Estamos aquí para vivir muriendo

Mysterium crucis | Alexandra Lisboa | 2020

Estamos en el capítulo 12 del evangelio de Juan, después de la unción en Betania y de la entrada triunfal en Jerusalén, y como respuesta a los griegos que querían verle, Juan pone en boca de Jesús un pequeño discurso que no responde ni a los griegos ni a Felipe y Andrés. Versa, como el domingo pasado sobre la Vida, pero desde otro punto de vista. Aquí la Vida solo puede ser alcanzada después de haber aceptado la muerte. También hoy hace referencia a ser levantado en alto, pero aquí para atraer a todos hacia él. Los “griegos” que quieren ver a Jesús podían ser simplemente extranjeros simpatizantes del judaísmo. El mensaje de Juan en este relato en muy claro: Los “judíos” rechazan a Jesús, y los paganos le buscan.

Ha llegado la hora de que se manifieste la gloria de este Hombre. Todo el evangelio de Juan es como una gran lente que concentrara todos sus rayos en la “hora”. Por tres veces se ha repetido en el texto la palabra “hora”; y otras tres, aparece el adverbio “ahora”. Se trata del momento decisivo, manifestado en la cruz. Llegada la “hora”, se manifiesta la gloria-amor de Dios y de “este Hombre”. Reflejar lo que es Dios en su entrega total, será la mayor honra del Hijo. Todos estamos llamados a esa plenitud humana que se manifiesta en el amor-entrega. Ahora es posible la apertura a todos. El valor fundamental del hombre no depende ni de religión ni de raza ni de cultura. Los que buscaban su salvación en el templo, tiene que descubrirla ahora en “el Hombre”. Sigue leyendo

José y las flores que brotan entre las rocas

 

Muralla del monasterio

José acogió a María sin poner condiciones previas. Confió en las palabras del ángel. «La nobleza de su corazón le hace supeditar a la caridad lo aprendido por ley; y hoy, en este mundo donde la violencia psicológica, verbal y física sobre la mujer es patente, José se presenta como figura de varón respetuoso, delicado que, aun no teniendo toda la información, se decide por la fama, dignidad y vida de María. Y, en su duda de cómo hacer lo mejor, Dios lo ayudó a optar iluminando su juicio».

Muchas veces ocurren hechos en nuestra vida cuyo significado no entendemos. Nuestra primera reacción es a menudo de decepción y rebelión. José deja de lado sus razonamientos para dar paso a lo que acontece y, por más misterioso que le parezca, lo acoge, asume la responsabilidad y se reconcilia con su propia historia. Si no nos reconciliamos con nuestra historia, ni siquiera podremos dar el paso siguiente, porque siempre seremos prisioneros de nuestras expectativas y de las consiguientes decepciones. Sigue leyendo

Un cántico nuevo

Del Salmo 136:

Super Flumina Babylonis illic sedimus et flevimus
dum recordaremur tui, Sion:
in salicibus in medio eius suspendimus organa nostra.

Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.


Nos acercamos a la fiesta de la Pascua. En este itinerario, celebramos hoy el domingo Laetare, invitación a la alegría.

Dice el canto de entrada:
«Alégrate, Jerusalén, reuníos todos los que la amáis, regocijaos los que estuvisteis tristes para que exultéis; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos.» Sigue leyendo

Entrevista al Prior

Entrevista a Carlos Gutiérrez Cuartango, nuestro prior, sobre dimensiones de la vida monástica que, en realidad, conciernen a la vida de todas las personas: la soledad, el silencio, la acogida al vulnerable y al débil, la oración y la confianza.

Jesús, el nuevo templo

Obra de Enrique Mirones, monje de Sobrado | 1999

Escuchando las exigencias de la ley de Dios, hagamos nuestro examen de conciencia, pero no nos dejemos abatir: Por su muerte, Jesús nos asegura la victoria sobre el mal. Es por un cuerpo de hombre, el de Jesús resucitado como Dios se hace presente desde entonces a toda la humanidad. Pero que Dios se haya revelado por medio de un crucificado, cogerá a los hombre a contra pie de sus ideas sobre Dios y los hombres.

