María, maestra en el arte de vivir la novedad

 

Anunciación (det.) | Xaime Lamas, monje de Sobrado

Cuando todo guardaba un profundo silencio, al llegar la noche al centro de su carrera, tu omnipotente Palabra, Señor, bajó de su solio real… al seno de la Virgen María.

En María, la esterilidad ha ensanchado su significado, se ha vuelto poesía y cántico; es el encuentro de Dios con la humanidad pobre, el poder divino escogiendo “lo débil, lo despreciable, lo que no es, para confundir a lo que es” (1 Cor 1,27). Estamos ante el mismo poder creador del Dios que había intervenido en  el origen de la tierra “informe y vacía” para hacerla grávida de  semillas, y  en la génesis de Israel concediendo vida a los vientres vacíos que la naturaleza había condenado a ser infecundos. En la maternidad virginal de María, Dios vuelve a revelarse como vencedor de cualquier incapacidad, imposibilidad o límite, porque cuando éstos son reconocidos, aceptados y celebrados, se convierten en la ventana por donde entra la fuerza creadora del Espíritu. Sigue leyendo

Mirar al miedo directamente a los ojos

El miedo es una experiencia universal; lo sienten hasta los insectos más pequeños. Cuando vamos chapoteando entre los charcos que quedan tras la bajada de la marea y acercamos el dedo a los cuerpos suaves y abiertos de las anémonas, podemos ver cómo se cierran, Lo mismo les ocurre espontáneamente a to­dos los demás animales. Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos. Reacciona­mos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos. El miedo es una reacción natural al acercarse a la verdad. Pero si nos comprometemos a quedarnos donde estamos nuestra experiencia se vuelve muy vívida; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible. Sigue leyendo

Abrirse a lo desconocido

Para dar paso al silencio tenemos que dejarlo todo. Nos parece que nos quedamos en silencio y no encontramos ahí nada, porque estamos esperando encontrar sensaciones, emociones e ideas. Soltando las sensaciones agradables y desagradables, las emociones positivas y negativas y toda clase de ideas o juicios, me abriré al silencio desconocido. Dejaré de dar realidad a ese mundo hecho de ideas y descubriré la realidad que me realiza en el silencio creador. Simplemente dejaré lo conocido para abrirme a lo desconocido. Sigue leyendo

¡Felices los que saben que no ven!

Cuaresma IV | Enrique Mirones, monje de Sobrado | 2017

Dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para los que no ven, vean; y los que ven, se queden ciegos». Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: «¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: «Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís “vemos”, vuestro pecado permanece». (Jn 9,39-41)

¡Cuánto sufrimiento cargamos solo por pensar que vemos, que tenemos razón, que nuestra visión es la que corresponde a la verdad! ¡Cuánto sufrimiento por vivir pensando que la verdad está en nuestra cabeza! Somos expertos en cargar fardos pesados. Jesús, la luz del mundo, nos ofrece la iluminación de reconocernos ciegos. Los que se encuentran con Jesús descubren la bienaventuranza de la ceguera: ¡Felices los que saben que no ven! Sigue leyendo

El silencio creador

La mente silenciosa encuentra la armonía de todas las cosas. Esa armonía siempre anhelada que se busca en vano en las imágenes sensoriales. Es la belleza perfecta, la que nunca hemos visto pero adivinamos que existe a través de los signos, las formas y los movimientos de todas las cosas. Sigue leyendo

San José – custodio de la humanidad

El sueño de José | Rembrandt

La Solemnidad de San José, es un bálsamo, un paréntesis lleno de alegría en medio de la austera celebración de la Cuaresma y en medio del tremendo progreso de la virulencia en nuestro mundo de hoy.

El Evangelio apenas habla del esposo de María y no sabemos así gran cosa de él. Pero por encima de todo queda patente que el humilde carpintero de Nazareth se reveló como un verdadero amigo de Dios, por su entera disponibilidad para llevar a cabo sus difíciles decisiones.

