PAX

Entrada del Monasterio

La tradición benedictina ha sabido condensar en una sola palabra todo lo que San Benito nos ha dejado en su regla de vida. Esta palabra es paz. El monje es el hombre que vive en la paz, desde la paz y para la paz; la paz de Dios que nos pacifica y pacifica. Quizás sea ésta la tarea por excelencia del ser humano: hacer la paz. Y no se trata de ser de ‘los que no se quieren meter en líos’, sino de ser constructores de una de las mayores aspiraciones que tenemos para poder disfrutar de una humanidad lograda.

Se habla indistintamente de ‘periodo de paz’ o ‘periodo de tranquilidad’. Pero, no son lo mismo. La tranquilidad es la ausencia de conflictos. Es la paz que reina en una zona residencial: allí no te cruzas con nadie. Lo único que perturba son los ladridos de los fieles mastines al extraño que se acerca. Todo es tranquilidad, silencio. Pero con frecuencia los vecinos ni se conocen; eso sí, no se molestan. Así se provoca el aislamiento más empobrecedor que podamos imaginar. Tranquilidad, dicen las malas lenguas, que viene de tranca: si nadie se mueve porque todos se sienten amenazados, todo esta tranquilo, estamos en paz. Es decir, esta paz apunta a que no experimente ninguna amenaza, que nada me perturbe, que me sienta seguro. La paz que el mundo pide y exige, es ausencia de conflictos, porque esta tranquilidad es un bien tan irrenunciable que hay derecho a imponerla. Sigue leyendo

Lo espiritual es elemental

Alguien le puso un mote de dudoso gusto: “el Woody Allen de la meditación”. Vale, lo mismo podría haber sido “el Messi del silencio”. Nada de eso vale más que para reducir a lo anecdótico a un tipo poliédrico y paradójicamente locuaz como Pablo d’Ors (Madrid, 1963). El nieto del pensador y escritor Eugenio d’Ors sigue vendiendo ejemplares (ya más de 200.000) de su gran éxito, Biografía del silencio (originalmente editada por Siruela y hoy por Galaxia Gutenberg, que actualmente recupera y reedita toda su obra y que publicará su próximo libro, Ensayo sobre la luz). Y hoy mismo inicia en el valle de las Batuecas un nuevo retiro de meditación, acompañado por 10 miembros del grupo de meditación que anima, los Amigos del Desierto. Es la actividad trepidante de un hombre tranquilo que piensa, contempla, estudia, reza, lee, escribe, viaja, habla y -cuando toca, que es a menudo- se calla. Un pecado esto último, en tiempos así.

Viniendo hacia aquí había un enorme cartel publicitario con esta frase: “Te mintieron: es muy fácil encontrar la felicidad”. ¿Qué le sugiere esto?

No me interesa la felicidad, sino la plenitud, que es diferente. Puedes estar caminando de forma rotunda hacia tu plenitud y no ser particularmente feliz. Hay muchas propuestas de felicidad, pero la asociamos más bien con el bienestar. Y esa es la trampa, esa es la mentira. Me gustaría introducir el término “bienser”, frente a bienestar. Supone que no solo tenemos instintos y deseos, sino también un anhelo. Los instintos obedecen al cuerpo; los deseos, a la mente, y el anhelo, al alma. Puedes tener instintos y deseos, pero si te falta el anhelo… Sigue leyendo

Saen á luz as xoias do ‘novo’ Sobrado

Numerosos achados e avances saíron a luz na última actuación promovida pola Xunta de Galicia no Mosteiro de Sobrado dos Monxes e que está a piques de concluír, xa que está previsto que os traballos de conservación e posta en valor finalicen a finais deste mes.

Unha das principais conclusións ás que se chega produto da nova intervención promovida pola Xunta no mosteiro é que gran parte do conxunto estaría policromado. Nestas investigacións saíron á luz numerosos datos novos sobre evolución deste sobranceiro monumento, que forma parte de xeito individual da declaración de Patrimonio Mundial dos Camiños do Norte. As obras supuxeron a mobilización de millón e medio de euros.

