¡Hay vida antes de la muerte!

Azul dividido por azul / Mark Rothko / 1966

Se hallaba en cierta ocasión Nasruddin -que tenía su día filosófico- reflexionando en alta voz: “Vida y muerte… ¿quién puede decir lo que son?”. Su mujer, que estaba trabajando en la cocina le oyó y dijo:

“Los hombres sois todos iguales, absolutamente estúpidos. Todo el mundo sabe que cuando las extremidades de un hombre están rígidas y frías, ese hombre está muerto”.

Nasruddin quedó impresionado por la sabiduría práctica de su mujer. Cuando, en otra ocasión, se vio sorprendido por la nieve, sintió cómo sus manos y sus pies se congelaban y se entumecían. “Sin duda estoy muerto”, pensó. Pero otro pensamiento le asaltó de pronto: “¿Y qué hago yo paseando, si estoy muerto? Debería estar tendido, como cualquier muerto respetable”. Y esto fue lo que hizo. Sigue leyendo

Fiesta del Prior / Día de la Comunidad

Deserto – Éxodo | Enrique Mirones, monje de Sobrado | 2002

Da la impresión de que a lo largo de los siglos nos hemos preocupado excesivamente por la pecaminosidad humana, cuando lo importante es que centremos nuestra atención en la Gracia de Dios, en su Amor incondicional e inmerecido. Necesitamos contemplar la creación como bendecida por su Creador, llena de gracia y de bendición. Es necesario recuperar una espiritualidad de la bendición original, referida al flujo continuo del amor y la energía de Dios sobre su creación; considerar que el gozo forma parte de la esencia de cada persona, recibida de un Dios que juega, que se goza, que da a luz, que celebra y siente pasión. Una espiritualidad que considera el amor, el juego, el placer y la celebración como parte de la Divina Bendición de la existencia. Sigue leyendo

El despertar de la conciencia

Fotografía de Filipe Condado

El texto del Libro de la Sabiduría que se nos acaba de proclamar es una hermosa introducción para comprender el Evangelio de este domingo.

«Te compadeces de todos, porque todo lo puedes… Amas a todos los seres y no odias nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado».

Siempre un texto evangélico tiene la fuerza de crear en nosotros un sentimiento de entera liberación, salvo que seamos tan duros de corazón que no aceptemos la paciencia de Dios que nos va llevando a la conversión, como nos dice San Pablo en la Carta a los Romanos. Jesús de Nazaret nos desconcierta, tiene la cualidad de cogernos siempre con el paso cambiado.

Todo texto evangélico tiene dos lecturas: una literal, en este caso de Zaqueo, admiramos la bondad de Jesús al acoger a un pecador público y comer en su casa, y no vamos más allá de lo que nos narra el texto. La segunda lectura es la que nos tiene que llevar al corazón de lo que se nos narra, descubrir la riqueza que esconde y que no lleva más allá de su literalidad, más allá del relato en sí. Sigue leyendo

El santo es el que pone cuidado en todo

El nacimiento del mundo | Joan Miró | 1925

Celebramos hoy la festividad de Todos los Santos, la Santidad de Dios en la Humanidad, en los hombres y mujeres de ayer, de hoy y de siempre. La Santidad de Dios se manifiesta en cada uno de nosotros, y por ello celebramos también hoy nuestra santidad y nuestra fiesta. Todos estamos llamados a la santidad, es decir, a que se transparente en nosotros lo que ya somos desde siempre en el corazón de Dios: sus hijos amados y predilectos.

La santidad siendo una, ha tomado en las sucesivas etapas de la historia diferentes formas: según la teología y espiritualidad vigentes en cada época se ha destacado un modelo u otro de santidad. Si santo es aquel que transparenta en su vida la Santidad misma de Dios, la imagen que hoy tenemos del Dios revelado en Jesús, es la de alguien que es divinamente humano, alguien en quien el ideal de humanidad se realiza plenamente. La Santidad de Dios se manifiesta en nosotros cuando crecemos en humanidad. Ser santos es ser expertos en humanidad.

El santo es el que pone cuidado en todo lo que proyecta y hace. Y el cuidado resuena en realidades sencillas como: el amor, la ternura,  la justa medida, la caricia, la amabilidad, la hospitalidad, la cortesía, la delicadeza y la compasión. El santo es un ser de cuidado, es cuidadoso con todo: Sigue leyendo

El encuentro con la Gracia

En la iglesia del Monasterio de Sobrado

No pocas parábolas de Jesús -en concreto, las que tienen como interlocutores o destinatarios a la autoridad religiosa y a los fariseos- vienen revestidas de un tono polémico y provocativo. En ellas Jesús defiende su actitud -como cuando, acusado de andar y comer con pecadores (Lucas 15,2), responde polémicamente con las llamadas “parábolas de la misericordia”-, muestra la originalidad de su mensaje sobre Dios o denuncia con dureza una religiosidad mercantilista e hipócrita.

