Lo que hicisteis con uno de ellos, conmigo lo hicisteis

Fotografía de Sebastião Salgado | Colección: Trabajo

El deber del cristiano es reproducir las palabras y hechos de aquel en quien reside toda la Plenitud de la Humanidad y toda la Plenitud de la Divinidad. El hombre Jesucristo encarnación del Hijo, el HOMBRE PERFECTO, en lo exterior y lo interior y que participa desde antes del tiempo como HIJO, de la misma naturaleza de Dios.

Santa Teresa nos dice nos dice ya en las Primeras Moradas que ese Cristo al que debemos imitar y que nos llama a la plenitud del amor, es en su humanidad, que es lo que podemos imitar, nuestro modelo. La Santa de Ávila a diferencia de otras opiniones teológicas se inclina por la naturaleza humana del mismo. Sería interesante que ojeáramos el Concilio de Calcedonia, el 4º de los grandes concilios, y de sus conclusiones sobre la herejía de Hesiquio, que dio lugar a la primera importantísima escisión doctrinal dentro del casi aun naciente cristianismo. Hesiquio hablaba de una sola naturaleza Divina. Lo humano era solo una apariencia.

Pues bien, el primer aspecto importante a imitar es precisamente que Jesús vivió totalmente volcado en aquellos que necesitaban de más ayuda. Jesús como el samaritano de su parábola no pasó ni pasa de largo ante nadie. Porque Él “no se aferró a su condición divina, al contrario, se despojó de su rango, tomando la condición de esclavo, pasando como uno de tantos”. Ni siquiera fue alguien señalado y conocido como el más pobre o desgraciado… fue uno de tantos. Precisamente por eso siente compasión por todos los pobres y desheredados, pues lo experimentó en su propia carne. Y por todos los criminales, pues murió como uno de ellos y los perdonó.

Esto en nuestra espiritualidad es decisivo. El Jesús que nos sale al encuentro es también el hombre. Exactamente igual a mí mismo, excepto que pudo vencer la tentación del pecado. Jesús supo y sabe, en sus hijos, de felicidad y de tristezas, de sufrimiento, de abandono, de amistad y enemistad, de fidelidad y de traición, de vida y de muerte. Él fue el hombre misericordioso, que participó de la misericordia del Padre, la experimentó en su propia carne y nos la quiso mostrar para ser imitado. En su imitación, a veces dolorosa, está nuestro gozo, aunque parezca increíble.

Hoy ese Hombre/Rey del Universo, se presenta para decirnos cuál es el precio, el resultado, del dolor, la carencia y el sufrimiento: la Glorificación. Y, desde allí, desciende a presidir el Juicio de la Misericordia, la que Él vive y predicó. El Juicio Final o Universal va a basarse en la misericordia, la compasión y serán precisamente esas y no otros valores, por religiosos que fueren, los que van a determinar el futuro de los hombres. Los misericordiosos con los pobres y necesitados serán llamados personalmente por sus ángeles y serán bendecidos. ¿Y eso por qué? Porque lo que hicisteis con uno de ellos Conmigo lo hicisteis”

En el Juicio no se habla de religión, ni de iglesia, ni de lengua ni de nada de nada, pues de eso no habló Jesús en su vida mortal. ¿Por qué iba a hacer otra cosa en ese momento solemne? ¿Significa eso que lo otro no tiene ni valor ni importancia? No. De ningún modo. La misericordia es el fin. Lo demás: Sacramentos, oración, liturgia, no son sino medios para adquirir, afianzar y expandir dicho fin: La misericordia, la compasión, la fraternidad que son aspectos específicos del AMOR.

Otro punto importante: Se nos invita a fijarnos en los pobres, los desgraciados, los pecadores, como genérico, es decir sin ninguna distinción de sexo, nacionalidad, religión, clase social… Aparece el SER HUMANO desnudo ante el Señor del Universo, para ser juzgado si mostró misericordia con el hermano. O no. Solo hay dos tipos de personas: El que sufre y el que es compasivo. La decisión final del ser humano es sobre la fraternidad, que le lleva a verse herido o pobre en el que sufre, en el otro y su corazón se conmueve y sale de si para socorrer. Y socorrerse a si mismo a la vez.

Otro aspecto interesante del que no habla el Evangelio, pero sí está claro en nuestro tiempo: ¿No es la riqueza egoísta otra pobreza, no ya física sino moral, llamada a ser también socorrida? ¿Y la soberbia y la ira y cualquier pecado llamado capital? Lo que antes llamábamos Obras de Misericordia, físicas y espirituales, se han enriquecido con el paso de los siglos, hasta englobar en esos ejemplos que acabo de mencionar, otros enfoques: Los pecadores, los criminales, los violentos, son también pobres y dignos de misericordia.

Se me ha venido en este momento el ejemplo de Juan Pablo II perdonando a Alí Agka y por supuesto Jesús perdonando a los que le ejecutaron. Tuvo misericordia de su ignorancia, no del crimen que cometían. ¿Es el hambre solo de alimentos? ¿La cárcel a visitar solo un edificio? ¿La sed solo de agua o vino? ¿Está desnudo solo el que no tiene ropa? ¿No hay otras desnudeces morales, psicológicas o religiosas? ¿Se puede hablar de enfermedad solo física, del cuerpo? El Hombre y todo hombre nace, vive y muere sufriendo de un modo u otro. Es decir la misericordia que Jesús quiere de nosotros ha de ser universal, extendida a la raza humana entera, a todo el reino animal y vegetal. A todo ser vivo en una palabra.

Dice Francisco en su última Encíclica: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón». Y concluyo con una frase de Pagola: “El que libra a los demás de problemas y preocupaciones se ve liberado de los suyos. El que ayuda a otros a vivir, se ayuda a si mismo. El que da amistad y apoyo recibe fuerza y aliento para vivir”.
¿Hermanos: somos de los que nos paramos a socorrer al hermano o miramos para otro lado? ¿Damos la mayor dádiva posible: dar Todo Nuestro Tiempo al que de verdad lo necesita?

6 comentarios en “Lo que hicisteis con uno de ellos, conmigo lo hicisteis

  1. Beatriz dijo:

    Feliz día de Cristo Rey en la tierra y en el cielo! ! !
    Después de leer el texto le pido a Jesucristo que nos haga ser cristianos de verdad, de corazón, y no en apariencia….
    Llevaré a mi oración personal esta homillía….
    Gracias 🙏🏽

  2. Roberto dijo:

    Esta homilía es muy profunda. Me he quedado sin palabras. Amor para los que dan amor y amor para los inconscientes. Estoy orgulloso de conoceros, gracias!

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