Tibhirine – Hermano Christophe

“Nacer (la esperanza que me llega)
contigo todo comienza finalmente
el ayer está asignado, el hoy está libre
en la apertura se dibuja un porvenir de luz
tu semejanza me atrae
dentro de tu pascua me he deslizado
y me entrego totalmente a tu vida
tu resurrección me invade
por ti se actualiza el don
y todo se eterniza en alegría”

Christophe nació el 11 de octubre de 1950 en Blois (Loir-et-Cher). Entra en el monasterio de Tamié el 1 de noviembre de 1974. Hace la profesión solemne el 1 de noviembre de 1980. Apasionado de Dios y de los hombres, exigente, su camino no es fácil, pero ama la vida.

Escritor infatigable, guitarrista de corazón, poeta a todas horas, siempre estaba del lado de los pobres y marginados” (Dom Bernardo Olivera, abad general)

Llegado al Atlas en 1987, es ordenado sacerdote el 1 de enero de 1990. Es maestro de novicios y suprior. Está encargado de la liturgia y del jardín con el hermano Paul. En el jardín es el primer lugar donde vive el evangelio de la amistad y el diálogo con sus hermanos musulmanes.

 “Habitamos juntos una tierra de esperanza. La trabajamos. Somos los habitantes de tu casa. Vivimos allí. Rezamos allí. Permanecemos allí hasta la hora de morir. Juntos, habitamos tu mano. De esta felicidad abierta, ¿quién podría desalojarnos?” (Diario del Hermano Christophe: 07/05/1995) Sigue leyendo

Tibhirine – Hermano Michel

Michel Fleury nació el 21 de mayo de 1944 en Cotteret, pequeño pueblo de Sainte-Anne-sur-Brivet, en el departemento de Loire-Atlantique.

Su padre, François, que era agricultor, y su madre, Augustine, tenían otros dos hijos: Louis, un año mayor que Michel y Marie-France tres años menor.

Michel vivió en la granja paterna hasta la edad de 14 años, compartiendo su tiempo entre las faenas del campo y el cuidado de los animales de la granja, siguiendo además los cursos de la escuela primaria en Pont-Château. Su vida cristiana transcurría en la parroquia de Pont-Château, muy cerca, de hecho, de la granja familiar. De los 14 años a los 17, comenzó a seguir los cursos de agricultura como su hermano mayor.

Es entonces, con 17 años, cuando se abre a su madre y le expresa su deseo de hacerse sacerdote. Lo que le llevará a una casa de formación adecuada, llamada “seminario para vocaciones tardías” (la edad habitual de entrada para los jóvenes que han expresado su deseo de convertirse en sacerdote coincide entonces con la entrada en la “secundaria”, hacia 11 o 12 años). Se une así al seminario de La Flocellière (Vendée) donde permanece desde 1961 hasta 1966.

En 1966 entra en el Seminario Mayor de Nantes donde cursa la formación entre 1966 y 1970. Después de dos años de estudios, en 1968-1969, realiza un periodo de trabajo previsto en el marco de esta formación; este periodo, realizado en la empresa metalúrgica “Joseph Paris” en Nantes (Chantenay), será muy importante para la posterior evolución de Michel. En efecto, al acabar otro año de Seminario, considera que para él es preferible una nueva orientación.

Durante el periodo de trabajo que vivió en 1968-69, Michel decide entrar como “hermano”, en septiembre de 1971 en el Instituto del Prado (fundado en el siglo XIX por el P. Chevrier), que ahora le pondrá en contacto con el “mundo obrero”, incluidos muchos trabajadores del Magreb. Primero es integrado en la fraternidad de Lyon dónde progresivamente va conociendo: la “casa social” del barrio, un equipo de JOC… Sigue leyendo

Tibhirine – Hermano Luc

Paul Dochier, que se convertirá en el  Hermano Luc en religión, nació el 31 de enero de 1914 en Bourg de Péage en la región de la Drôme. Tiene una hermana y un hermano.

