Jueves Santo

 

Lavatorio de los pies | Xaime Lamas, monje de Sobrado | 2019

Hoy es el día del amor fraterno. No lo celebramos de espaldas a la vida sino muy conscientes de que es inmenso el desamor que existe en nuestro mundo. Su atención es algo que nos urge, que no nos deja indiferentes y que nos compromete día a día.

Día tras día y casi siempre, nuestros amores funcionan como amores necesitados, es decir, en trance continuo de engullir al otro olvidando su alteridad, o de centrarse en sí mismos con perjuicio de la gratuidad. El Amor de Dios y el amor a Dios están llamados a ser terapia teologal y humana de nuestro amor necesitado. Como humanos somos así: seres de necesidades. ¿Por qué habríamos de tener miedo a confesarlo? Necesitamos amar y ser amados; y cuando, por la razón que sea, este doble canal de ida y vuelta no funciona, la vida se nos hace penosa, insoportable… soledad de la mala.

Pero reconocer que nuestros amores son así no debería llevarnos a la ingenuidad de olvidar otra cosa importante: que el amor nacido de la necesidad lleva dentro de sí una tendencia a convertir al otro en objeto de mi necesidad, en experimento de mi anhelo, negando así la alteridad de la persona amada o, al menos, oscureciéndola profundamente, no respetándola. Sigue leyendo

Domingo de Ramos

Jesús en el huerto de Getsemaní | Kirk Richards

 

Hemos escuchado en el relato de la pasión que Jesús, en medio de su angustia, oraba con más insistencia. Experimenta angustia como consecuencia del miedo a lo que va a venir. La reacción natural al miedo y a la angustia es la agresión y la violencia. Sin embargo, él, pone todo en manos de su Padre -Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya- y, en medio de su angustia, oraba con más insistencia.

Son continuas las agresiones que ocurren en todas partes. En todos los luga­res del mundo alguien agrede a su enemigo y el dolor va aumen­tando en una espiral infinita. Podemos reflexionar sobre este hecho cotidiano y preguntarnos: ¿voy a añadir más agresividad al mundo? Cada día, cuando las cosas llegan al límite, puedo plantearme la pregunta: ¿voy a practicar la paz o voy a ir a la guerra?

El miedo es una experiencia universal. Erróneamente, pensamos que la gente valiente no tiene miedo. Sentir miedo cuando nos enfrentamos a lo desconocido no es algo terrible; más bien es una parte integral del hecho de estar vivos y que todos compartimos. Reacciona­mos ante la posibilidad de encontrarnos con la soledad, con la muerte, ante la posibilidad de no tener nada a lo que agarrarnos. Pero si lo ponemos en las manos del Padre, si oramos con insistencia, entonces nos comprometemos a quedarnos donde estamos y nuestra experiencia se volverá luminosa; las cosas se ven muy claras cuando no hay escape posible. Sigue leyendo

Mirad que realizo algo nuevo, ¿no lo notáis?

La mujer adúltera | François-Xavier de Boissoudy | 2015

El texto evangélico que se acaba de proclamar, no se encuentra en ningún otro evangelista y, seguramente ha sido añadido al evangelio de Juan. No aparece en los textos griegos más antiguos y ninguno de los Santos Padres lo comenta. Está más de acuerdo con la manera de redactar de Lucas. Es un relato muy antiguo y su mensaje está en sintonía con todos los evangelios, incluido el de Juan.

Los letrados y fariseos acusan a la mujer creyéndose ellos puros. No aceptan la enseñanza de Jesús, pero con ironía le llaman Maestro. El texto dice expresamente que le estaban tendiendo una trampa. Si Jesús consentía en apedrearla, perdería su fama de bondad. Además, iría contra el poder civil, que desde el año 30 había retirado al Sanedrín la facultad de ejecutar a nadie. Si decía que no, se declaraba en contra de la Ley, que lo prescribía expresamente. Como tantas veces, los jefes religiosos están buscando la manera de justificar la condena de Jesús.

Dice el texto que los pescaron in fraganti, entonces ¿dónde estaba el varón? La Ley mandaba apedrear a ambos. Hay que tener en cuenta que se consideraba adulterio la relación sexual de un hombre con una mujer casada, no la relación de un casado con una soltera. La mujer se consideraba propiedad del marido, con el adulterio se perjudicaba al marido, por apropiarse de algo que le pertenecía. Cuando el marido era infiel a su mujer con una soltera, su mujer no tenía ningún derecho a sentirse ofendida. Por lo tanto, no se trata de un pecado sexual sino de un pecado contra la propiedad privada. La Biblia apenas habla de la sexualidad, no era para ellos un problema, no estaban obsesionados con el tema. Sigue leyendo

El Amor loco de Dios

Abracci | Safet Zec | 2001

Cuando los hombres religiosos convertimos a Dios en el enemigo del hombre vaciamos su casa de sentimientos con nuestras exigencias religiosas. Nosotros llenamos la vida de historias para no dormir. Hacemos de la angustia una vigilia y la vida va pasando por delante de nosotros con sus ricos matices sin ver en ella el rostro amado de Dios, cegados como estamos en cuantificar las  normas y preceptos que nos aseguren su benevolencia. ¿Ciegos y guías de ciegos? ¿Somos Zelotas de un ídolo, duro e intransigente que van dejando apagarse la creatividad del amor? Todo tiene que estar pesado, contado, medido, rubricado, así el acceso a Dios lo hacemos pasar por la estrechez de un corazón que no sabe lo que es el amor ni la misericordia, es decir: no conoce el Amor loco de Dios.

El Amor loco de Dios es hoy el sujeto principal de la enseñanza de Jesús, pero como esto nos resulta incomprensible, tenemos que matizar, ¡faltaría más! Y así nos escapamos por el terreno más fácil. Nos convertimos en jueces, es decir, en lo que Dios no es ni lo será nunca. Nosotros condenamos y absolvemos. Ciertamente parece que este es el destino trágico de los hombres religiosos, muchos de ellos encerrados en los estrechos  muros de un celibato ni amado ni asumido que les hace ver el mundo desde una óptica siempre opaca. Sigue leyendo

José, el hombre que sueña

El sueño de José | Arcabas

«La vida de un creyente solo es comprensible si en ella hay algo de incomprensible» (Simone Weil) Un hombre de fe siempre tiene que luchar con lo incomprensible y, por fin, rendirse. La rendición ante el Misterio es el gran paso en la vida de un creyente.

José es un hombre enamorado que decide dejar su novia, no por sospecha, sino por respecto ante lo que para él es incomprensible, y no quiere denunciarla públicamente; sigue pensando en ella, insatisfecho con su decisión, preocupándose por ella, inclusivamente en sus sueños. Dios sigue “trabajando” en su corazón mientras duerme.

José duerme, es verdad, pero simultáneamente está dispuesto a escuchar la voz del ángel. Parece desprenderse de la escena lo que la amada afirma en el Cantar de los Cantares: yo duermo, pero mi corazón está vigilante (Ct 5,2). Los sentidos exteriores reposan, pero el fondo del alma puede ser tocado. José está conectado con su interioridad: en el profundo de su ser hay un espacio abierto donde puede escuchar lo que vibra en su interior, donde el Dios vivo le habla. Sigue leyendo

¡Qué bien se está aquí!

Instalación de Lucia Koch | 2010

Si en el primer domingo de Cuaresma se nos presentó Jesús confrontándose con la tentación, este segundo domingo nos revela la indecible gloria del Padre en su cuerpo transfigurado, anticipo y profecía de la resurrección.

El tiempo cuaresmal es el tiempo favorable para volver a nuestra identidad, como el hijo pródigo que vuelve a su casa, a la casa del Padre. Más que volver, será mejor decir: sintonizar. Vivir en sintonía con nuestra identidad: hijos e hijas de Dios, habitados por el Espíritu, fuego interior, zarza que arde sin consumirse.

Vivimos en la fragilidad de un cuerpo nómada; cuerpo susceptible de ser tentado, y que por ello puede ser desfigurado; cuerpo que, también por ser nómada, siempre está en busca de transfiguración, o sea: en busca de su verdadera identidad.

«Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas» – dice Dios a Abrán. No sofoques el deseo de infinito que hay en ti. Tu identidad está inscrita en las estrellas como horizonte misterioso e inabarcable. Para llegar a ser quien eres tendrás que confrontarte con lo que no sabes, no alcanzas y no comprendes. Deja que el Misterio haga su camino silencioso dentro de ti, y tú mantente vigilante, con el corazón despierto, pronto para lo que Él quiera. Sigue leyendo

Miércoles de Ceniza

Lourdes Castro

Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que comáis el pan de vuestros sudores, Dios lo da a sus amigos mientras duermen. (Salmo 126)

Un año más llegamos a este tiempo eclesial de la Cuaresma motivados por el anhelo de la conversión, de que por fin podamos ponernos en camino para ser consecuentes en nuestro seguimiento de Jesús.

Este anhelo de conversión lo expresamos con buenos deseos y buenos propósitos, porque no queremos continuar en la mediocridad, a merced de nuestras propias voluntades. Queremos ser enteramente del Señor, porque hemos descubierto, intuimos y sabemos que sólo Jesús es nuestra Paz y nuestra Salvación.

Podríamos expresar de muchas y diversas formas lo que significa la metanoia. Una de ellas podría ser la siguiente: Ese estado personal en el cual, por fin, ya no soy yo el centro del universo -mi vida, personal, concreta deja de ser el centro del universo-, sino que el centro es real y verdaderamente Jesús. Por eso, mi propuesta para este tiempo de Cuaresma es comenzarla poniendo a Jesús en el centro de mi vida, ya, ahora, en la situación actual en la que me encuentro, y hacerlo incluso antes de proponernos seguir la senda que nos marcan nuestros buenos deseos y propósitos para conseguir ser enteramente del Señor. Sigue leyendo

Si en tu corazón hay luz, todo será luminoso

Instalación de Lucia Koch – 2011

La última parte del ‘discurso de la llanura’, que se nos acaba de proclamar, desconcierta por la variedad de personajes que aparecen: dos ciegos, un discípulo y su maestro, dos miembros de la comunidad, un hombre bueno y otro malo. Y también son muy diversas las imágenes: un hoyo, la mota y la viga en el ojo, el árbol sano y el árbol podrido; higos y zarzas, uvas y espinos. El evangelista parece haber unido aquí una serie de dichos que giran en torno a la visión correcta, la sinceridad y la bondad. Se trata de frases de Jesús pronunciadas en diversos momentos y circunstancias. Sin embargo, pueden relacionarse con el tema que preocupa a Lucas y que se leyó el domingo pasado: no juzguéis, no condenéis.

Si te consideras con buena vista para juzgar y condenar a los demás, te equivocas. Estás ciego. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo. Un guía ciego es aquel que se sitúa por encima del otro, exigiendo de él cualquier forma de sumisión. Eso ocurre porque el presunto guía carece de comprensión, habla de oídas y no busca sino alimentar y fortalecer su propio ego. El guía auténtico, por el contrario, se considera a sí mismo como acompañante, habla desde su propia experiencia y remite a cada persona a sí misma, en la certeza de que el único guía es siempre el guía interior que se expresa en cada ser humano. Así, mientras el guía ciego terminará en el hoyo, el acompañante auténtico brinda luz y espaciosidad para que cada cual vaya encontrando su propio camino. Sigue leyendo

Familia alargada

En estos días, desde el 19 hasta el 25, recibimos en nuestra casa a hermanas y hermanos de todas las comunidades de nuestra Orden (OCSO) en España: superiores y superioras, delegados y delegadas de cada una de las comunidades. Celebramos la Conferencia Regional. La Orden, por razones de colaboración y ayuda mutua, está organizada a nivel mundial en 12 regiones. Los monasterios de España forman la Región Española (RE).

Tratamos de temas muy diversos: por una parte, temas que son comunes a toda la Orden y que serán tratados en todas las regiones, preparando así el próximo Capítulo General que se celebrará en septiembre de 2020, y, por otra parte, temas que son específicos de la región. A nivel universal, uno de los temas que más nos ocupa es el acompañamiento a comunidades que se encuentran en situación de fragilidad. A nivel de la región, tratamos de temas como la formación o la ayuda entre comunidades. Sigue leyendo