Discernimiento

Hace tiempo leí una curiosa historia acerca de un hombre sabio que caminaba por una aldea con las manos metidas en los bolsillos de su abrigo.

– Buen hombre, ¿por qué lleva las manos metidas en los bolsillos? -le preguntó uno de los habitantes de la aldea.

– Porque guardo ahí mis posesiones más valiosas y me gusta tocarlas, sentirlas, tenerlas siempre presentes, contó el sabio.

– ¿Sería tan amable de enseñarme esas posesiones que tanto valoras?

– Mira, en mi bolsillo derecho llevo una carta que me recuerda que soy el Universo Infinito, y en el bolsillo izquierdo, otra que me recuerda que tan solo soy una mota de polvo. Lo que para mí es esencial es saber en qué momento de mi vida, he de sacar y leer cada una de ellas.