Inmaculada Concepción

A Tenrura de Deus | Icono pintado por Xaime Lamas, monje de Sobrado

«¡Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de vienes espirituales en la persona de Cristo;Él nos eligió en la persona la Persona de Cristo -antes de la creación del mundo- para que fuésemos santos e irreprochables ante Él por el amor».

Es bueno agradecer a Dios su amor que constantemente nos sana de nuestras debilidades e impurezas. En su corazón de Padre somos santos y sin mancha, hijos bienqueridos, alegría de sus ojos y de su corazón.

Nadie nace enfermo ni en pecado, ¿A caso puede salir algo malo o impuro del corazón de Dios? La historia nos habla de la degradación del ser humano como fruto amargo de la desobediencia, de la soberbia, de querer ser igual a Dios en el conocimiento, querer tocar el cielo con la obra de sus manos. Cuando el hombre desterró a Dios de su vida, la desolación y la desesperanza cubrieron la tierra como una noche negra y espesa. Del jardín de las delicias y de la armonía pasamos a una tierra yerma y llena de conflictos. Sigue leyendo

La venida intermedia

La espera | Gokula Stoffel | 2018

En la primera [venida], el Señor se manifestó en el mundo, vivió con los hombres cuando lo vieron y lo odiaron, como lo atestigua él mismo. En la última, todos verán la salvación de Dios y contemplarán al que traspasaron.

La venida intermedia permanece oculta; en ella, los elegidos sólo lo ven en lo hondo de ellos mismos. Así se salvan. La primera venida es carnal y débil; esta intermedia es espiritual y eficaz; y la postrera, gloriosa y mayestática. (…) Esta venida intermedia es un camino que enlaza la primera con la última. En la primera, Cristo ha sido nuestro rescate; en la última, se manifestará vida nuestra; en la actual, para que durmamos entre los dos tesoros, Cristo es nuestro descanso y consuelo.

Y para que nadie crea que todo lo que decimos sobre esta segunda venida es pura fantasía, escuchadle a él mismo: Si alguien me ama, guardará mi palabra y vendremos a él. (…) Yo creo que acontece algo importante en el que ama por el hecho de guardar la palabra. Pero, ¿dónde la guarda? Sin género de dudas, en el corazón. Como dice el profeta: En mi corazón escondo tus palabras para no pecar contra ti. ¿Cómo se guardan en el corazón? ¿No basta retenerlas en la memoria? A los que se contentan con esto les dice el Apóstol que la ciencia engríe. Además, la memoria tiene sus lagunas. Sigue leyendo

Hoy estarás conmigo en el paraíso

Del Livro de Sobrado | Víctor Infantes | 2015

Dice San Pablo en la Carta a los Colosenses que hemos escuchado: «Demos gracias a Dios Padre (…) Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor» (1,12-13). ¿Qué Reino es este, el del Hijo de su amor? Celebramos hoy, en este último domingo del año litúrgico, la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Celebramos la realeza de un Mesías que «reina desde el madero», como gustaban decir los Padres de la Iglesia. Por eso el evangelio de hoy tiene como escenario el Calvario. Y en el centro destaca no un trono majestuoso, sino una cruz, o sea, el patíbulo de los esclavos. En el Calvario, Cristo –que está coronando, no una conquista espectacular, sino una obra de reconciliación y de paz- está en su palacio.

Lo que contemplamos en el Calvario es la culminación de una vida entera. Constantemente, a lo largo de su vida, Jesús rompe fronteras para estar con los últimos: las fronteras impuestas por la pureza ritual, por la concepción del pecado y de la enfermedad, por la nacionalidad o por el género. En la vida de Jesús hay un evidente carácter marginal, porque su reino es para todos, y en él muchos de los últimos serán los primeros.
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Tiempos difíciles

Boaters Rowing on the Yerres | Gustave Caillebotte | 1879

Los tiempos son siempre difíciles para los discípulos del Evangelio y ahora muy especialmente, a causa de los grandes cambios que se están experimentando en las sociedades modernas. Cambios en todas las esferas y cambios en las conciencias consecuencia de los cambios sociológicos continuos.

Ello nos invita a cultivar dos plantas necesarias en la vida espiritual: La paciencia y la perseverancia; ambas hijas de la fe, que las alimenta. Esta, la fe, es importante, ante la inestabilidad de instituciones y doctrinas y cuenta con la esperanza de que todo lo que sucede es para bien. La estabilidad de las instituciones y doctrinas son un apoyo intelectual a la fe, que la hace menos, digamos, estricta y dolorosa. Es necesario saber que a pesar de las convulsiones históricas de las civilizaciones que nacen y mueren, jamás la historia de la humanidad ha ido, ni irá para atrás. Andar por un camino nuevo siempre produce inquietud y miedo, aprensión, negación incluso a aceptarlo. Y ello tiene una repercusión fuerte en las conciencias de la personas. De ahí la importancia de la dos plantas que citábamos de la paciencia y la perseverancia. El mundo va siempre hacia adelante. El creyente incluso va más allá sabiendo por medio de la fe que la promesas históricas de Dios se cumplen, por múltiples caminos y tiempos bien distintos de los de los hombres. Sigue leyendo

¡Hay vida antes de la muerte!

Azul dividido por azul / Mark Rothko / 1966

Se hallaba en cierta ocasión Nasruddin -que tenía su día filosófico- reflexionando en alta voz: “Vida y muerte… ¿quién puede decir lo que son?”. Su mujer, que estaba trabajando en la cocina le oyó y dijo:

“Los hombres sois todos iguales, absolutamente estúpidos. Todo el mundo sabe que cuando las extremidades de un hombre están rígidas y frías, ese hombre está muerto”.

Nasruddin quedó impresionado por la sabiduría práctica de su mujer. Cuando, en otra ocasión, se vio sorprendido por la nieve, sintió cómo sus manos y sus pies se congelaban y se entumecían. “Sin duda estoy muerto”, pensó. Pero otro pensamiento le asaltó de pronto: “¿Y qué hago yo paseando, si estoy muerto? Debería estar tendido, como cualquier muerto respetable”. Y esto fue lo que hizo.

Una hora después, unas personas que iban de viaje pasaron por allí y, al verle tendido junto al camino, se pusieron a discutir si aquel hombre estaba vivo o muerto. Nasruddin deseaba con toda su alma gritar y decirles: “Estáis locos. ¿No veis que estoy muerto? ¿No veis que mis extremidades están frías y rígidas?”. Pero se dio cuenta de que los muertos ‘no deben hablar’. De modo que refrenó su lengua. Sigue leyendo

Fiesta del Prior / Día de la Comunidad

Deserto – Éxodo | Enrique Mirones, monje de Sobrado | 2002

Da la impresión de que a lo largo de los siglos nos hemos preocupado excesivamente por la pecaminosidad humana, cuando lo importante es que centremos nuestra atención en la Gracia de Dios, en su Amor incondicional e inmerecido. Necesitamos contemplar la creación como bendecida por su Creador, llena de gracia y de bendición. Es necesario recuperar una espiritualidad de la bendición original, referida al flujo continuo del amor y la energía de Dios sobre su creación; considerar que el gozo forma parte de la esencia de cada persona, recibida de un Dios que juega, que se goza, que da a luz, que celebra y siente pasión. Una espiritualidad que considera el amor, el juego, el placer y la celebración como parte de la Divina Bendición de la existencia. Sigue leyendo

El despertar de la conciencia

Fotografía de Filipe Condado

El texto del Libro de la Sabiduría que se nos acaba de proclamar es una hermosa introducción para comprender el Evangelio de este domingo.

«Te compadeces de todos, porque todo lo puedes… Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado».

Siempre un texto evangélico tiene la fuerza de crear en nosotros un sentimiento de entera liberación, salvo que seamos tan duros de corazón que no aceptemos la paciencia de Dios que nos va llevando a la conversión, como nos dice San Pablo en la Carta a los Romanos. Jesús de Nazaret nos desconcierta, tiene la cualidad de cogernos siempre con el paso cambiado.

