Nos enseñaron a sentirnos culpables, y lo seguimos sintiendo. Y eso no se arregla porque alguien se te acerque y te diga que no debas hacerlo. No es que no “debas” sentirlo, sino que, si lo sientes, no te preocupes por ello. Si insistes en que no puedes parar de preocuparte, te diré: está bien, preocúpate. Esto es “dejarse fluir”.
¿Qué haces cuando no sabes qué hacer? Observas, simplemente observas lo que acontece. Como cuando sigues una pieza musical: prestas atención y sigues su sonido. Y es así como hallas el sentido a la música. Tras un tiempo de adiestrarte en ello, hallarás el sentido a toda música. Y ese sentido será la música misma.
Alan Watts