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Todo irá bien, y todo irá bien y todas las cosas estarán bien

Parque del Monasterio

Los que esperan en el Señor renuevan sus fuerzas, echan alas como las águilas, corren y no se fatigan, caminan y no se cansan (Is. 40, 31)

Con frecuencia nos sentimos como poseídos por una fatiga que es producto de pensamientos vanos, de sentimientos de ansiedad o preocupación, de ira y resentimiento, expresados abiertamente o retenidos dentro. Estos estados mentales y anímicos nos absorben más energía que cualquier otra cosa. Nuestra experiencia confirma que la mayor parte de nuestros miedos y aprensiones son imaginarios: cosas que creíamos iban a resultar dificilísimas luego se revelan muy sencillas; y, por contra, se nos presentan obstáculos en los que nunca hubiéra­mos pensado.

Las cosas raramente ocurren como las prevemos. ¿Qué pensamos de esos días en que todo sale bien o todo sale mal, hagamos lo que hagamos? ¿Se ha puesto todo de acuerdo para funcionar al unísono? ¿O cuando piensas una cosa y sucede? ¿O cuando te sientes inspirado, y un caudal de información que brota de ti, de alguna parte que no ves ni conoces, se vierte hacia fuera, provocando algo armónico y ordenado, sin que al parecer haya dependido exactamente de ti? Sigue leyendo

El Dios de lo normal

A veces parece más fácil encontrarte en lo especial, en lo diferente, en lo extraordinario. En una experiencia única, en una amistad increíble, en un amor apasionante, en un acto de heroísmo, en una cruz tremenda… pero lo cierto es que también estás en lo cotidiano, en lo que ocurre cada día, en el hoy. Y es importante aprender a verte ahí. Eres el Dios de lo normal, de las horas tranquilas, de las relaciones serenas, de los gestos sencillos, de las melodías familiares, de las pequeñas alegrías y de las renuncias discretas.

¿A dónde me alejaré de tu aliento? ¿dónde huiré de tu presencia? Si escalo el cielo, allí estás tú, si me acuesto en el abismo, ahí estás. Si me traslado al ruedo de la aurora, o me instalo en el confín del mar… (Sal 139, 7-9) Sigue leyendo

Desprenderse

Eco y Narciso (det.) | John William Waterhouse | 1903

La muerte mística es la muerte del yo, y ese yo es el que las personas no quieren soltar. En occidente nos hemos identificado de tal manera con nuestro yo que lo equiparamos a la vida y deseamos perpetuarlo; en eso parece consistir el pecado original: haber creído poder ser «como Dios» con este yo. Ese yo no es más que el punto de cruce de nuestras fuerzas psíquicas que se nos presenta como independencia. Es una ilusión sin más y se trata simplemente de desprenderse de ella. Sigue leyendo

Algo más que renunciar a cosas

Lavatorio de los pies | Xaime Lamas, monje de Sobrado

El evangelio de este domingo nos sitúa con claridad meridiana ante la radicalidad de la llamada de Jesús de Nazaret, una llamada que entraña una exigencia absoluta o entrega incondicional que ha de articularse históricamente en una serie de renuncias decisivas para implantar en el corazón del mundo los valores del Reino.

Ser testigos del Reino predicado por Jesús es ser portadores de una Nueva Noticia que despierte en las gentes un deseo de conocer al que es sujeto de esa noticia de conversión y cambio, no solo dentro de uno mismo sino en la sociedad. Por lo tanto: «Si queremos llevar a Jesús a los otros, antes hemos de acogerlo como Señor de la propia vida. Para que esto quede claro, el Maestro dirige a quienes lo siguen palabras enormemente radicales y exigentes que apagan entusiasmos fáciles y manifiestan muy bien el caro precio del seguimiento» (Enzo Bianchi). Sigue leyendo