Háblanos del Amor

Semana Santa | Enrique Mirones | 2017

Dijeron al profeta: Háblanos del Amor.

Y él levantó la cabeza, miró a la gente y una quietud descendió sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:
Cuando el amor os llame, seguidlo; aunque sea su camino duro y penoso.
Y entregaos a sus alas que os envuelven; aunque la espada escondida entre ellas os hiriera.
Y cuando os hable, creed en él; aunque su voz destroce nuestros sueños, tal cómo el viento norte devasta los jardines, porque, así como el amor os corona, así os crucifica, así como os da abundancia, así os poda.
Así como asciende a lo más alto y acaricia vuestras más tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá en un abrazo con la tierra.
Como trigo en gavillas él os une a vosotros mismos.
Os desgarra para desnudaros. Os cierne, para libraros de vuestras coberturas. Os pulveriza hasta volveros blancos. Os amasa, hasta que estéis flexibles y dóciles. Y os asigna luego a su fuego sagrado, para que podáis convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios.
Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.

Pero si, en vuestro miedo, buscareis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubráis vuestra desnudez y os alejéis de sus umbrales hacia un mundo sin primaveras donde reiréis, pero no con toda vuestra risa, y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.
El amor no da nada más a sí mismo y no toma nada más que de sí mismo. El amor no posee ni es poseído. Porque el amor es suficiente para el amor.
Cuando améis no debéis decir: «Dios está en mi corazón», sino más bien: «Yo estoy en el corazón de Dios.»
Y pensad que no podéis dirigir el curso del amor porque él, si os encuentra dignos, dirigirá vuestro curso.
El amor no tiene otro deseo que el de realizarse. Pero, si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.
Saber del dolor de la demasiada ternura.
Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor, y sangrar voluntaria y alegremente.
Despertarse al amanecer con un alado corazón, y dar gracias por otro día de amor.
Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar.
Volver al hogar con gratitud en el atardecer.
Y dormir con una plegaria por el Amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.

De el Profeta, Khalil Gibrán

6 comentarios en “Háblanos del Amor

  1. gubi dijo:

    precioso como lo ha expresado. mi pequeña aportaciòn:
    Y él levantó la cabeza, y dijo: el amor sois cada uno de vosotros cuando en vuestras miradas y actitudes esta presente la comunion entre hermanos a traves del silencio presencial que mana de la Fuente misma de la Vida, Dios.

  2. vicenta rúa lage dijo:

    Para entrar en esta hoguera, lo mejor es descomplicarse. Quizás solo haya que decír SI, como María, como un niño. Abrir las puertas del alma, de par en par, y dejarse ir. No sirve, abrir a medias o falsamente. Entregar tu nada, para recibir el TODO. Asombrarse, admirar, agradecer, aceptar, gozar hasta en el dolor más profundo. Solo eres un niño, la Misericordia se sonríe con tus traspiés y acude rápidamente en tu auxilio, es tan conmovedor que podrás llegar a amar tu inevitable pobreza, aunque… Y sabrás que hasta los días más llenos de sombras, frio y oscuridad son pura apariencia, en realidad siempre es medio día de verano y bajo las cenizas de tu corazón, el rescoldo permanece ardiendo, intacto. Es cuanto necesitas. No importa que tu superficie se agite, si el fondo sigue en orden, anclado en la Paz.

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