El objetivo de la parábola del fariseo y el publicano es mostrarnos el modo correcto de relacionarnos con Dios, que es la gratuidad. Es el encuentro con la Gracia. El mensaje de Jesús se asienta precisamente en la Misericordia y en la Gracia. Y así es como muestra a Dios: Misericordia gratuita y Gracia compasiva. Nos quiere enseñar que Dios es gratuito y la salvación, también. La Gracia es la fuente de la santidad, es la fuente del rostro de la felicidad, que no consiste sino en transparentar en nuestra vida el amor inmerecido, recibido gratis y que se da gratis. El amor llama al amor. Sigue leyendo

Movimiento subterráneo y silencioso

Silvidal Fila en su trabajo artístico

Jesús, para enseñarnos que es necesario orar siempre, sin cansarnos, nos invita a la escuela de oración de una pobre viuda. Solo un pobre reza. Solo un mendigo reza. Los abismos del corazón nos abren a los abismos del Cielo. Solo en el corazón de la noche brota la oración: «No hay posibilidad de oración auténtica sin cierta percepción de nuestra pobreza radical, de nuestro pecado. La oración es siempre de profundis, desde lo más profundo de nuestro desamparo. Es desde ahí donde surge en nosotros el grito» (A. Louf).

“Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?,
el auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.” (Sal 120,1-2)

Un pobre que tocó fondo en su vida, que se encuentra en un callejón sin salida, frío y oscuro, ya no pide nada, ni sabe qué pedir, está a la deriva, solo le queda arrodillarse y extender las manos. Él no pide nada en concreto a Dios, todo su ser es súplica y entrega. Es entonces cuando nace en él la oración: un inmenso espacio vacío que se transforma en seno para Dios.
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Contemplar y agradecer

Laguna de Sobrado

Resumen: A menudo nos damos cuenta de nuestra ingratitud con relación a Dios. Rezamos, sí, comulgamos y actuamos incluso, pero no sabemos contemplar ni agradecer.

No se trata solo de invocar a Dios cuando las cosas no salen como quisiéramos, cuando tenemos dificultades, disgustos, enfermedades, problemas económicos. En todos esos casos nosotros -YO- soy el actor principal, estoy en primer plano, se trata de mis problemas y eso nos hace recurrir al Todopoderoso, que es quien -pensamos- nos puede dar una solución  a los mismos. Esta yoidad impregna así casi toda nuestra vida. Alguien dijo que nuestro egoísmo terminaba varias horas después de morir. Impregna, nuestras actuaciones, nuestro pensamiento y nuestros deseos y proyectos.

 ¿Qué tiene aquí que ver la contemplación? Contemplar significa ponerse en un segundo lugar, para que lo que se contempla se ponga delante y conozcamos y admiremos sus cualidades que nos han interpelado. Paisajes, arte, personas, y finalmente y es lo que nos ocupa, Dios mismo. Contemplar es permanecer en silencio, tratando de lograr un desapego de las emociones y pensamientos para comunicarnos con EL SER, con Dios. Sigue leyendo

Cogerle al sol su luz eterna

Toile de fond pour le final (Mozart, La Flûte enchantée) | Marc Chagall | 1966-67

El justo vivirá por su fe… Aviva el fuego de la gracia de Dios… vive con fe y amor, y guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Auméntanos la fe… Si tuvierais fe como un granito de mostaza… Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Son retazos de las lecturas de hoy. Todos hablan de la fe y de lo que supone vivir desde la fe. La fe no es un memorial de creencias. Es una manera peculiar de situarse ante la vida. Para quien vive desde la fe, su vida experimenta un verdadero giro copernicano. Lo mismo que la tierra dejó de ser el centro del sistema solar para dejar su protagonismo al sol, de la misma manera, para quien vive desde la fe, se da un cambio radical de perspectiva: deja de ser el centro del universo para que el centro sea Dios. Cada uno ocupa el lugar que le corresponde. Una vez despojados de nuestro protagonismo, somos introducidos en el tiempo de Dios y vamos aprendiendo a verlo todo desde la perspectiva de Dios. Esta es mi vida, la de arriba, la de la pura brisa, la del pájaro último, la de las cimas de oro de lo oscuro. Esta es mi libertad, oler la rosa, cortar el agua con mi mano loca, cogerle al sol su luz eterna  (Juan Ramón  Jiménez) Sigue leyendo

Calendario – octubre

Día 5: Concerto performativo “LATEXOS: rítmos, paisaxes e sentires no Camiño do Norte”– Vertixe sonora, Javier Martín, 12.30h (Sala Capitular)

Del día 8 al 23: PREM (Programa regional de estudios del Monasticado) – formación filosófica y teológica, en el Monasterio de San Isidro de Dueñas (Palencia)

Día 12: En el ámbito del proyecto “Camiño Escena Norte”, Beatus, visiones del Apocalipsis, basado en textos de San Juan, T. S. Eliot y cuentos tradicionales europeos, por el Grupo: Espacio Espiral (Cantabria) – 20.00h (Sala Capitular)

Día 20: No Bico un Cantar: coro polifónico femenino (La Coruña), 18.00h (Sala Capitular)

Día 26: Encuentro mensual de la Fraternidad de Laicos Cistercienses. Tema: Abrimos el libro de la experiencia (San Bernardo)

El peligro de la indiferencia

Alma decepcionada de un joven | Ferdinand Hodler | 1891

El tema central de las lecturas de este domingo se centra sobre la indiferencia. La mirada fría de la indiferencia recorre la historia de la humanidad como un caballo apocalíptico hundiendo a millones de personas en situaciones de frustración, desesperación y muerte.

En esta parábola, que es una denuncia de Jesús de Nazaret ante la injusticia de los que viven a espaldas de los problemas y sufrimientos que se viven en cada etapa de la historia de la humanidad, en las cuales siempre son los parias de la historia los que sufren en sus carnes la injusticia del egoísmo y de la indiferencia de los poderosos de este mundo. Por eso es necesario entrar en el mensaje central y más profundo de esta parábola con respeto, humildad, temor y temblor. Sigue leyendo