La perfecta alegría

Gokula Stoffel | 2018

En un tarde de invierno, fray Francisco volvía de Perusa a Santa María de los Ángeles, en compañía de fray León. El tiempo era crudo: la nieve cubría las faldas de la montaña. En el llano caía una lluvia tupida y helada que las ráfagas de viento arrastraban con rabiosa violencia. Los senderos estaban desiertos y barrosos.

Los dos frailes, con la capucha en la cabeza y la túnica mojada que se adhería a la piel, caminaban en silencio uno tras otro, cuidando donde colocar los pies descalzos, para no resbalar.

De improviso, como continuando su meditación interior, el Santo comenzó a decir a su compañero que lo precedía unos pasos:
-Fray León, aun si los frailes menores diesen al mundo un gran ejemplo de santidad, escribe que en esto no está la perfecta alegría.
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Ponencia: obras en la iglesia del Monasterio

 

La ponencia “Sobrado: intervención y descubrimiento en la restauración” se desarrollará en la Sala Capitular del Monasterio el próximo viernes día 20 de este mes de Setiembre, a partir de las 18,00 horas.
La ponencia será desarrollada por el equipo encargado de la intervención que actualmente se lleva a cabo en la iglesia mayor, encabezado por el Arquitecto don Ignacio López de Rego.

El acceso es libre. Te invitamos a participar.

¡No te dejaré en paz!

Jorge Queiroz | 2015

El evangelio de este domingo (Lucas 15,1-32) nos presenta tres parábolas sobre la pérdida y el encuentro: la de la oveja, la de la moneda y la del hijo menor, que abandona la casa del padre. Centraré mi reflexión sobre la tercera, que todos conocemos como la parábola del hijo pródigo.

Sería reductor leer esta parábola exclusivamente en clave de pecado y reconciliación. La vida – cuando de hecho es vivida – se mueve inexorablemente hacia la crisis y el Misterio. Para llegar al corazón del Misterio es imprescindible la crisis. Algo tiene que romperse para que descubramos que somos habitados por el Misterio del Amor. En el fondo, ¿qué busca el hijo menor al salir de casa sino el abrazo del padre? Pero, en el momento de la salida, él no lo sabe. Cree que la vida está fuera, al otro lado del muro, más allá de lo cotidiano. Tiene que salir, tiene que viajar, tiene que aventurarse, tiene que sentir la plenitud de sus fuerzas juveniles, y también tiene que tocar fondo su impotencia – y esto, él no lo esperaba. Sigue leyendo

Amarlo por encima de todo

No es posible vivir la fe cristiana a la ligera. Un discípulo de Jesús debe tomar su vida en serio y renunciar a sus mediocres compromisos.

Todas las religiones son un esfuerzo del hombre por conocer y relacionarse de algún modo con Dios, con ese ser superior a él que domina todo y es dueño de todo. Cierto que es posible llegar al conocimiento de ese Dios por la contemplación de su obra y por la filosofía, pero el hombre se ve continuamente comprometido a fabricar ídolos a su servicio y a la medida de su fantasía y necesidades, incluso espirituales. Pero como nos recuerda la primera lectura, Dios en su inmensa misericordia, se ha revelado a sí mismo a través de su Hijo Jesucristo, único medio seguro para poder llegar plenamente hasta él. Jesús fue perfectamente consciente de esto y se definió a sí mismo como el Camino Verdadero para llegar a la Vida, esa Vida que Dios ha compartido con todas las criaturas. Sigue leyendo

El secreto de la humildad

Humildad | Vladislav Lustin | 2011

Son frecuentes las ocasiones en las que Jesús señala lo peligroso de pretender los primeros puestos. Cuando los suyos discuten sobre quién debe ser considerado el más importante, Jesús lo resuelve de un modo tajante: el que quiera ser más importante, que sea como el menor… Yo estoy entre vosotros como el que sirve (Lc 22,24-27). Esta sentencia era familiar en la tradición bíblica, como hemos escuchado en el libro del Eclesiástico, en la primera lectura: Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.

Jesús previene de quien busca los primeros puestos y propone no vivir al servicio de nuestro hombre viejo, centrado en sí mismo, que busca ‘ser importante’, y que puede llegar hasta extremos enfermizos. Según Bertrand Russell, uno de los síntomas de estar al borde de una crisis nerviosa es creer que la obra de uno es sumamente importante. Jesús es contundente con los que buscan darse importancia, por el engaño que supone y el sufrimiento que genera. Sigue leyendo

El amor, la puerta estrecha de nuestra libertad

Todas las religiones suelen tener un sentido reduccionista de la salvación. De sobra conocemos lo nefasto que fue el dicho de que «Fuera de la Iglesia no hay salvación». Lo que provocó mucho dolor, sangre y lágrimas en una larga etapa de la historia del cristianismo. Y, precisamente, las lecturas de este domingo no nos hablan de una salvación reduccionista, sino de la universalidad salvífica, de un camino de todas las naciones a contemplar la gloria del Señor.

