Te conozco por tu nombre

Vhils (Alexandre Farto) | Londres, 2009

– «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
– «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Jesús le respondió:
– «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo». (Mt 16,15-17)

La fe es un modo de conocimiento. En el origen del acto de conocer se esconde una opción inicial, una orientación de todo nuestro ser, despertada por una fuerza que viene de dentro, por un deseo de ver algo que atrae, magnetiza, provoca, llama… La fe parte de esta provocación de Dios, «de la luz verdadera que ilumina a todo hombre» (Jn 1,9), cuyos reflejos conservamos todos. Un día la luz encuentra eco en nosotros y nos invita a ir en busca de su fuente. Pero su llamada viene de ese estrato de nuestra existencia que es mucho más silencioso que la mente. Sigue leyendo

San Bernardo

Cristo abrazando a San Bernardo (det.) | Francisco Ribalta | 1625-27

Bernardo es un artista, un apasionado de la belleza. Tiene el coraje de poner en segundo plano las letras y el conocimiento intelectual de Dios, ya que aspira antes que nada a la experiencia. Ante sus oyentes no expone lo que él sabe sino lo que vive, porque comprendió que lo fundamental era la vida y no las ideas. Desde este enfoque puede entenderse toda su actividad, ya que él mismo es un testimonio fiel de que la edad cabal no se alcanza automáticamente ‘porque vayan pasando los años’, sino al precio de una experiencia interior hecha de tenacidad y constancia, por pura Gracia de Dios.

Lo que realmente nos convence de Bernardo es que, tras una personalidad tan compleja y contradictoria, integró en su vida las alabanzas y las críticas, los honores y las humillaciones, sin perder por ello el equilibrio fundamental de su unidad interior. Fueron muchos sus errores y muchos sus aciertos, unos y otros nos sirven para entender que la santidad no tiene que ver nada con la perfección. San Bernardo no fue el hombre perfecto; fue un santo muy humano gracias a que fue aceptando su propia realidad y descubriendo en ella el lugar de su encuentro con Dios; fue el hombre evangélico que sabe que sólo la misericordia de Dios puede realizar la verdadera conversión del corazón. Si lo que edifica y robustece a la Iglesia es el retorno constante al Evangelio, a la vida de Jesús, Bernardo fue uno de esos hombres que tuvo siempre en su horizonte la humanidad del Señor como único camino de retorno al ‘amor primero’. Sigue leyendo

Capaces de levantar puentes

Fotografía de Fabio Comparelli en Unsplash

El Evangelio de Jesús nos hace a todos los hombres como hermanos y nos pide contribuir por nuestro amor al pleno éxito de la aventura humana.

Hay un evidente punto en común a las tres lecturas y es la universalidad de la llamada de Dios fundada en su misericordia. El salmo 66 no lo puede explicar esto con más claridad: “Oh Dios que te alaben todos los pueblos conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación…que canten del alegría las naciones, porque riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. Que teman a Dios hasta los confines del orbe.” En el Evangelio de hoy tenemos un ejemplo de mente universal en la persona de Jesús, que no es más que la expresión de la mente de Dios, pues Él no es sino la mismísima Palabra de Dios hecha carne.

El mensaje y actuación de Jesús no es otro que dar a conocer el misterio de Dios sobre la tierra y el hombre, un misterio de inmensidad de amor y misericordia. Jesús nace y vive en un pueblo fuertemente nacionalista. Era el pueblo elegido de Dios entre todos los de la tierra, pueblo de su propiedad con el que había hecho un pacto y había derramado sobre el su misericordia infinita. Lo había constituido como nación, con su lengua, su pueblo, sus leyes, su territorio y El, su soberano. Sigue leyendo

Nuestro jardín sellado

Asunción | fachada de la iglesia del monasterio

El depósito de la fe de la Iglesia es milenario. La ‘simbólica’ religiosa del cristianismo, es un tesoro de valor incalculable que, a lo largo de la historia, se ha ido plasmando en los diversos dogmas. Necesitamos actualizarlos, descodificarlos a un lenguaje accesible y sencillo que nos sirva de espejo para esclarecernos, para rescatar la frescura de nuestra espiritualidad siempre viva y siempre nueva. Saborearlos con esa sabiduría del discípulo del reino de los cielos, que como un padre de familia saca de su tesoro cosas nuevas y viejas (Mt 13, 52). María es uno de los exponentes más sustanciosos de nuestra ‘simbólica’ espiritual cristiana. Su Asunción a los cielos es un dogma a través del cual formulamos un misterio de nuestra fe, es una joya inestimable del tesoro de nuestra verdad, una experiencia muy personal de algo primordial de nuestra espiritualidad. Por eso lo celebramos, por la inmensa alegría que nos produce su memoria y veneración. Sigue leyendo

No he venido a ser servido, sino a servir

Isaac Totorica nació en 1961 en Ermua (Vizcaya), entró en el Monasterio de La Oliva en 1993. Fue enviado al Monasterio de Zenarruza en 1994, hizo la profesión solemne en 1998, y fue ordenado sacerdote en 2007. Fue elegido Prior Titular de Zenarruza en 2009, siendo elegido abad de La Oliva en diciembre del mismo año. Ejerció el cargo hasta su muerte. Falleció el día 28 de julio a causa de un cáncer de riñón sarcomatoide muy agresivo y rápido, habiendo tenido los primeros síntomas pocos meses antes.