Después de sus estudios de medicina hace su servicio militar en Marruecos y más tarde entra en la abadía de Aiguebelle como hermano converso, estado en el que deseará permanecer durante toda su vida.

En 1943 parte como prisionero voluntario a Alemania para reemplazar a un padre de familia.

Una vez vuelto a Aiguebelle, se incorpora a la comunidad de Tibhirine en 1946 y, rápidamente, se le pide que abra un dispensario para atender a la población de los alrededores; salvo cortos periodos de ausencia, lo mantendrá hasta el final, a pesar de un físico cada vez más deteriorado.

Durante la guerra de independencia en 1959, es secuestrado una primera vez con otro hermano de comunidad.

Estimado y respetado por todos, atiende a casi un centenar de enfermos cada día y tiene un gran lugar en la comunidad gracias a su sabiduría y su humor.

Todavía estamos vivos. Así que tengo más de 80 (…) A mi edad, tengo que ver los acontecimientos de mi existencia sin amargura. Todos los días caminamos hacia el aniversario de nuestra muerte. En la superficie de nuestra vida, los acontecimientos se suceden como las olas, que ni modifican la profundidad del mar ni el sentido de nuestra vida, que siempre debe ser un camino hacia Dios. A los 80 años, atravesamos un umbral lleno de misterios donde, como dice el Eclesiastés, las canciones son silenciosas, donde hay miedos en el camino. Pero la Misericordia de Dios es infinita e inmenso su Amor. Por lo tanto se debe llegar sin temor a la otra orilla. Si no muero de muerte violenta, sino de enfermedad, querría que en mis últimos momentos se me leyera una página del Evangelio: el hijo pródigo. El que va hacia su Padre que le abre sus brazos… y que se me diera a beber una copa de champagne para decir adiós a la tierra, que es muy bella y a la que he amado tanto”. (Carta a la familia, 12 de febrero de 1994) Sigue leyendo

Tibhirine – Hermano Bruno

Nacido el 1 de marzo de 1930 en Saint-Maixent (Deux-Sèvres), entró en el monasterio de Bellefontaine en 1 de marzo de 1981, siendo ya sacerdote desde el 2 de abril de 1956. Llegó al monasterio de Notre-Dame del Atlas en 1989 e hizo la profesión solemne el 21 de marzo de 1990. Superior desde 1991 de la casa anexa de Notre Dame del Atlas en Fez (Marruecos), estaba en Tibhirine en el momento del secuestro porque había vuelto al Monasterio para la elección de prior prevista para el 31 de marzo de 1996.

Es ordenado sacerdote el 2 de abril de 1956, en la Colegiata de St Maixent, por Monseñor de la Chanonie, obispo de Clermont-Ferrand.

Entre 1956 y 1980 es profesor, más tarde superior (nombramiento de 8 de agosto de 1965) en el Collège Saint-Charles en Thouars:

“Predomina en mí, lo digo con toda sencillez, la alegría de mi sacerdocio, la alegría de servir al Señor, que es el único amor de mi vida, en haber servido a tantos niños y jóvenes. No olvidaré mis clases de francés, de ciencias naturales y de trabajos manuales, tantas horas de catequesis, todo el tiempo dedicado a la preparación de las primeras comuniones y profesiones de fe y confirmaciones. No olvidaré todo lo que he recibido de unos y de otros, a lo largo de todos estos días” (Discurso de despedida en el colegio St Charles, finales de junio de 1980).

Este fue su único ministerio. A pesar de esto no se definía como un intelectual:   

“Amo el estudio… moderadamente. Ni filósofo, ni teólogo, mis preferencias van hacia la liturgia y las obras de espiritualidad y a la historia religiosa, sin una particular competencia, si no es en el cultivo de la flores… El trabajo manual es una necesidad fuertemente sentida para la reflexión y la oración”. Sigue leyendo

Tibhirine – Hermano Christian

El 21 de mayo de 1996, siete monjes cistercienses fueron asesinados en Argelia. Su muerte conmocionó a la comunidad internacional. El testamento espiritual del hermano Christian de Chergé es considerado hoy como uno de los grandes textos del siglo XX. Esta pequeña comunidad del Atlas, que vivía en proximidad con sus vecinos argelinos, vivió hasta el final la amistad y la fidelidad a una vida monástica radicada en tierra del Islam. Lo que hizo vivir a esta comunidad continúa inspirando a muchos hombres y mujeres de hoy, de toda condición, que aspiran a vivir esta fraternidad que los siete hermanos firmaron con sus vidas.

