Santísima Trinidad

Icono pintado por Xaime, monje de Sobrado

TODO LO QUE TIENE EL PADRE ES MIO        

EL ESPÍRITU RECIBIRÁ DE MÍ

LO QUE OS IRÁ COMNICANDO

Jn 16, 12-15

 Echarse a amar…

Piensa lo que será

saltar a tierra

y ver que es cielo ya.

Y al inquirir qué pasa,

oír decir a Dios:

¡Ya estás en Casa!

Oh, inefable placer

de abismarse en su mar.

Cerrar los ojos

y empezar a ver,

pararse el corazón

¡y echarse a amar!

José Luis CARREÑO ETCHEANDIA
(Fue misionero sdb en Madrás, India).

Echarse a amar… En el Cielo será sumamente fácil: nuestro amor estará liberado de los condicionamientos actuales de criaturas en el tiempo.

Pero debemos hacerlo ya e la tierra, a merced del Espíritu de Jesus

 Jesús en la Última Cena, nos urgió a amarnos como él nos ha amado.

Apuntó muy alto, ya que se había adelantado dándonos ejemplo: amor gratuito y servicial, de lavatorio de los pies, en el que el Maestro y Señor lo hace como un siervo de la casa.

 Todos debemos hacerlo, porque Dios es Amor (1 Jn), y el Hijo nos lo ha dado a conocer para que permanezcamos en su Amor.

Para ello nos ha enviado su Espíritu, Espíritu de Amor.

Estamos ante tres Solemnidades postpascuales.

Concluida la Cincuentena Pascual,

tres Solemnidades.

La primera: Solemnidad de la Santísima Trinidad

 El Misterio de Dios, impensable e inaudito en el Antiguo Testamento, pero al que nos ha conducido el Hecho Cristiano, es decir, el saber que Cristo es igual al Padre, no meramente el Hijo adoptado, y que, además, nos envía de junto al Padre al Espíritu Santo, que procede de ambos.

Promesa que cumplió y que celebramos en el día 50º, llamado Solemnidad de ¨Pentecostés¨.

Cae siempre en domingo.

Las otras dos están referidas a Jesucristo:

Y son:

La del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, eco de Jueves Santo, día en el que se nos dio de modo incruento.

Y la otra, la del Sagrado Corazón de Jesús, eco del Viernes Santo, viernes de dolores, en el que fue herido por nuestro amor.

Por razones pastorales, la del Corpus no se celebra en jueves, salvo en el Vaticano  y en las Catedrales, que dejan el domingo para que se celebre en cada parroquia.

 Solemnidad de la Santísima Trinidad

 El texto evangélico de Jn 16, 12-15 nos pone de manifiesto que la revelación del Misterio de Dios Uno y Trino se hizo en acción, es decir, a través de acontecimientos; no con formulaciones, que se dieron después a la hora de reflexionar sobre lo revelado.

Efectivamente, Jesús de Nazaret se relacionaba siempre con Dios con actitud filial muy profunda y personal: lo invocaba llamándole Padre o Padre mío e involucraba a sus oyentes: Vuestro Padre que está en los cielos. Lo hacía así, porque predicaba la llegada del Reino de Dios y nos quería a todos en él.

El título que justificaba y urgía su misión mesiánica era el de ser el Enviado del Padre.

El Sanedrín lo condenó, precisamente por blasfemo, ante tan escandalosa e inaudita pretensión de hacerse igual a Dios.

Pero la Resurrección, en contra de lo pretendido por los adversarios que lo querían crucificado y bien muerto sin posibilidad alguna de discipulado, hace patente el Sí de Dios a la obra del Hijo Amado, en quien tuvo siempre sus complacencias.

Discípulos del Crucificado Glorificado,

gracias al impulso y envío del Espíritu,

que los dispersa en  misión evangelizadora manteniéndolos profundamente unidos con el Señor Jesús,

 Todo lo que tiene el Hijo lo recibe del Padre: esa es su total riqueza, en comunión plena.

Y todo lo que el Espíritu comunica al seguidor de Jesús lo recibe de Cristo.

 ¨Cristiano¨ es el que tiene el Espíritu de Cristo.

¨Hijo de Dios¨ es  de hecho el que se deja llevar por el Espíritu de Dios.

Los discípulos son cualificados por el Espíritu de Cristo que les es comunicado, enseñándoles a prolongar la misión del Maestro a lo largo de los siglos, bautizando en el nombre del Dios Uno y Trino.

Misioneros de Jesucristo, como él lo fue del Padre.

Doxología frecuente: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

 En el inicio de toda ¨Hora¨ litúrgica. Con reverencia y unción.

En la salmodia, como un versículo final coronando gloriosamente cada uno de los salmos.

En el Signo trinitario, en cada celebración sacramental, acompañando a la señal de la cruz.

En nuestro día, desde el amanecer hasta acostarnos. Y en circunstancias significativas: en la mesa, en los viajes…

Así, vamos trascurriendo nuestra vida con el Dios Uno y Trino, que nos ha hecho Templo de Dios (nada de lejanías) para el Reinado de Dios (en comunión con su Voluntad).

                                ***

                           GRACIAS, SEÑOR, POR ESTE NUEVO DÍA

                              HAZ QUE EN ÉL

                                TE SEA SIEMPRE FIEL    

                            EN EL NOMBRE

                                 DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

                                     PARA GLORIA

                                 DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

3 comentarios en “Santísima Trinidad

  1. Beatriz dijo:

    “ Cristiano es el que tiene el Espíritu de Cristo “. : “ El amor de Cristo nos apremia…murió por todos, para que ya no vivan para si los que viven, sino para aquel que murió y resucitó por ellos “( 2Cor 5, 14-15 ).
    En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo
    Amén

  2. Pedro Garciarias dijo:

    Gracias por el envío tan profundo, tan catequético y por eso tan claro. Gracias por el consuelo y la alabanza compartida, os he tenido muy presente en la Eucaristía y de una forma que no sé expresar muy unido a la Comunidad que brilla para gloria de Dios Padre-Madre, del Hijo y del Espíritu Santo, la verdad es que la comunidad brilla como una luz sobre el monte.

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