El Buen Pastor

Fotografía de Rod Long | Unsplash

Este domingo 4º de Pascua es conocido como el Domingo del Buen Pastor. En las primeras horas de la Iglesia, Pablo y Bernabé se vuelven hacia el mundo pagano, para reunirlo alrededor de Cristo y en una visión prodigiosa, Juan contempla ya la multitud incontable de los que serán salvados.

La hostilidad de los judíos hace que Pablo decida anunciar el evangelio a los paganos, lo que suscita de un lado su alegría y de otro la persecución. Pablo toma esa decisión que será decisiva en su vida: De ahora en adelante solo anunciará el evangelio a los paganos. De este modo continuará con la misión de Jesús, establecido por Dios como luz de las naciones y salvador del mundo. El comienzo de esa nueva tarea paulina será muy fructuosa pero pronto suscitará la persecución. Y esa será la pátina en todas partes donde predique la buena nueva.

Esto no nos es desconocido en absoluto en cualquier situación nueva en que nos encontremos. Desde el matrimonio mismo, hasta las relaciones interpersonales, la vida monástica incluso. Y el conocimiento y la experiencia de dicha situación hace que hoy día poca gente quiera comprometerse seriamente y de por vida en relaciones y decisiones importantes. Sencillamente porque se sabe  que frecuentemente lo que parecía ser color de rosa, se va oscureciendo con el tiempo. También pasa con la plata y otros metales nobles.

Yo cuando entré en el monasterio recuerdo muy bien que mi gran problema era pensar en “para siempre”. Monje para siempre. Yo pensaba tengo que vivir en el momento presente y olvidarme del futuro. El presente se irá abriendo poco a poco hacia delante”. Y así ha sido y así es. Y ciertamente que las dulzuras del primer momento se van amargando con el paso de los años. Quizá sería mejor decir que lo que es ilusorio al principio se convierte en una realidad que es siempre dolorosa como dolorosa es la experiencia de la existencia en este mundo, y nadie se salva de ella.

Y aquí viene el gran mensaje de la Palabra de Dios hoy: La muchedumbre incontable ante el trono de Cristo el Cordero y el mensaje evangélico de Cristo Buen Pastor. Los problemas que van apareciendo en las relaciones interpersonales, y en general en el transcurso de la existencia solo tienen una vía de solución: Salir de un mismo, del egoísmo, del deseo de ser feliz y sentirse uno bien, y abrirse a la realidad y a la ayuda espiritual, a la confianza en un Dios que es pura misericordia, puro amor y compasión y cuyos caminos nada tienen que ver con los nuestros que nos hemos imaginado y por los que queremos caminar pase lo que pase. Y eso hermanos es un pecado, cuando teniendo la fe y la esperanza nos empeñamos en seguir una vía nuestra que además, y ese es el pecado, solo comporta una falta de amor hacia los demás y por eso hacia Dios. Esto me da ocasión para hacer una aclaración que supongo solo será un recordar para vosotros: A Dios no se le ofende. Es totalmente imposible pues supondría tener en nosotros un poder igual al suyo o incluso superior, que le hiciese perder su fuerza y sentirse afectado por nosotros pobres criaturas. Ofendemos a los demás y en primer lugar a nosotros mismos.

Pero aun así la misericordia de Dios es inimaginable, y así lo atestigua Juan. La multitud que nadie podría contar que había purificado sus pecados con la sangre de Jesús y que venían de la gran prueba: La  gran prueba que supone nuestra existencia humana, que vive en dos niveles: el de la fe y el de los sentidos. Pero Juan nos dice una verdad que debemos de meditar profundamente: Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos. Cuando estéis hermanos en tentación, sufrimiento, decepción, lucha, desánimo pensad en ello: Dios enjugará nuestras lágrimas y más aún nos las enjuga en la misma actualidad: Usando la imagen del pastor bueno: Él Nos conoce. Le conocemos, le seguimos y Él nos da la Vida eterna. Y además nadie podrá arrancarnos de la mano del Padre pues Él y el Pastor son Uno Solo.

Hoy el Señor nos invita a varias cosas, que tenemos que recordar pues las sabemos (aunque a veces parece las olvidamos):

-¿Es Jesucristo siempre mi opción? Opción es elección de algo o alguien por encima de todo lo demás. Elección libre.

-¿Escucho profundamente su voz, en la escritura, en el fondo de mi corazón, en la voz de los hermanos y las situaciones diversas de la vida? Son muchísimas las voces que atruenan nuestros oídos y nuestro corazón. Todas de realidades efímeras y no consistentes. Recordamos que la primera palabra y la última que Jesús dice a Pedro es “Sígueme”.

-Escuchada su voz, ¿Le sigo por encima de todo? La decisión de vivir como seguidores de Cristo, del Pastor, es lo más decisivo en la vida cristiana. Seguirlo y más profundo aún, reproducir su imagen en nosotros. Convertirnos en otros Cristos.

-¿Tengo la conciencia absoluta de que nada ni nadie puede arrancarme de su mano, a no ser mi propia decisión libre?

-¿Es mi gozo dejarme arrastrar en la efusión de amor que une al Padre con Jesús y nos es comunicada por el Espíritu?

Termino con la frase de un conocido teólogo: “No basta confesarse cristiano y seguidor de Jesús. Es decisivo el tipo de relación que se establece con él. No es lo mismo obedecer a Cristo Legislador, que comunicarse confiadamente con Cristo Amigo y compañero de camino. No es igual aceptar a Cristo «revelador de la doctrina cristiana», que dejarse enseñar día a día por él y amarle”.

4 comentarios en “El Buen Pastor

  1. Pedro Garciarias dijo:

    Exacto, todo lo escrito y aunque el pan sabroso y suave del principio se nos vuelva duro en algún momento…me llena de esperanza y una fuerza que parece milagro, saber que nada puede arrancarnos de la mano del Padre y de Jesús…por muy duro e incomprensible que se haga el camino. Un fuerte abrazo fraterno, lleno de gratitud. Vuestra entrega monástica nos fortalece porque es un ejemplo a seguir contra viento y marea.

  2. Beatriz dijo:

    Muchas gracias por estas palabras entrañables , al igual que lo es la fotografía.
    Pienso que la manera de comprometerse es avanzando siempre, pase lo que pase, no pararse, avanzar.” Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios “( Lu 9,62).
    Mi oración hoy por todos vosotros , sacerdotes.

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