Quien es de fiar en lo menudo lo será también en lo importante. Nuestro relato evangélico comienza con el capítulo 16 de Lc. Los trece versículos de hoy ponen de relieve varias sentencias: La primera no parece dejar bien parados a los ¨hijos de la luz¨ cuando afirma que los hijos de las tinieblas son más sagaces que ellos y entre ellos a la hora de salir airosos en los casos que deben resolver.
Cabe preguntarse si eso es así por el hecho de ser de las tinieblas o de la luz, o por el impulso instintivo, que nos lleva a salir airosos cuando estamos en apuros y debemos capear el temporal: Esquivarlo, afrontarlo; Superarlo, eliminarlo.
Todo ladrón, todo criminal, todo malhechor ha de ser lo suficientemente avispado como para que no le ¨pesquen¨ fácilmente… De lo contrario, ya sabe que pronto verá el sol ¨a cuadros¨, es decir, entre rejas. Cierto, todo ser humano, sea ¨hijo de la luz o de las tinieblas¨, debe estar pronto y decidido a la hora de hacer frente a las dificultades, sobre todo, si se trata de ¨salvar el pellejo¨, o sea, cuando es cuestión de vida o muerte.
El administrador injusto es felicitado. No por ser ¨injusto¨ sino por ser ingenioso, es decir, por ¨habérselas arreglado´ para que, una vez despedido, tuviera quien le acogiera en su casa: Lo hizo, a costa del dueño e injustamente, cierto, pero seguro de que alguno de aquellos beneficiados le tendería una mano en su momento. Jesús, le felicita por la rápida disposición en buscar una salida airosa. Quiere esa actitud para el bien, para el Reino, para los hijos de la luz: Para que la pasión por el Reino de Dios haga que el ¨fuego traído a la Tierra se halle ardiendo´.
Le gustaría que los hijos de la luz se movieran también con soltura y presteza. Pero dentro de la lógica del Reino, no de la mundana, en la que, por sistema comanda el egoísmo: ¨Lo mejor y lo primero, para mí, compañero¨ en vez de ¨Lo mejor y lo primero para mi compañero. Tener una actitud oblativa hace que se saboree la vida. El que ¨se¨ da encuentra más ¨sabor¨ en todo lo que hace, porque le parece más hondamente suya.
Ganar amigos… ¿con el dinero injusto? La amistad no se ¨gana¨ con dinero o medios, económicos, sino con acogida personal: haciendo el bien, haciéndola mejor a la persona; en el fondo, dándose uno mismo en lo que hace o da, en clara sintonía amigable que fácilmente se torna simpatía. Con la frecuencia y el tiempo, surgirá y crecerá la amistad.
En antiquísimas sociedades de ¨permuta¨, la adquisición de un bien se hacía intercambiándolo por otro: De tiempo lejanísimo también, solemos hacerlo mediante el dinero, que es intercambiable con cualquier otro bien: se compra, se vende. Al dinero, le ha caído la mala fama de su mal uso. De ahí que en el evangelio se le llame injusto, no porque todo dinero lo sea, sino por estereotipo, por el frecuente mal uso.
En definitiva, viene a decir, ganaos amigos, y las moradas eternas con los medios con que contáis. Lo dice sabiendo que somos más previsores para las cosas del mundo que para las espirituales. Preparemos el futuro con los bienes presentes
Crecer en ¨confiabilidad¨ para con nosotros, ejercitándonos en las cosas pequeñas:
- Es fácil hacerlo en lo menudo. Hacerlo es prepararse para cosas mayores. Y hacerlo gratuitamente sin ánimo de ascenso calculado en la carrera, evita la ambición arribista.
- Es hermoso comprobar que el Señor se fía de nosotros… Eso nos hace crecer en confianza en nosotros mismos y avanzar en la responsabilidad que pide cuanto nos han sido encomendado.
GANAR ALMAS PARA LAS MORADAS ETERNAS IMPLICA QUE HAYAN ENTRADO EN NUESTRAS VIDAS SIN LLAMAR POR LA PUERTA DE LA CONFIANZA Y DE LA DISPONIBILIDAD
CIERTAMENTE LOS HIJOS DE ESTE MUNDO PUEDEN SER MÁS SAGACES CON SU GENTE QUE LOS HIJOS DE LA LUZ QUE EN NUESTRO CASO NO LO SEAN





