Desnudez espiritual

El hombre que halla, verdaderamente, su desnudez espiritual, comprendiendo que está vacío, no viene de adquirir su vacuidad ni de convertirse en algo vacío. La verdad es que «ha estado vacío desde el principio», como ha observado el Dr. Suzuki. O, para decirlo con el lenguaje más afectivo de San Agustín y San Bernardo, «ama con el puro amor». Esto es, que ama con una pureza y una libertad que emanan directa y espontáneamente del hecho de que ha recuperado plenamente la semejanza divina, perdido ahora en Dios y convertido en su yo verdadero y total. Es uno con Dios y con El se identifica, por lo cual nada sabe de ego alguno que habite dentro suyo. Sólo sabe del amor. Como dice San Bernardo: «Aquel que ama de esta forma, simplemente ama, y nada conoce fuera del amor».

Thomas Merton en «El Zen y los Pájaros del Deseo»