Esas exigencias aparentemente bien simples, de la lectura del Deuteronomio, son el código del caminar de un pueblo que sale de la esclavitud hacia la libertad. Tienen por finalidad garantizar esa marcha denunciando los ídolos que esclavizan al hombre. Este código puede parecernos simplista o minimalista con relación al Evangelio. ¿Pero se puede pretender ser fiel al Evangelio sin ser fiel primero a estos mandamientos? Sigue leyendo

Si amamos la realidad, se transfigura

Mysterium Crucis | Alexandra Lisboa | 2020

En su Bautismo, Jesús se pone a la cola de los pecadores solidarizándose con ellos, humillándose, haciéndose uno de tantos, y es exaltado como el Hijo bien amado del Padre. En la Transfiguración, se revela la condición divina de Jesús, para luego seguir su itinerario de anonadamiento, caminando hacia Jerusalén. El Misterio del Cristo, que se nos revela en Jesús, está envuelto y penetrado de la dinámica pascual. Una vez más, se nos recuerda que el Cristo Crucificado y el Cristo Resucitado son el mismo: humillación y exaltación, encumbramiento y abajamiento, nada y todo, plenitud y vacío, son inseparables. Sigue leyendo

Lo que nos hace humanos

Mont Sainte-Victoire | Paul Cézanne | 1902-04

Hay cuatro montes que son muy importantes en la vida de Jesús de Nazaret:

El Monte de la Tentaciones
El Monte de las Bienaventuranzas
El monte de la Transfiguración
El monte Calvario

Antes de hablar de estos cuatro montes es importante que tengamos algo muy claro: No pensemos que Jesús vencía las tentaciones porque era Dios, si así fuese estábamos perdidos. No, ni tan siquiera tenía respuestas divinas. Era plenamente humano y sus respuestas eran solamente humanas y solo por eso eran también plenamente divinas. Si nos quedamos solo en su divinidad viviríamos frustrados y perdidos y Él no sería el modelo sobre el que edificar un proyecto de vida, porque “solamente es posible alcanzar la plenitud de lo «divino» en la medida en que nos empeñamos por lograr la plenitud de «lo humano»” (J. Mª Castillo).

Conocer al Jesús humano es conocer al que humaniza los sentimientos religiosos de los hombres liberándolos de los rigorismos que deshumanizan. Nosotros conocemos al Jesús humano, el que es carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre y por eso en Él encontramos la fortaleza de su divinidad, porque la fuerza de Dios, como nos lo dice San Pablo, se realiza en la  debilidad (2Cor 12, 9), tal como se nos manifestó en Jesús de Nazaret. Sigue leyendo

Miércoles de ceniza

Este tiempo de gracia y de salvación, que es la Cuaresma, nos propone un camino de retorno hacia nuestro hogar, aquel del cual un día nos alejamos. También podemos decir de este tiempo fuerte que es un itinerario paradigmático, que es modelo de la experiencia del despertar que cada ser humano está llamado a hacer: despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu Luz. Teniendo presente el recorrido que el pueblo de Dios realiza a través del desierto hacia la tierra prometida, hacia la conquista de su libertad, podríamos considerar la Cuaresma como el camino que nos conduce hacia la libertad de los hijos e hijas de Dios. Sigue leyendo

Extiende su mano y le toca

Giganto es un proyecto de instalación con fotografías híper dimensionadas de Raquel Burst. Transformar personas comunes en “Gigantos” es un proceso que exige intimidad y se orienta por la valorización del individuo, su identidad y su memoria.

La compasión le brota a Jesús ante un hombre enfermo que se acerca a él y le suplica de rodillas (Mc 1,40). Es un encuentro privado, sin testigos, entre Jesús y un hombre afectado por la lepra, que no se trata de una enfermedad cualquiera. Jesús conoce su exclusión religiosa,  laboral,  familiar  y  relacional;  es  una  persona  atrapada  en  un cuerpo de muerte, y no puede entrar en relación con nadie porque su presencia convierte en impuro a quien entra en contacto con él (Lv 5,3). El leproso desea ser curado y este deseo pone en movimiento todo su cuerpo siendo capaz de transgredir lo prescrito por la Ley. Ante el gesto de esta cercanía prohibida por parte del leproso y de su confianza suplicante, Jesús se conmueve. La proximidad del hombre herido genera en él una conmoción, el deseo interior de sacarlo de su marginación. Sigue leyendo