CORRECCIÓN FRATERNA

CORRECCIÓN FRATERNA EN LA COMUNIDAD

DE

¨REVESTIDOS DE CRISTO¨

Cf Mt 18, 15-20

1

La propia conducta es el traje o uniforme existencial, que manifiesta y distingue a la persona con sus actos habituales de virtudes y, ¡cómo no!, también de defectos.

Ya se sabe, la corrección guarda relación con la conducta que se lleva, y la del cristiano está en proceso continuo de conversión al Señor.

 

2

REVESTIDO DE CRISTO por el Bautismo en Él (1Co 12, 1-2), las promesas bautismales quieren ser un manifiesto de identidad y de gratitud al Señor, y, l mismo tiempo, un empeño habitual, significativo y coherente, trasmisor de paz y seguridad estables en nuestras relaciones.

Elogio muy bonito, y elocuente en su silencio, es el que la gente quiera estar a tu lado, sencillamente, porque se siente a gusto y le hace bien.

 

3

SOBRE LA MARCHA, aparece en nuestra condición humana, falible y llamada a mejorar, la necesidad de la corrección fraterna:        

Fraterna, porque se da entre personas del mismo nivel: de¨ hermanos¨. Sin el desnivel de padres a hijos, de educadores a educandos, de docentes a alumnos, de experimentados a incipientes.

Fraterna, por el modo: el de quien ama a las personas y el bien que les hace.

 

4

Contribuyamos siempre a un BUEN AMBIENTE:

Ante todo, donde estemos, favorezcámoslo mediante la alegría de estar a gusto ahí y el hecho de agradecer el bien que se nos brinda de continuo en tantos detalles. En el grupo humano, tener buenos ojos para mirar a todos con bondad y expandirla en derredor.

Ya se sabe que crear mal ambiente es muy fácil: basta estar descontento y fijarse en cualquier cosa. Veremos lo negativo por doquier dando sensación de malestar y de estar fuera de lugar. El descontento critica todo.

 

5

Favorezcamos la CORRECCIÓN FRATERNA CON TODOS:

Es cuestión de salir al paso del bien del hermano, a la vista de algún mal o defecto en su conducta dentro de la comunidad. Hecha con amor de hermano, se crea la empatía fraternal que la facilita, tanto para ejercerla como para recibirla.

 

6

La “casuística” del relato evangélico parte del hecho de quien ha ¨pecado contra ti¨.

 A decir verdad, debería iniciar desde los hermanos que la ven y la advierten, aunque no se haya pecado contra ellos. Lo más espontáneo es hacer comentario de corrillo entre ellos:  se inicia así la murmuración, el rumor. Comienza a darse un mal ambiente en la comunidad.

 

Para evitarlo:

Primer paso: Lo das tú mismo, tanto para hacer el bien como para corregir el mal de quien ha pecado contra ti.

Se hace a solas, sin divulgarlo. Quitándole hierro a la cosa: ¨quizá no te hayas dado cuenta¨. Si la corrección surte efecto y el ¨corregido¨ te hace caso, has salvado al hermano. De eso se trata: de matar el pecado, no al pecador, como dice San Agustín.

Segundo paso: Si no te hace caso, hazte ayudar por otros hermanos. Ellos testimoniarán que buscas con caridad, la verdad y la justicia como grandes bienes a salvar en la comunidad.

El grupo hace acrecentar el bien en ella y la resistencia al mal. También ayuda a contrastar y verse frente a frente los mismos que la realizan.

Tercer paso: Acude al de arriba, que tiene el poder en la comunidad. Lo más espontáneo es descargar rápidamente la responsabilidad en el de arriba.

Por el contrario, su verdadera razón para actuar debiera ser que los demás no han logrado hacerlo.

Cuarto paso: Si aun así no hace caso, tienes motivo para desconocerlo en ese punto, como no perteneciente a la comunidad.

Está en ella, pero no es de ella.

 ¨En esto, basta. Para lo demás, cuando quieras¨. No rompes con la persona, pero zanjas el asunto.

 

            QUÉ MADUREZ LA DE UNA COMUNIDAD

en la que abunda

LA CORRECCCIÓN FRATERNA

 bien realizada

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *