Mi sed es mi bienaventuranza

Bebiendo en la fuente | Giovanni Segantini | 1887

¿Qué hemos hecho del Evangelio de las Bienaventuranzas? ¿Cómo lo hemos anunciado? ¿Y cómo lo ponemos en práctica? ¿Creemos en la sabiduría que expresan? Porque su lógica es la del propio Jesús: «Buscar y salvar lo que estaba perdido» (Lc 19,10). La Iglesia tiene más vitalidad cuando es una «Iglesia en salida», cuando advierte el desafío de ir al encuentro de la humanidad vulnerable y cuidar de ella. Cuando es una Iglesia en la que no se vive la tensión de la encrucijada, hemos de pensar si, de hecho, no estaremos domesticando el Evangelio de Jesús, el cual es un anuncio que siempre desasosiega, nos proyecta fuera del redil y nos lanza al encuentro de los últimos. No nos basta un cristianismo de supervivencia ni un catolicismo de mantenimiento. Una comunidad no puede vivir únicamente de mantenimiento, sino que necesita tener un alma joven y enamorada, se alimenta de buscar y descubrir, no teme a quien pretende desafiarla, se arriesga a la hospitalidad, al encuentro y al dialogo.
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El milagro de la abundancia

«No soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy» – San Pablo nos dice así, con toda claridad, lo que es la clave de su vida y de su predicación: Dios es pura gracia, «donde abundó el pecado sobreabundó la gracia».

Dios ha visto nuestra pobreza antes que nosotros y nos ha mirado con misericordia antes que nosotros supiéramos que la necesitábamos. Él ha entrado por la puerta de la ausencia cuando todavía nosotros desconocíamos la existencia de esa puerta en nuestra propia casa.

Jesús sube a la barca de Simón aparentemente por una cuestión práctica que nada tenía que ver con la vida de Simón: la gente era mucha y se agolpaba en torno a Jesús. Desde la barca, apartada un poco de tierra, podía más fácilmente enseñar a la gente. Cuando termina de hablar a la gente, Jesús da una orden imprevista a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Se trata de una petición que parece insensata, porque Simón y sus compañeros han estado faenando toda la noche sin pescar nada y, por supuesto, saben bien que se pesca poco a pleno día… Y es justamente esto que Simón trata de explicar a Jesús, aunque añada lo que va a ser decisivo: «pero, por tu palabra, echaré las redes». Sigue leyendo

DECLARACION DEL AMOR DE DIOS

Como el Amor de Dios – Braulio Eusebio

        

       Me voy a atrever a hablar sobre el amor, haciendo un comentario sencillo, sobre el amor de Dios al hombre y del amor del hombre a sus semejantes que, en así haciendo, esta ya amando al Dios mismo.

            El Evangelio de hoy empieza diciendo:“Esta escritura comienza a cumplirse hoy”.Y el domingo pasado nos relataba esa escritura, esta frase de Isaías que Jesús leía refiriéndose a sí mismo: “El Espíritu del Señor está sobre mí,por cuanto me ha ungido para dar la buena nueva a los pobres;me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año de gracia del Señor”. Sigue leyendo

Dejar hacer a Dios

Ilustración de Emilia Dziubak

La Palabra de Dios no es letra muerta. Nuestro reto es actualizar la Palabra hoy, percibir cómo se cumple aquí y ahora en nosotros, en nuestra situación concreta. Entonces se transforma en Palabra viva que, pese a no cambiar, resulta siempre original. Con la lectura constante, con la lectio continua, el orante se encuentra con los símbolos dormidos en su profundidad, con los arquetipos que hacen transparente el enigma de su vida y lo disuelven. El interior profundo del hombre, no sólo es el protagonista de la lectura, sino el que aporta los materiales para hacerla posible. La razón es muy sencilla. El escritor bíblico no ha hecho más que aflorar sus propios símbolos y arquetipos. Los ha manifestado, expresado. Leer es reescribir. Desde mis fondos simbólicos me encuentro desde los fondos simbólicos del escritor. Los comparto y no es que los haga míos, sino que descubro mi identidad con ellos.