El día 8 de diciembre serán beatificados juntamente con 12 mártires más en la Basílica de Santa Cruz en Oran, en Argelia. A lo largo de los próximos días publicaremos algunos datos de la biografía de cada uno de los hermanos y algunos de sus escritos.

Hermano Christian

Nacido el 18 de enero de 1937 en Colmar (Haut-Rhin), entró en el monasterio del Atlas (Argelia) el 20 de agosto de 1969, siendo sacerdote (había sido ordenado el 21 de marzo de 1964). Hizo su noviciado en Aiguebelle (Francia) y su profesión solemne en el Atlas el 1 de octubre de 1976. Era prior titular del Atlas desde 1984. Estudió en Roma de 1972 a 1974 y estaba muy comprometido en el diálogo interreligioso. Su Testamento, descubierto después de su muerte, pero redactado un año antes, ya está considerado como un clásico de la literatura religiosa moderna.

El 6 de octubre de 1956, con 19 años, Christian entra en el Séminaire des Carmes de Paris. En 1958 debe interrumpir sus estudios en el seminario cuando su promoción es llamada a realizar el servicio militar. En julio de 1959, parte hacia Argelia como oficial SAS (Secciones Administrativas especializadas, cuya misión inmediata consiste en restablecer el contacto con la población y reactivar la Administración bajo todas sus formas). Se centra concretamente en el área de Tiaret con el Coronel Lalande. Sigue leyendo

Con un corazón de niño

Fotografía de Miroslav Georgijević

Despertad, vigilad, mirad – así somos convocados para iniciar el tiempo de Adviento. Viene el Mesías – ya está llamando a nuestra puerta – viene Aquel que siempre está presente, Aquel que hace de cada uno de nosotros su morada. Despertemos de la somnolencia, levantemos la mirada más allá de nuestro pequeño mundo conocido, conectemos con el anhelo más profundo de nuestro corazón, abrámonos a lo inesperado de la Vida como un niño que abre un nuevo regalo, permitámonos soñar y no nos entreguemos a la argumentación gris de la resignación.

La persona que se haya encerrado y endurecido en su yo, se aferra a lo ya adquirido, tanto interior como exteriormente, y sufre con cualquier cambio. Ve que sus posiciones objetivas están continuamente amenazadas; y sufre con todo lo que pueda contradecir las opiniones que se ha formado. En todo cuanto emprende o piensa, parte de conceptos fijos sobre la realidad, sobre lo que ésta es o debe ser. Por último, sólo reconoce lo que es comprensible e indiscutiblemente perfecto. Por eso siempre tiene que clasificar, ordenar, catalogar y mejorar.

Tenemos tanto miedo que nos cuesta levantar la mirada más allá de nuestro pequeño jardín privado. Nos irritamos ante lo que en la comunidad no concuerda con la representación que nos hemos formado. Proyectamos nuestra forma en todo, como si fuéramos la medida de todas las cosas. Tenemos tanto miedo que nos cuesta confiar, porque la fe y la confianza se dan justamente allí donde el yo renuncia a querer explicar y comprender todo. Tenemos tanto miedo que tampoco podemos saber que la vida tiene un sentido más allá del sentido y del sinsentido aparentes, y que no podremos presentir este sentido hasta que no hayamos comprobado que una vida construida en base a un sentido racional y egocéntrico es un fracaso. Sigue leyendo

La realeza de Jesús

Iglesia del Santo Sepulcro | Torres del Río (Navarra)