A continuación, compartimos contigo la homilía de la celebración de las exequias, que es un bello texto de Isidoro Anguita, abad de Santa María de Huerta y padre inmediato del Monasterio de La Oliva.


Estamos aquí reunidos para celebrar un funeral. Cuando toca celebrar el funeral de un desconocido uno se pierde en descripciones teóricas y piadosas sobre la muerte y la resurrección. Cuando se celebra el funeral de un ser querido, todo adquiere un valor diferente. Reconozco que para mí Isaac era un hermano, un amigo y un monje cabal con quien podía hablar de temas de fe en total sintonía. Sigue leyendo

Jesús subió al monte a solas para orar

Del “Livro de Sobrado” | Víctor Infantes

Acabamos de escuchar en el evangelio, que Jesús, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Son cuarenta y ocho las citas que en los cuatro evangelios hacen referencia a la vida de oración de Jesús: en la sinagoga, en el templo, antes de iniciar su vida pública, cantando salmos, en bendiciones y acciones de gracias, en curaciones, en las Fiestas de su pueblo, en la fuerza que recibe ante el poder del mal, antes de la Transfiguración, antes de resucitar a Lázaro, enseñando a orar, en la cruz, al morir… y de ellas, en cerca de quince ocasiones lo hace retirándose a orar a solas.

De la lectura de los evangelios, deducimos que Jesús encuentra, en su amada soledad, el gozo de poder invocar a Dios como un tú; la confianza en ese misterio insondable que es Dios, percibido interiormente como Padre; la fuerza del misterio de Dios apoderándose de él para construir un mundo más humano, fraterno y solidario; la misericordia, no solo para aliviar el sufrimiento generado por la propia persona, sino para luchar contra el sufrimiento provocado por los abusos, las injusticias y las estructuras de poder. Sigue leyendo

Se compartió poco con amor y se multiplicó

Ilustración de Madalena Matoso

Ríos de tinta se han gastado escribiendo sobre los milagros de Jesús de Nazaret. Sobre si hizo o no hizo milagros. Pero, realmente, ¿es esa la cuestión más importante?  Creo que no. Si nos quedamos en el destello, en el fogonazo, no podemos ver la profundidad del mensaje que  nos da el relato evangélico, en el que no hay nada grandioso, simplemente una mirada de confianza al cielo y un gesto de bondad, de ternura entrañable y de solidaridad. Porque Jesús no fue un milagrero dedicados a realizar prodigios propagandísticos. Sus milagros son más bien signos que apuntan a una realidad nueva, meta final del ser humano.

En un mundo donde mueren de hambre millones de personas, podemos perder el tiempo en absurdas discusiones sobre los milagros, cuando los gestos de Jesús nos remiten a los gritos de los hambrientos: «¡Dadles vosotros de comer!» Perder el tiempo en discusiones doctrinales y en celebraciones no solucionan nada y nos alejan de lo que realmente le importaba a Jesús de Nazaret, que no era precisamente la religión ni la enseñanza de los escribas, sino la salud y el bienestar de la gente. Sigue leyendo

Lo que no es el Reino de Dios

Obra de Silvidal Fila

Jesús lo tiene claro: el “Reino de los cielos” es el tesoro por antonomasia, aquel que, al descubrirlo, llena de gozo desbordante y te capacita para desprenderte de todo lo demás.

El siguiente paso consiste en preguntarnos en qué consiste exactamente ese “Reino de los cielos”.

Durante mucho tiempo, se pensó que se trataba del cielo posterior a la muerte, o de la fe que nos garantizaba la salvación, o incluso de la propia Iglesia. Sin embargo, estas lecturas nos resultan hoy insuficientes y, en último término, inadecuadas para comprender lo que Jesús quería transmitir. Sigue leyendo

Apóstol Santiago

Cruz de la parroquia de Espinho (det.) | PIntada por Xaime Lamas, monje de Sobrado

Siempre que celebramos la fiesta de un apóstol, automáticamente nuestra mente nos lleva a los primeros momentos de la Comunidad de Jesús de Nazaret, y, siempre, sin quererlo, pensamos en lo maravilloso que tuvo que ser formar parte del grupo de discípulos, idealizando hasta lo imposible aquella primerísima comunidad, como si en ella hubiera una comunión perfecta sin ningún tipo de aristas. A lo largo de la historia se trabajó para presentarnos esa comunidad ideal, tanto en la literatura como en el arte. Veamos un pequeño ejemplo: A Caravaggio le encargaron pintar un San Mateo, cuando lo finalizó y entregó el cuadro se lo rechazaron porque había pintado un personaje sin gracia y vulgar y no con la belleza, nobleza y espiritualidad que le corresponde a un apóstol y evangelista, y tuvo que hacer una segunda versión. No nos  os gusta que  nos pongan la verdad delante de los ojos y así nos convertimos en eternos pigmaliones que damos forma y figura a  nuestro gusto y a nuestro interés, tanto a la vida de los personajes históricos como su doctrina. Sigue leyendo

Sobrado en 1986

Día de elección de Prior | 1986.01.25

SANTA MARÍA DE SOBRADO
UN REMANSO DE PAZ EN LA RUTA JACOBEA

El padre Salvador es un malagueño afable, sencillo y cordial, de sonrisa suave, donde se adivina una cabeza clarividente, vestida por cabellos grises, con ese color ceniciento que testimonia medio siglo de vida, una imagen que no corresponde con este hombre joven y vitalista que, ahora, se mueve con celeridad por su despacho, con el mismo aplomo y energía de un inquieto ejecutivo. Seguir leyendo…