Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe

Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe, los labios al consentimiento, las castas entrañas al Criador. Mira que el deseado de todas las gentes está llamando a tu puerta. Si te demoras en abrirle, pasará adelante, y después volverás con dolor a buscar al amado de tu alma. Levántate, corre, abre. Levántate por la fe, corre con la devoción, abre por el consentimiento.

Y respondió: Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mi tu palabra.

San Bernardo (Sermón 4, en alabanza de la Virgen Madre)

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