Todos invitados al banquete

Farm Garden | Gustav Klimt | 1905-6

«Que se regocijen los cielos, que la tierra se llene de alegría, que el universo celebre la fiesta, el universo entero, el visible y el invisible, porque Cristo, la alegría eterna ha resucitado» (San Juan Damasceno).

Venid todos los hombres, todos los bautizados, a celebrar la fiesta de las fiestas, la fiesta de la vida, el gozo de la esperanza, la firmeza de la fe, el triunfo del amor que venció a la muerte y al pecado. Venid y sed testigos hasta los confines de la tierra de que la tiniebla se ha convertido en luz, el llanto de gozo, la muerte en vida. Venid y entre cantos de júbilo, llamad a todos los hombres que no saben, no se atreven o no quieren participar en nuestro gozo de hombres redimidos. Llamadlos, salid a los caminos porque todos están convidados al banquete de bodas y decidles que nuestra fiesta también es su fiesta.

Venid los creyentes que no creéis en Cristo y mirad al que os aguarda al final del camino para dar descanso a vuestros desvelos, a vuestras penas y fatigas y a recoger vuestros trabajos en favor de vuestros hermanos. No tengáis miedo, vosotros no lo conocéis pero Él os conoce a vosotros y os llama por vuestro nombre y quiere que participéis de nuestra fiesta que también es vuestra fiesta. Sigue leyendo

Hoy queda libre nuestra libertad

¡Jesús ha Resucitado! ¡Aleluya!

 En el Gólgota Dios experimenta humanamente la ausencia de Dios, el silencio de Dios, así como esta sed febril en el vacío donde hoy nos hallamos todos…

 …En el Gólgota, es como si Dios contra Dios se pusiera de parte del hombre. Como si Dios fuera, paradójicamente, a-teo. Pero entonces, por todos nosotros, por ti, por mi, se abre un poco nuestro corazón, este viejo corazón rebelde, angustiado, o simplemente indiferente, entonces la voluntad humana de Jesús se encomienda con infinita confianza a la voluntad del Padre. Entonces, en esta obediencia humana soberanamente libre, se desata la tragedia de la libertad humana. Entonces queda libre nuestra libertad. Y entonces todo se invierte. Toda la desesperación y el sufrimiento humanos que se interponían entre Dios y Dios son asumidos y como consumidos en la unidad del Padre y del Hijo: el infierno y la muerte se esfuman como irrisoria gota de odio en el abismo de fuego de la divinidad. La muerte cambia de signo, se convierte en etapa de una metamorfosis, las puertas del infierno son derribadas y entra la luz del Tabor… Sigue leyendo

Silentium

La esperanza florece con fe en el surco del amor

Jesús muere en la cruz (det.) | François-Xavier de Boissoudy

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Es la expresión de quien está al borde de la desesperación. Desde el vacío más abisal, tras tres horas de agonía en la cruz, minutos antes del desenlace fatal, Jesús clama al cielo. De su espíritu irrumpen terribles interrogantes, la más temible tentación que alguien pueda sufrir: ¿Fue absurda mi fidelidad? ¿Fue sin sentido la lucha sostenida por la causa del Dios de la vida, de los pobres y de la libertad? ¿Fueron inútiles los peligros que corrí, las persecuciones que tuve que soportar, el humillante proceso difamatorio, la condena judicial y esta indecible crucifixión que ahora estoy sufriendo? ¿Fue todo en vano?.

La vida es difícil y dolorosa. Una y otra vez te ocurren situaciones dolorosas. Dios te pone frente a frente con el misterio de tu vida. Tu corazón, tomado por sorpresa, no logra aceptarlo y se subleva. Y el Padre te invita a aceptar el estremecimiento de tu corazón. Dios no se asusta de la lucha por domar tu corazón a fin de prepararlo para la entrega. El Padre acepta tu queja, tu protesta, y hasta la blasfemia contra Él o contra todo lo tuyo. Porque el Señor Dios, como todo viejo domador, conoce que la mejor entrega es aquélla en la que antes ha probado la incapacidad de resistir, de agotar todos los recursos para acabar depositando confiadamente todo tu brío en Él. En situaciones así sólo te queda una actitud humana razonable: sembrar con fe en el surco del amor para que poco a poco vaya creciendo la esperanza. Sigue leyendo

Pinceladas sobre el amor

La Cena | Guillaume Bardet | Convento de La Tourette (Francia) | 2017

La palabra amor, es posiblemente una de las más usadas en los últimos doscientos años. A su sombra se han justificado las atrocidades más espantosas y se han explicado las actitudes más solidarias. Los santos, los dictadores, los bondadosos, los asesinos, los sacerdotes y los hechiceros, los eruditos y los analfabetos, los amantes y los desamorados; todos hablan de amor y muchos de ellos ni siquiera saben de qué están hablando. 

El corazón del ser humano es un instrumento musical, contiene una música grandiosa; dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Ese momento llega a través del amor. Una persona sin amor nunca conocerá qué música ha estado llevando dentro de su corazón. Es sólo a través del amor que la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.  Sigue leyendo

Agnus Dei

La gracia está en el fondo de la pena

Crucificado | Miguel Pérez (en el comedor de la comunidad)

La manera de vivir de Jesús, de este hombre que pasó haciendo el bien y curando a los poseídos por el mal, le condujo al desenlace fatal de una muerte en cruz. Es muy poco probable que nuestra manera de vivir nos conduzca al mismo final que tuvo la vida de Jesús y que participemos del mismo destino de los crucificados de nuestra historia actual, pero de lo que no cabe duda es de que toda vida humana, querámoslo o no, está marcada por la fragilidad y por la muerte -algo que es tan obvio en estos tiempos de la pandemia global que estamos viviendo- y creo que es decisivo para todos nosotros descubrir en ellas el paso del Dios que da la muerte y la vida. Sigue leyendo