La celebración de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, cierra el Año Litúrgico en el que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios. La Solemnidad de Cristo Rey fue instaurada por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925. El Papa quiso motivar a los católicos a reconocer en público que el mandatario de la Iglesia es Cristo Rey, frente al problema de ese momento que era el laicismo, contra el que la misma encíclica proclamaba el Reinado de Cristo. Reinado en los corazones de los fieles, de los hombres, y en la sociedad y más aún en el universo. La realeza que Cristo asume es una realeza de servicio. Ese es el mensaje fundamental que Jesús vino a traer al mundo: Es conocida su declaración en Nazareth cuando se aplica a sí mismo la profecía de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva, a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. No he venido a ser servido sino a servir. Mi alimento es hacer la voluntad del Padre, que no quiere que lo que me ha dado se pierda, sino que lo resucite en el último día”… etc. Sigue leyendo

Un corazón vigilante

Cuando llegamos al final del año litúrgico, la Iglesia nos confronta con una serie de textos que  nos pueden provocar distintas reacciones tanto positivas como negativas: Miedo, porque los consideramos duros y llenos de amenazas. Indiferencia, porque pensamos que las formas apocalípticas no tienen sentido ninguno en nuestros días. Esperanza y vigilancia, porque mantienen despierta nuestra vida, y nuestra fe se afianza en que las palabras de Jesús de Nazaret «NO PASARÁN». Pasan los siglos y las civilizaciones, toda corriente de pensamiento, todo tipo de modas, pero la Palabra del Señor no pierde su fuerza liberadora y salvadora. Es la que mantiene viva la esperanza y la fe de sus seguidores, y el aliento de los pobres, la luz de los que viven en la oscuridad, la mano que rescata a los que se ahogan en las aguas turbulentas de nuestro mundo. Porque como dice el salmo responsorial: «El señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con Él a mi derecha no vacilaré». Sigue leyendo

¿Qué secreto guarda este gesto?

Vida silenciosa | Alexandre Hollan | 2006

Hoy, en la celebración de la Eucaristía, hemos escuchado el “evangelio de la viuda pobre” (Marcos 12,38-44), la que echó en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir». ¿Qué secreto guarda este gesto?

Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en su talega. Un día se encontró con un viajero y, al abrir su talega para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más. El viajero le dio las  gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad el resto de sus días. Sin embargo, poco después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó: «Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya, valiosa como es. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí». 

Este es un cuento sobre viajes. El monje y el peregrino viven en viaje, y dentro de ese viaje viven otros viajes que escapan al registro de la cartografía. Hay una intensa itinerancia en la vida de estos hombres. Una itinerancia vivida en lo escondido: una búsqueda interior. El peregrino le pide dos cosas al  monje: una realizable (el monje le da la piedra preciosa) y otra imposible (lo que le permitió dársela). Algo imposible, pero lleno de futuro. Hay deseos que, cuando somos capaces de ponerles nombre, tenemos ya señal de que estamos en camino. Sigue leyendo

Fiesta del Prior

Es éste un día de acción de gracias por el don de reunión y de comunión recibido en esta forma de vida estable. Somos testigos de que Dios puede manifestarse con libertad soberana e impactar con fuerza misteriosa en cualquier corazón humano.

Todo ser humano desea que le valoren. Una de las más hondas necesidades del corazón humano es la de ser apreciado. Todos ansiamos vivamente que los demás me acepten y que me acepten verdaderamente por lo que soy. Nada hay en la vida que tenga efectos duraderos y tan fatales como la experiencia de no ser aceptado plenamente. Cuando no se me acepta, algo queda roto dentro de mí. Un bebé no recibido con agrado está arruinado desde las raíces mismas de su ser. Un estudiante no aceptado por su profesor no llegará nunca a aprender. Una persona no aceptada por sus colegas de trabajo padecerá de úlceras y hará la vida imposible a los de su hogar. La historia de muchos presidiarios demuestra que la experiencia de no haberse sentido aceptados constituyó el motivo principal de sus extravíos. De igual manera, en la vida cenobítica, cuando una persona no se siente aceptada en su comunidad, no puede ser feliz. Una vida sin aceptación es una vida en la que deja de satisfacerse una de las necesidades humanas más primordiales. Sigue leyendo