Alguna experiencia de esto tenemos nosotros, que somos asiduos oyentes de la Palabra. Así como la Escritura nos va desvelando el insondable misterio del Dios escondido, de la misma manera nos va familiarizando con la fascinante complejidad que es el ser humano. En la medida que nos adentramos en el conocimiento amoroso de Dios, vamos, también, conociéndonos a nosotros mismos, y penetramos de lleno en el corazón de la humanidad. Sigue leyendo

Santos Fundadores

Conexión con la fuente | Instalación de Tanabe Chikuunsai IV | Chaumont-sur-Loire (Francia)

Para los cistercienses del s. XII el “libro de la experiencia” de cada uno, sus aspiraciones personales, se consideraban como una ayuda primordial para entender lo que proponía San Benito en su Regla. De ahí la gran importancia que tenía para ellos la conversión continua del corazón, que es la gran aspiración que mueve a estos monjes rebeldes. Uno entra en proceso de conversión cuando toma conciencia de su vida cristiana y se pone a vivirla de verdad.

Varias son las realidades que confluyen en la conversión del corazón. Una de ellas es la desalienación. El término alienación aplicado al terreno espiritual, significa que uno vive ajeno a sí mismo, en un modo de conciencia y de existencia contradictorios con su verdadera identidad y condición de hijo de Dios. La conversión como desalienación implica un movimiento contrario: una desidentificación de los sentidos y una atención al propio corazón, para conocernos a nosotros mismos y emprender la búsqueda de Dios.

Para nuestros padres prestar atención a la conciencia o guardar el corazón, es sinónimo de entrar en uno mismo para iniciar el camino de la interioridad guiado por la Palabra de Dios, que resuena al mismo tiempo en la Escritura y en el fondo del corazón. Sigue leyendo

Un trio divino

Sobrado, Monfero, Caaveiro y sus tres bellos y singulares monasterios trazan una deliciosa ruta que incluye las Fragas del Eume.

Les sucede a menudo a las provincias con mar: el fulgor de las olas y playas eclipsa sus encantos de tierra adentro. Los atractivos de la Costa da Morte o las Rías Altas resultan muy evidentes, y no digamos ya los de los acantilados de Santo André de Teixido. Pocos son los viajeros por tierras coruñesas que reparan en una ruta interior de monasterios de una belleza tan singular que casi produce pudor desentrañarla. Como si los designios divinos le hubieran reservado un velo de misterio a Sobrado, Monfero y Caaveiro, nuestros destinos de la jornada. Da tiempo en un mismo día a visitar los tres, aunque todo dependerá de la capacidad de ensimismamiento del viajero. Porque a veces sus paredes centenarias invitan a enmudecer y prolongar la estancia.

Leer texto completo en: 

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/01/11/actualidad/1547214100_738040.html

Tiempo de bodas

Bouquet with Flying Lovers | Marc Chagall |1947

Los milagros, prodigios y signos que hizo Jesús a lo largo de su vida pública, son gestos que apuntan a algo más profundo de lo que podemos comprender. De hecho, es necesario leer y mirar con una mirada interior los acontecimientos que los Evangelistas nos van desgranando en la vida de Jesús de Nazaret. No basta el conocimiento intelectual, es necesario que el hombre interior se abra a las obras y hechos de novedad, de buena noticia y de liberación que llevan dentro de sí los gestos y las acciones de Jesús.

Estamos en un nuevo tiempo, lo antiguo se  nos anuncia como algo ya superado. De hecho, tanto los Evangelios Sinópticos, como Juan, nos presentan a Jesús en el comienzo de su vida pública cuando Juan Bautista desaparece, porque un tiempo nuevo llega y se invita al pueblo a abrirse a una nueva realidad que será proclamada como la llegada del Reino de Dios. Hay que dejar lo viejo, lo caduco y convertirse a un nuevo CAMINO, a una nueva VERDAD, a una nueva VIDA, personificada en Jesús de Nazaret.

Estamos en tiempo de bodas. El relato de las Bodas de Caná es muy importante, porque el signo que Jesús realiza es mucho más que un milagro, es un signo que  nos orienta hacia su persona. Él es el Novio, y la humanidad la Novia. En esta fiesta de bodas en la que Jesús, según Juan, realiza su primer signo, es la fiesta humana por excelencia, es el comienzo de las bodas de Dios. La Esposa es tomada de la casa paterna donde residía la antigua Ley, para ser desposada con el que hace nuevas todas las cosas. No es de extrañar que el símbolo más expresivo del amor, la mejor imagen de la tradición para evocar la comunión definitiva de Dios con el ser humano nos la ofrezca el Evangelista como signo de los nuevos tiempos inaugurados por Jesús. Sigue leyendo