En el año 1030, siglo XI, algunas comunidades de tipo contemplativo acogieron la solemnidad de San José. En el siglo XVII, Roma concede a la fiesta su carácter de solemnidad. En 1870 Pío X le declara Patrono de la Iglesia Universal, celebrándose este mismo año nuestro, siglo y medio de esta solemne proclamación. Sigue leyendo

Deteneos y reconoced que yo soy Dios

Hoy compartimos contigo una bellísima e inspiradora carta del Abad General de la Orden Cisterciense, Fr. Mauro-Giuseppe Lepori, escrita en el contexto de la epidemia que estamos viviendo. 

TEXTO EN PDF

Queridos,
La situación que ha surgido con la pandemia del coronavirus me urge a buscar el
contacto con todos ustedes a través de esta carta, como signo de que estamos viviendo
esta situación en comunión, no sólo entre nosotros, sino con toda la Iglesia y el mundo
entero. Como me encuentro en Italia y en Roma, experimento esta prueba en un punto
crucial, aunque es evidente que la mayoría de los países en los que vivimos se
encontrarán pronto en la misma situación.
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Conocer el don de Dios

Cuaresma III | Enrique Mirones, monje de Sobrado | 2017

Este domingo III de Cuaresma nos habla entre otras cosas de la confianza. El mundo camina sin esperanza hacia un desierto sin agua, hacia una noche sin luz. Pero nosotros, los cristianos, sabemos que Cristo nos ha salvado y nada puede quebrar dicha esperanza. “Acógeme Señor según tu promesa y viviré, que no quede frustrada mi esperanza”.

La palabra “sabemos” es decisiva. No se trata de haberla leído o escuchado, de saberla incluso de memoria. No, se trata de saberlo con el corazón por haber “escuchado” del propio Señor de que “estamos salvados”. No es una experiencia intelectual, con la razón o haberla dejado en la memoria. Es otra historia. Se trata de hacerla vida. Supone una experiencia mística, que transforma totalmente nuestra vida.

Los israelitas al salir de Egipto pasaron 40 años por el desierto conociendo todo tipo de tentaciones, dudaron del Señor que los había sacado, pasaron hambre y sed, pero Yahvé no se olvidó de ellos y les proveyó de todo lo necesario para que llegaran a esa tierra prometida, tierra que manaba leche y miel. Sigue leyendo

Aviso

El monasterio queda clausurado preventivamente por motivo del coronavirus, con lo cual, no habrá visitas turísticas, no se reciben a huéspedes ni a peregrinos y tampoco habrá acceso al oratorio de los monjes, ni para la Misa ni para otros actos de culto.                                              

                                                                (aviso actualizado en 13 de marzo)

La gracia que está escondida y que nos espera

Retrato doloroso | Enrique Mirones, monje de Sobrado | 1993

A pesar de que Jesús quiere ser uno más –pasando por uno de tantos– enseguida su popularidad como maestro y profeta es grande por las tierras de Galilea. Insiste en designarse a sí mismo como Hombre para manifestar su solidaridad con los hombres. Se mezcla con los pecadores, con lo cual desafía las discriminaciones sociales, y declara el absoluto del hombre, lo que le atrae la hostilidad de su mundo religioso.

Su radio de acción se extiende y elige compañeros y colaboradores. Anuncia que el Reino será resultado de un crecimiento (parábola de la semilla), y que no se inaugurará con un golpe de fuerza. Envía a los Doce en misión por la Galilea del Norte. Se produce un choque frontal con la oposición acerca de la Ley, que obliga a Jesús a retirarse del ministerio público en Galilea. Tras la multiplicación de los panes, Jesús sabe que su papel profético se desliza irresistiblemente, en el deseo de las multitudes, hacia una acción de poderío: quieren hacerle rey. Por su enfrentamiento con la oposición marcha a Tiro y a la vuelta encuentra la misma oposición. Vuelve a marcharse a Cesarea de Filipo donde propone a los discípulos la cuestión decisiva. Pedro reconoce en él al Mesías, pero no se ha enterado del mesianismo kenótico de Jesús. Jesús aclara el sentido de su mesianismo y las condiciones para ser discípulo. Anuncia su pasión, muerte y resurrección. Y a los pocos días ocurre la Transfiguración. Sigue leyendo