Excusar al otro

Aunque sorprendas a alguien en la mayor atrocidad excusa su intención. Piensa que ha sido por ignorancia, por sorpresa o por debi­lidad. Cuando la certeza haga imposible toda excusa, créele. Pero hazte esta reflexión; ha sido una tentación muy fuerte para mi hermano ¿qué habría hecho yo si hubiera sido tan violenta conmigo?

San Bernardo (SC 40, 4-5)