Jesús acabó con los privilegios excluyentes de las religiones que se ven a sí mismas como “verdaderas” y piensan que las demás son falsas, lo que produce un desprecio hacia los otros, división de todos y una secreta soberbia que pone a unos seres humanos más cerca de Dios que otros. Por lo tanto, la pregunta no es: ¿Cuántos serán los que se salven? ¿Cuántos tendrán acceso al Reino de Dios? ¿Quién se salvará? ¿La humanidad entera? Jesús no responde a esta cuestión. ¿De qué sirve conocer el número de los elegidos? Lo importante, la clave del entendimiento de este evangelio desconcertante, es saber qué hay que hacer para salvarse y cuáles son las exigencias para acceder a esta Salvación. La salvación verdadera no se entiende más que en un contexto universal, como dice el profeta Isaías: «Yo vengo a reunir a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán mi gloria». Sentarse en la mesa del Reino de Dios es una gracia, no un derecho de sangre, de raza o de religión. Sigue leyendo

Tercera “andaina”

Día diecisiete del mes de Agosto, fecha programada para la tercera (y última) “andaina” por las tierras del Cister, en Sobrado, organizada por el Ayuntamiento.

A pesar de las poco favorables predicciones meteorológicas, treinta y ocho personas iniciaron la ruta en la plaza, pasadas ya las diez de la mañana.

Como siempre, Juan, encargado de diseñar la ruta, se encargó, también, de coordinar el grupo.

En la laguna tomamos la ruta, señalizada como PR-G 235, hacia la Pena Moura. Seguimos, pasando por Bustomaior, hasta alcanzar el punto más alto de la provincia, después de más de dos horas de marcha. Sigue leyendo

San Bernardo

Timothy Schmalz | Cristo mendicante

Se establece contacto entre dos personas cuando el mensaje incide sobre la verdad, y lo que esa verdad tiene de interioridad en la existencia. Por eso, en este día de su fiesta, voy a intentar que Bernardo, a través de sus escritos, hable de su verdad, y quizás sea ésta la mejor forma de entrar en contacto con él, y de que su existencia vivida desde la fe, nos hable a la interioridad de la nuestra.

Bernardo es un hombre polémico y contradictorio. Tiene una personalidad arrolladora. Por una parte: confianza en sí mismo, autonomía, libertad con relación al medio ambiente, capacidad de decisión, conciencia de sus límites, facultad para interesarse por causas y problemas ajenos… Por otra, y en contraste: temperamento agresivo y dominante, ironía y sarcasmo, confunde la Voluntad de Dios con su propia voluntad, errores históricos, abuso de prestigio y de influencia, fracasos y humillaciones públicas… Así es como Bernardo nos enseña que se puede ser un hombre de Dios sin dejar de ser un hombre. Sigue leyendo

Quietud

Los que aspiran a ser monjes vienen buscando, entre otras muchas cosas, tranquilidad y paz. Tienen bastante claro en qué consiste esa serenidad: fundamentalmente en una ausencia de problemas y conflictos. Conscientes de la pesada carga que supone soportarse a uno mismo, su deseo va en la línea de deshacerse de semejante agitación.

Esta agitación es un conglomerado de tendencias, necesidades, pulsiones, expectativas, pretensiones, proyectos, fantasías, temores, susceptibilidades, preocupaciones y deseos, en definitiva, de relaciones diversas y contradictorias entre sí, que producen un sentimiento profundo de división y dispersión. Uno sólo quiere deshacerse de esta situación caótica. Con ello ya se está afirmando que la agitación es un síntoma claro de la disposición existencial a la transformación interior porque supone un reconocimiento, muchas veces implícito, de que los recursos utilizados hasta la fecha no eran eficaces. Algo parecido a como si la inquietud gritase suplicante la presencia inminente de la quietud.

Esta situación lanza a la búsqueda de una forma distinta de vivir, de afrontar la realidad. Pero el problema surge cuando al no conocer la naturaleza del caos, ni tampoco el camino que conduce a la consecución de su deseo de aquietamiento, los instrumentos que el monasterio les ofrece para poner orden en todo ello, son a menudo utilizados para conseguir una paz inmediata, que es ausencia de conflicto.        Sigue leyendo

Asunción de Santa María

Obra de Kiki Smith

La celebración de hoy es un verdadero descanso para el espíritu. Nuestro aspiración de vivir desde la plenitud del ser, es ya una realidad cumplida. Somos invitados a celebrar esta Eucaristía y este día de fiesta con verdadera alegría, con gozo íntimo en el corazón, con los ojos clavados en esta certeza que es lo que da sentido a nuestro vivir de cada día, tantas veces frustrante y agotador.

Los miedos que atenazan, los deseos no encauzados, las frustraciones que nos sumergen en la amargura, permanecen agazapados y camuflados en los pliegues más íntimos de nuestro corazón. Nos hacen esclavos de las tendencias destructoras de nuestro falso yo, que nos seducen bajo apariencias falsas. El vacío, la decepción, el despecho y la angustia son los síntomas de esos comportamientos malsanos que brotan de nuestro corazón herido. Y aunque es verdad que la mayoría de las veces los temores y deseos aguardan ocultos, pueden aparecer hacia fuera disfrazados de sinceridad, verdad y coherencia. Sigue leyendo