Se abrió el cielo

Bautismo de Cristo (det.) | El Greco

Del Sermón en la Santa Teofanía, atribuido a San Hipólito de Roma (s. II-III):

Apenas se bautizó Jesús, salió del agua; se abrió el cielo y vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz del cielo, que decía: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. ¿No ves cuántos y cuán grandes bienes hubiéramos perdido si el Señor hubiese cedido a la disuasión de Juan y no hubiera recibido el bautismo? Hasta el momento los cielos estaban cerrados e inaccesibles las empíreas regiones. Habíamos descendido a las regiones inferiores y éramos incapaces de remontarnos nuevamente a las regiones superiores. ¿Pero es que sólo se bautizó el Señor? Renovó también el hombre viejo y volvió a hacerle entrega del cetro de la adopción. Pues al punto se le abrió el cielo. Se ha efectuado la reconciliación de lo visible con lo invisible; las jerarquías celestes se llenaron de alegría; sanaron en la tierra las enfermedades; lo que estaba escondido se hizo patente; los que militaban en las filas de los enemigos, se hicieron amigos.

Has oído decir al evangelista: Se le abrió el cielo. A causa de estas tres maravillas: porque habiendo sido bautizado Cristo, el Esposo, era indispensable que se le abrieran las espléndidas puertas del tálamo celeste; asimismo era necesario que se alzaran los celestes dinteles al descender el Espíritu Santo en forma de paloma y dejarse oír por doquier la voz del Padre. Se abrió el cielo, y vino una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto». Sigue leyendo

¡Oh noche que guiaste!

La Noche Estrellada (det.) | Vincent van Gogh | 1889

Celebramos hoy la Epifanía –la manifestación– de Jesús como Luz y Salvador para todos los pueblos y naciones. Los magos venidos de Oriente simbolizan la diversidad de culturas y creencias más allá de las fronteras de Israel. «Todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros de un mismo cuerpo y participan de la misma promesa hecha por Cristo Jesús a través del evangelio.» (Ef 3,6) Si en general tuviéramos una visión más profunda sobre el sentido de esta fiesta tan querida para la cultura española, lo que hoy celebramos podría ser una señal profética muy importante para nuestra vida en sociedad. La universalidad de la salvación está inscrita en el DNA del cristianismo. Es muy significativo que el Mesías nazca fuera de la ciudad santa de Jerusalén y que los primeros en recibir la noticia de su nacimiento sean unos pastores que pasan la noche al raso con sus rebaños. En Belén –literalmente «casa del pan»– nace aquel que trae consigo el deseo de pan para todos. Y el pan también es el sentido de la vida.

El evangelio que hoy escuchamos también puede ser leído como un hermoso cuento sobre la búsqueda espiritual que habita cada ser humano, tantas veces de una forma velada y no nombrada. Creyentes o no creyentes, todo ser humano es habitado por un desasosiego ante el Absoluto, ya sea como una cuestión sumergida o como una búsqueda apasionada. Todos somos náufragos en el infinito del Cielo, buscando una estrella que nos guíe. Sigue leyendo

Santa María, Madre de Dios

De Chantal de Dinechin

Cuando todo guardaba un profundo silencio, al llegar la noche al centro de su carrera, tu omnipotente Palabra, Señor, bajó de su solio real… al seno de la Virgen María. Los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María a José, y al niño acostado en un pesebre… (Lc 2,16). Y María conservaba todas estas cosas meditándolas en su corazón… (Lc 2,19).

Hoy en María, la esterilidad ha ensanchado su significado, se ha vuelto poesía y cántico; es el encuentro de Dios con la humanidad pobre, el poder divino escogiendo “lo débil, lo despreciable, lo que no es, para confundir a lo que es” (1 Cor 1,27). Estamos ante el mismo poder creador del Dios que había intervenido en  el origen de la tierra “informe y vacía” para hacerla grávida de  semillas, y  en la génesis de Israel concediendo vida a los vientres vacíos que la naturaleza había condenado a ser infecundos. Ahora, en la maternidad virginal de María, Dios vuelve a revelarse como vencedor de cualquier incapacidad, imposibilidad o límite, porque cuando éstos son reconocidos, aceptados y celebrados, se convierten en la ventana por donde entra la fuerza creadora del Espíritu. Sigue leyendo