La Asunción de María: La fiesta de la humanidad de lo humano

Asunción | Fachada de la Iglesia del Monasterio

La Asunción de María a los cielos es un Misterio de nuestra fe y por eso mismo una experiencia muy personal de eso que es como lo más importante en nuestra vida. Por eso lo celebramos, por la inmensa alegría que nos produce. Quizás lo más difícil sea, precisamente, comunicar la buena noticia que personalmente supone para cada uno este Misterio de la Asunción.

En este día se esclarecen a nuestra comprensión atributos de esta humanidad nueva de la que ya participamos y que pertenece ya al ámbito de lo divino: por ejemplo, que la virginidad de María no es una técnica de sometimiento de los impulsos del cuerpo para poder ascender a la divinidad. En María no se percibe ningún heroísmo exigido por la virginidad. No es una virtud moral: María vive en la pura fe en Dios, despojada de toda autoafirmación, entregada a los designios del Misterio. Su virginidad tampoco tiene ningún carácter cultual como en las vírgenes vestales. No se trata de ningún “comercio” para conquistar la benevolencia de Dios. La virginidad está emparentada con el abajamiento: es despojo de toda ambición, es pequeñez, es deficiencia delante de los hombres. No supone ningún valor ante la sociedad ni ante la religión. María hizo de esta situación de “bajeza” camino de humildad, de serena entrega y de confianza ilimitada en Dios. No pretende nada. Lo único que hace es situarse en total disponibilidad. Esta actitud fue la que le permitió a Dios nacer en María.

En este día se torna también claro para nosotros, que la salvación, la irrupción de Dios en la vida humana tiene unas dimensiones femeninas. Lo femenino se hace apto para ser lugar de pleno y completo encuentro con Dios, porque, mediante el Espíritu -la Ruah– Dios se hizo también mujer. Todo lo que es intuitivo, penetrante y delicado, todo lo que es íntimo, recóndito y acogedor, todo lo que es expresión concreta de cercanía, comunión y participación, realidades de lo humano que hay en todos, pero con mayor densidad en la mujer, todo esto comienza a formar parte definitivamente de la historia del propio Dios por medio de María, la Madre de Jesús.

Comprendemos además, de una vez por todas, que la gracia no solamente no niega la naturaleza sino que la embellece: confesar que María es llena de gracia, significa admitir que Dios como bondad, suavidad, alegría, rectitud, equilibrio, transparencia, libertad y exuberancia en todas las dimensiones de la vida, se dio a sí mismo en esta sencilla mujer del pueblo. Su gracia no constituye una cosa misteriosa en el hombre, sino que es la presencia personal y viva del propio Dios dentro de la vida, para hacerla más vida todavía, plenamente abierta a la tierra y al cielo. Y sin embargo, no por ello la vida terrena de María, fue menos difícil, molesta, monótona y sufrida que la de cualquier ser humano.

Por eso, esta fiesta es un canto poético a la vida. Es una ojeada lírica a nuestro mundo. Es la fiesta por la promesa cumplida, la fiesta como exaltación de nuestra dicha por ser humanos, demasiado humanos, porque nada hay más bello que la humanidad de lo humano, de los seres humanos.

Es una fiesta sin artificio, sin superfluidades. Es una fiesta por ser quien soy… y por ser quien eres. Es una fiesta desprovista de objetivos, desnuda de pretensiones, sin propagandas ni anuncios, sin publicidad. Es una fiesta para disfrutar sin aditamentos, sin sucedáneos. Es la fiesta de lo pequeño, de lo humilde, de lo que no cuenta. La fiesta de los que pasan desapercibidos, de los que no tienen ningún protagonismo sobre el curso de los acontecimientos, ni constan en los anales de la historia. Fiesta de reconocimiento de todos aquellos que sostienen el mundo desde el silencio, y abren nuevos horizontes desde el anonimato.

Hoy es fiesta para todos nosotros; hoy es nuestra fiesta. Es la fiesta del corazón y de las entrañas, de todo aquello que nos proporciona calor y acogida. Fiesta hogareña por su intimidad familiar, y universal por su comprensión unánime. Es la fiesta del derroche, de la superabundancia, de la exaltación de lo bello por lo bello. Es la fiesta para festejar la fiesta, es la rúbrica que acompaña al sello y a la firma. Es el “amo porque amo y amo por amar”, de resonancias bernardianas, tan hondas y penetrantes para nosotros.

Gracias María, Madre de Jesús y Madre nuestra, porque hoy contigo, la humanidad entera participa ya de la vida divina a la que aspira como su vocación, su camino y su meta.

 

8 comentarios en “La Asunción de María: La fiesta de la humanidad de lo humano

  1. José Enrique Gonzalez Fernandez dijo:

    Muchas felicidades en este día de la Asunción. Vuestro comentario me ayuda para mejorar en mi humildad. Un fuerte abrazo

  2. Alicia dijo:

    Feliz dia de Ella y nuestra. La homilía, como siempre, profunda, resaltadora de lo humano, porque en Ella está asegurado lo que nosotros esperamos como promesa….
    Me ayuda a profundiar-asumir la preferencia de Dios por lo pequeño, lo que no figura ni cuenta a los ojos que carecen del Don de la fe y no conocen el Evangelio como estilo de vida.
    Que la Señora bendiga a su Comunidad de Sobrado y a a tantas comarcas gallegas a las que llegó y sigue llegando su influencia.

  3. Mauricio dijo:

    Gracias …. me quedo con : «Fiesta de reconocimiento de todos aquellos que sostienen el mundo desde el silencio, y abren nuevos horizontes desde el anonimato.» No hay mayor muestra de humildad….

  4. Mane dijo:

    La asunción de María es una fiesta que confirma nuestra esperanza cristiana,hay salvación para el hombre!.
    El Magnificat son palabras que brotan del corazón de María.
    El mundo necesita siempre de la riqueza de lo femenino. La acogida,la ternura,el cariño,la donación,la entrega….Quienes violenta con malos tratos a las mujeres manifiestan una enfermedad,una patología social en la que todos somos responsables. Una gran tarea pendiente para todos.
    Siempre que despreciamos lo femenino nos alejamos de Dios.
    Lo femenino el camino hacia Dios y,camino que viene de Dios. Dios ha querido encarnarse en una mujer!.
    María. Un regalo para los creyentes y, es un nombre tan bonito!
    Felicidades a toda la comunidad de Santa María de Sobrado!

  5. Bea dijo:

    Nunca había oído una homilía tan extraordinaria ni con tanto calado acerca de lo divino y de lo humano……. De un planteamiento tan serio de lo femenino….. De un planteamiento tan excelso acerca de la humanidad…… Ni de la importancia tan grandiosa de la sencillez. Gracias Maria y gracias a ti autor de estas bellas ideas….Gracias.

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