve a anunciar la salvación, no solamente de su pueblo, sino del hombre, de cualquier hombre, de todos en general, incluidos los paganos.

  1. Juan dirá en su primera carta:En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene; en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.  Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.            

            Tenemos que distinguir al menos dos formas de amor: el humano, frecuentemente teñido de egoísmo y el Divino, que procede de Dios y es para nosotros don de Dios. Don de Dios al recibir el bautismo, confirmarlo y por los demás sacramentos, mantenerlo, purificarlo y aumentarlo. En realidad solo hay un amor pero vivido a intensidades diferentes.

            Creo que es evidente que cuando la gente habla del amor no se refiere al de Dios, del que habla S. Juan, el amor que tiene Jesús por nosotros. El nuestro es algo así como un afecto que sale del corazón, manifestado en actos positivos, cariñosos, de entrega, pero que puede ir teñido de egoísmo, de búsqueda de uno mismo que se puede ir debilitando con el paso de los años y a veces incluso puede desaparecer. ¿Cuál es la razón de esto?. El amor es como una planta que necesita ser cuidada con esmero. El amor viene teñido siempre, antes o después, de dolor y dificultad. El amor de Dios, el verdadero amor del que habla S. Juan, viene siempre rodeado de dolor. Dolor por las renuncias que conlleva, dolor por las faltas de respuesta de los demás al mismo, dolor porque nunca en esta vida llega a su plenitud.

            Amar más que realizar actos de amor, es convertirse uno en amor. Hacerse uno con Jesús y con Dios, por la fuerza del Espíritu Santo que es quien lo infunde en nuestros corazones. Ese amor de Dios se le llama corrientemente “caridad” En la caridad, o amor divino, no existe el menor atisbo de egoísmo, es decir uno no se busca así mismo, sino que el bien de la persona amada es lo primordial antes incluso que el bien de si mismo. Uno se convierte en caridad cuando la repetición de actos suyos, de caridad, hace que este don se convierta en hábito y surja naturalmente sin el menor esfuerzo.

            Si tuviéramos que definir la naturaleza de DIOS diríamos que ÉL ES AMOR. De su misma esencia o naturaleza nos lo infunde a nosotros. Esa es nuestra imagen y semejanza con Él, perdida por nuestros egoísmos y centramiento en nosotros mismos, y que nos buscamos, buscamos nuestra felicidad por todos los medios, lastimando a veces la felicidad de los demás.Decía más arriba que el amor auténtico lleva consigo una carga grande de dolor o de dificultad.A veces se dice “Dios castiga a los que ama”. Pero no es verdad, porque para quienes Dios ama, las pruebas no son castigos, sino gracias. (Cura de Ars)Además tengamos en cuenta Dos son las cosas que hacen madurar al hombre: el amor y el sufrimiento (Johann Messner)

            AMAR, por otro lado ES DAR, sin esperar recibir.. Dios es pura donación. Sin tener en cuenta nuestro continuo devaneo, nuestro continuo olvido de lo que es para nosotros. Pura donación, entrega incondicional. Si precisamente ha enviado su Hijo al mundo para los malos, los egoístas, los pecadores, los incrédulos porque no quiere que nadie de los que Él ha creado desde si mismo, a los que ha dado su imagen y semejanza se puedan perder. Recordad lo de la oveja perdida a la que sale a buscar el Pastor dejando a las 99 restantes y como se alegra al encontrarla.

            ¿Queréis saber cómo es el amor de Dios y como nos llama a llevarlo a cabo nosotros?Pues lo habéis oído en la segunda lectura. Es el don más importante que nunca se acabará, pues a diferencia de los otros, amar será nuestra ocupación por toda la eternidad, cuando todo lo demás haya desaparecido. Y precisamente de eso se nos juzgará en el último día: Porque tuve hambre, sed, estuve desnudo y en la cárcel y no vinisteis en mi ayuda…Ya conocéis el resto.

            Sigue diciendo Pablo, que el Amor es el que da valor y seguridad a todas las realidades juntas, por importantes y excepcionales que estas puedan ser. Hablar lenguas, profetizar, conocer todo, dar todo lo que se tiene…

            Diálogo: me diste mucho, de todo pero no me diste amor, no me escuchaste, no viniste en mi ayuda cuando lo necesitaba, no me buscaste cuando estaba perdido. ¿Recordáis unas palabra parecidas de Jesús a aquellos que invocaban su nombre? Señor, señor….

            Termino recordándoos cómo describe Pablo lo que es amor: paciente, servicial, no presume, no se gloría de si mismo, no hace nada deshonesto, no guarda rencor, no se enfada,no se alegra del mal del otro, todo lo aguanta, se alegra con la verdad, confía en todos, espera todo del otro, soporta todo… Así es el amor  de Dios y a eso estamos llamados hoy de nuevo nosotros. Recordemos que el amor es el único tesoro que se aumenta al dividirlo.¡Qué buen examen de conciencia!Podemos estar ya ahora con Dios en el cielo; podemos ser felices con él en este preciso instante, si amamos como Él ama, si ayudamos como Él ayuda, si damos como Él da, si servimos como Él sirve.(Madre Teresa de Calcuta)

            Demos gracias a Dios por su palabra luz para nuestra vida.

 

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