Todo texto evangélico tiene dos lecturas: una literal, en este caso de Zaqueo, admiramos la bondad de Jesús al acoger a un pecador público y comer en su casa, y no vamos más allá de lo que nos narra el texto. La segunda lectura es la que nos tiene que llevar al corazón de lo que se nos narra, descubrir la riqueza que esconde y que no lleva más allá de su literalidad, más allá del relato en sí. Sigue leyendo

El santo es el que pone cuidado en todo

El nacimiento del mundo | Joan Miró | 1925

Celebramos hoy la festividad de Todos los Santos, la Santidad de Dios en la Humanidad, en los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de siempre. La Santidad de Dios se manifiesta en cada uno de nosotros, y por ello celebramos también hoy nuestra santidad y nuestra fiesta. Todos estamos llamados a la santidad, es decir, a que se transparente en nosotros lo que ya somos desde siempre en el corazón de Dios: sus hijos amados y predilectos.

La santidad siendo una, ha tomado en las sucesivas etapas de la historia diferentes formas: según la teología y espiritualidad vigentes en cada época se ha destacado un modelo u otro de santidad. Si santo es aquel que transparenta en su vida la Santidad misma de Dios, la imagen que hoy tenemos del Dios revelado en Jesús, es la de alguien que es divinamente humano, alguien en quien el ideal de humanidad se realiza plenamente. La Santidad de Dios se manifiesta en nosotros cuando crecemos en humanidad. Ser santos es ser expertos en humanidad.

El santo es el que pone cuidado en todo lo que proyecta y hace. Y el cuidado resuena en realidades sencillas como: el amor, la ternura,  la justa medida, la caricia, la amabilidad, la hospitalidad, la cortesía, la delicadeza y la compasión. El santo es un ser de cuidado, es cuidadoso con todo: Sigue leyendo

El encuentro con la Gracia

En la iglesia del Monasterio de Sobrado

No pocas parábolas de Jesús -en concreto, las que tienen como interlocutores o destinatarios a la autoridad religiosa y a los fariseos- vienen revestidas de un tono polémico y provocativo. En ellas Jesús defiende su actitud -como cuando, acusado de andar y comer con pecadores (Lucas 15,2), responde polémicamente con las llamadas “parábolas de la misericordia”-, muestra la originalidad de su mensaje sobre Dios o denuncia con dureza una religiosidad mercantilista e hipócrita.

El objetivo de la parábola del fariseo y el publicano es mostrarnos el modo correcto de relacionarnos con Dios, que es la gratuidad. Es el encuentro con la Gracia. El mensaje de Jesús se asienta precisamente en la Misericordia y en la Gracia. Y así es como muestra a Dios: Misericordia gratuita y Gracia compasiva. Nos quiere enseñar que Dios es gratuito y la salvación, también. La Gracia es la fuente de la santidad, es la fuente del rostro de la felicidad, que no consiste sino en transparentar en nuestra vida el amor inmerecido, recibido gratis y que se da gratis. El amor llama al amor. Sigue leyendo

Movimiento subterráneo y silencioso

Silvidal Fila en su trabajo artístico

Jesús, para enseñarnos que es necesario orar siempre, sin cansarnos, nos invita a la escuela de oración de una pobre viuda. Solo un pobre reza. Solo un mendigo reza. Los abismos del corazón nos abren a los abismos del Cielo. Solo en el corazón de la noche brota la oración: «No hay posibilidad de oración auténtica sin cierta percepción de nuestra pobreza radical, de nuestro pecado. La oración es siempre de profundis, desde lo más profundo de nuestro desamparo. Es desde ahí donde surge en nosotros el grito» (A. Louf).

“Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?,
el auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.” (Sal 120,1-2)

Un pobre que tocó fondo en su vida, que se encuentra en un callejón sin salida, frío y oscuro, ya no pide nada, ni sabe qué pedir, está a la deriva, solo le queda arrodillarse y extender las manos. Él no pide nada en concreto a Dios, todo su ser es súplica y entrega. Es entonces cuando nace en él la oración: un inmenso espacio vacío que se transforma en seno para Dios.
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