La sangre de Jesús nunca me ha fallado

Obra de Enrique Mirones, monje de Sobrado | 1993

En 1971, el compositor Gavin Bryars estaba colaborando con un amigo suyo, Alan Power, en la creación de la banda sonora para un documental sobre las personas que vivían en los barrios de Elephant and Castle, en los alrededores de la estación de Waterloo en Londres. Recorrieron las calles con una grabadora y un micrófono, entrevistando a gente sin hogar. Power seleccionó las grabaciones que iba a utilizar en su documental y le dio a Bryars aquellas que había descartado, para que el compositor pudiera reutilizar la cinta magnetofónica, que era un producto de cierto valor por entonces. Bryars, en efecto, tenía la intención de grabar su propia música encima de lo que la cinta contenía. Pero antes se le ocurrió revisar el contenido. Si no se hubiese molestado en escucharla antes de hacerlo, no existiría la pieza de la que estamos hablando aquí.

En la cinta estaban las voces de muchos entrevistados. Algunos de ellos eran alcohólicos o drogadictos, tenían problemas mentales, o ambas cosas. Varios se habían puesto a cantar de manera espontánea ante el micrófono. Lo que más le impactó fue una cancioncilla religiosa entonada por un mendigo anciano:

Jesus’ blood never failed me yet,
never failed me yet.
Jesus’ blood never failed me yet.
There’s one thing I know
For He loves me so.

Traduciendo libremente:
La sangre de Jesús nunca me ha fallado,
nunca me ha fallado.
La sangre de Jesús nunca me ha fallado.
Hay una cosa que sé,
que Él me ama mucho.

La letra es típica de los himnos cristianos anglosajones. Nada inusual. Pero la voz de aquel hombre desprende una sencillez y una fragilidad casi infantiles. De hecho, su manera de cantar, con cierta irregularidad rítmica, es muy parecida a la de un niño. Bryars se pasó una semana dándole vueltas a aquel fragmento sonoro, convencido de que tenía que hacer algo con él, aunque no sabía muy bien el qué.

Compuso un acompañamiento de veinticinco minutos, que era la duración máxima de las cintas magnetofónicas de las que disponía. Al principio, la voz del hombre desconocido empezaba a sonar varias veces en solitario. Después, poco a poco, entraban unos arreglos de cuerdas. El acompañamiento es muy respetuoso con esa melodía, porque Bryars había entendido perfectamente que el poder emocional de la pieza residía en ella. La orquesta deja de sonar cuando la voz hace una pausa. Las armonías son repetitivas, y tanto las variaciones armónicas como los cambios de intensidad son muy sutiles, muy paulatinos. La intención, una vez más, es no alejar nuestra atención de la voz.

Y, ¿quién la canta? ¿Quién era aquel hombre cuya voz ha conmovido a cualquiera que haya descubierto esta pieza? No lo sabemos. La calurosa acogida que tuvo el estreno de «Jesus’ Blood Never Failed Me Yet» hizo que Bryars quisiera localizar al hombre que la había cantado, para que pudiera escuchar el resultado y saber que ahora formaba parte del canon musical de la época. Nunca lo pudo encontrar. Le dijeron que había muerto, pero no consiguió averiguar su identidad. No sabemos cómo fue su vida, ni por qué terminó viviendo en la calle. Desconocemos cómo era su personalidad. Todo lo que queda de su paso por el mundo son unas pocas frases cantadas que pervivirán mientras haya una manera de escuchar grabaciones.

A las puertas del Triduo pascual, acogemos esta “profesión de fe” anónima y arrítmica, frágil y tan conmovedora, venida de un lugar marginal, que seguramente nos ayudará a vivir nuestra Pascua en la de Jesús desde nuestra propia fragilidad, desde nuestros “lugares marginales”. ¿Habrá otra forma de vivirla?

8 comentarios en “La sangre de Jesús nunca me ha fallado

  1. María C. dijo:

    Impresiona escuchar a un homeless cantando esta canción, como ha llegado a ser un vagabundo en Londres, dónde la había aprendido, cuáles eran sus raíces…
    La pintura de Mirones sin palabras!!

  2. Carlos Martín dijo:

    Conocía está composición desde hace muchos años. Su cadencia hipnótica, su singular y sencilla belleza me tuvieron atrapado largo tiempo. Magnifica audacia compartirla !! Gracias

  3. Beatriz dijo:

    Esta historia real deja claro que la santidad no es privilegio de los eruditos.
    Queda mucho trabajo por hacer…
    Gracias!

  4. Pedro Garciarias dijo:

    Muy hermosa, y la verdad es que el MAESTRO SIGUE CONVIVIENDO EN LOS LUGARES MARGINALES, NADIE QUEDA DESCARTADO. Gracias a Dios. Me viene a la memoria un verso del Cantico de s.Juan de la Cruz, ¡descubre Tu Presencia!, sí, en el Agua y en la Sangre!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.