Sanación de la memoria IV

Publicamos hoy el quinto texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria IV

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Algo decisivo y radical que está profundamente grabado en nuestra memoria enferma, es el lugar desde el que nos movemos, el principio vital que nos moviliza. Es decir, desde dónde y por qué surgen nuestras motivaciones, actitudes, comportamientos, deseos, búsquedas, pretensiones, ideales, proyectos, comparaciones, expectativas, prejuicios, suposiciones, identificaciones, etc.

Para una vida como la nuestra este planteamiento es ineludible. Somos peregrinos a la búsqueda del rostro del Dios vivo. Tenemos por guía el Evangelio. Este contexto nos expone a una situación permanente en la que nuestros móviles más profundos van a ir sufriendo duros golpes. De esta manera el proceso de purificación de nuestras motivaciones será continuo y desestabilizante. Pero todos estos golpes tenemos que verlos con la confianza de que es Dios quien está llamando a la puerta de nuestro corazón, para que caigamos en la cuenta de que vivimos en el país de la desemejanza, salgamos de la tierra de la esclavitud a la conquista de la tierra de promisión en la que viviremos a imagen y semejanza del Creador, como hijos de Dios. Es necesaria una lectura de fe, para poder interpretarlo como el camino que debemos recorrer en esta historia de salvación que, guiada por el Espíritu del Señor, vamos escribiendo y editando día tras día.
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Sanación de la memoria III

Publicamos hoy el cuarto texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria III

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Damos un paso más en este recorrido que estamos haciendo con el fin de conocer el contenido de nuestra memoria enferma. Tras haber visto en el retiro del mes pasado las interpretaciones, los prejuicios y las identificaciones, en este retiro proseguiremos con las comparaciones y las proyecciones, que pueden ser de signo positivo o negativo.

Las comparaciones

Las comparaciones fijan nuestra atención en una o más personas para reconocer sus diferencias y semejanzas y para descubrir sus relaciones. Comparar, por lo tanto, es cotejar. ¡Con qué facilidad nos comparamos! ¿Habéis hecho la prueba de estar atentos a vosotros mismos, de observaros, de prestar atención a esta cuestión de la comparación? Os quedaríais pasmados de las veces que os sorprenderíais comparándoos. ¿A qué me refiero cuando hablo de comparación? Me refiero al hecho de estar midiéndome con las demás. Me comparo con fulanita que es más guapa que yo. Me comparo con menganita que es más inteligente, o con zutanita que es más habilidosa, o con la otra que canta mejor, o con aquélla que es más querida por la superiora, etc.

O también puedo compararme en el sentido inverso: me comparo con éste que es menos trabajador, o con aquel que es menos fervoroso, o con el otro que es menos… El caso es medirse con “el más o con el menos”: soy más que éste o menos que el otro. ¿Por qué este prurito de medirse o compararse? ¿Por qué necesito medirme o compararme? ¿No será porque valgo más o valgo menos en la medida en que mido más o mido menos que la hermana? Sigue leyendo

Sanación de la memoria II

Publicamos hoy el tercer texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria II

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Nuestra memoria está enferma. Necesita sanación. No podemos permanecer ciegos al programa que dirige nuestras vidas, queremos despertar definitivamente al anhelo que nos empuja a peregrinar del país de la desemejanza al país de la semejanza, hacia nuestro rostro original. Por eso, aplicándonos en el conocimiento de nuestra memoria enferma, seguiremos ahondando en su contenido presentando en este retiro las interpretaciones, los prejuicios y las identificaciones.

Las interpretaciones

La acepción que en nuestro caso vamos a dar a las interpretaciones se refiere a cuando expresamos o concebimos la realidad de un modo personal. La interpretación, por lo tanto, puede ser el proceso que consiste en comprender un determinado hecho y su posterior declamación. Por ejemplo: de acuerdo a mi interpretación, su interpretación del problema no es la correcta.  

La memoria biográfica que nos determina y que, en definitiva, configura nuestro perfil psicológico, va a condicionar nuestra visión del mundo, nuestra manera de relacionarnos con los demás, con nosotros mismos, con Dios y con todo. Como consecuencia de esto, no veremos las cosas tal como son en realidad. Los datos y los hechos están ahí, pero cada cual los percibe de una manera diferente. Los percibimos según la interpretación que demos a los acontecimientos. Esta interpretación nace de unas creencias incrustadas en el fondo de nuestro inconsciente, fuertemente arraigadas, y que son producto de esta memoria biográfica. Sigue leyendo

Sanación de la memoria I

Publicamos hoy el segundo texto del retiro. La semana pasada publicamos el primero: Habitar consigo mismo.

Sanación de la memoria I

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Una idea repetida hasta la saciedad por los primeros cistercienses y de la cual se extrae una visión y unas consecuencias sobre quién es el hombre, cómo es su realidad, cuál es el camino que le conduce a la salvación y también a la felicidad, es la siguiente: Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Por el pecado el ser humano perdió la semejanza con Dios y quedó desterrado al país de la desemejanza; pero no perdió la imagen. ¿Qué quiere decir esto? A ver si lo entendemos ilustrándolo con un ejemplo muy sencillo: es algo así como si tenemos una moneda de oro. Si la cogemos en la mano vemos que es una moneda hermosa, brillante, reluciente, de oro, y que además parece de oro porque es dorada, brilla, etc., tiene todas las cualidades del oro. Ahora imaginemos que esta moneda la perdemos, cae en tierra y se llena de barro. Si alguien la encuentra después de mucho tiempo se encontrará una moneda sucia, llena de barro, y que no parece de oro. Sigue siendo de oro, pero no lo parece. Si la lavamos y la limpiamos volverá a parecer de oro, pero esto sólo es posible porque a pesar de estar sucia sigue siendo de oro. La moneda perdió su apariencia de oro, pero nunca dejó de ser de oro.

Esto significa haber perdido la semejanza, pero no haber perdido la imagen. Es decir, que aunque por el pecado nuestra realidad no aparente que somos hijos de Dios, nuestra verdad, nuestro rostro original, es que somos y que nunca hemos dejado de ser hijos de Dios. Sigue leyendo

Habitar consigo mismo

El pasado año 2018 la redacción de la Revista Vida Religiosa le hizo la propuesta  a Carlos Gutiérrez Cuartango, prior del Monasterio de Santa María de Sobrado, de publicar diez retiros mensuales para facilitar el crecimiento de las comunidades. No son doce, uno por mes, porque la Revista no publica en los meses de julio y agosto. Es sorprendente la cantidad de hermanos y hermanas que hacen su reflexión mensual con esta publicación. La Revista llega a más de ocho mil comunidades.

Aunque cada retiro puede ser utilizado individualmente con independencia del resto, todos ellos son atravesados por un hilo conductor que da unidad al conjunto. Vamos publicarlos a lo largo de las próximas 10 semanas. Cada texto va acompañado de una pintura de Wei Ligang, artista contemporáneo nacido en Datong (China).

Deseamos que los temas propuestos puedan aprovecharos en vuestro crecimiento humano y espiritual.


Habitar consigo mismo

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San Gregorio Magno, en el libro segundo de sus Diálogos, nos dice que “hubo un varón de vida venerable, bendito por gracia y por nombre Benito, dotado desde su juventud de una prudencia de anciano, quien prefiriendo sufrir las injurias del mundo a sus alabanzas… se fue a vivir en soledad”. En esa soledad vive solo con el Solo durante tres años. La expresión que utiliza es “habitare secum”, esto es: “habitar consigo mismo”. Sigue leyendo