Nuestra vocación es nacer

Oratorio de la comunidad

Arrodillado en la azotea, Gaspar miraba el cielo de la noche. Miraba la alta e inmensa bóveda nocturna, oscura y luminosa, que simultáneamente mostraba y escondía.
Y dijo:
– Señor, ¡cómo estás lejos y oculto y presente! Solamente oigo el resonar de tu silencio que avanza para mí y mi vida solamente toca la franja límpida de tu ausencia. Miro a mi alrededor la solemnidad de las cosas como quien intenta descifrar una escritura difícil. Pero eres tú quien me lee y me conoce. Haz que nada de mi ser se esconda. Llama a tu claridad la totalidad de mi ser para que mi pensamiento se vuelva transparente y pueda escuchar la palabra que desde siempre me dices.
                                                                                         (Sophia de Mello Breyner Andresen)

Haz que nada de mi ser se esconda delante de ti, que me lees y me conoces. Llama a tu claridad la totalidad de mi ser y que yo pueda escuchar la palabra que desde siempre me dices: Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado (Hb 1,5). Tu Palabra es performativa: en Ti, en el hoy de nuestra historia, podemos nacer de nuevo.

«En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios» – dice Jesús a Nicodemo. « ¿Cómo puede nacer un hombre siendo viejo? ¿Acaso puede por segunda vez entrar en el vientre de su madre y nacer?» – le pregunta Nicodemo (Jn 3,3-4).

El niño recién nacido, que todavía no puede hablar, nos plantea una pregunta tan incisiva como una espada de doble filo, que penetra hasta lo más profundo del alma: siendo viejos, ¿queremos nacer de nuevo?

Se equivocan los que piensan que solo nacemos una vez y que la mirada inocente está irremediablemente perdida bajo el peso de la historia, porque Dios tiene el poder de hacer nuevas todas las cosas. Predisponerse para nacer es abandonarse confiadamente como un niño llevado de la mano, es no perder el encanto en la mirada y no dar al tiempo el poder de endurecernos el corazón. Nacer de nuevo, pero no de la sangre, ni del amor carnal, ni del amor humano, sino de Dios (Jn 1,13). Sí, se equivoca quien piensa que solo nacemos una vez.

Nacemos cuando somos capaces de dar y de recibir gestos de ternura;
nacemos cuando cuidamos y nos dejamos cuidar;
nacemos cuando descubrimos dimensiones de belleza en toda realidad;
nacemos cuando ponemos solemnidad en los gestos más sencillos de lo cotidiano;
nacemos cuando experimentamos que el dolor también es maestro de vida;
nacemos cuando pedimos perdón y cuando perdonamos;
nacemos cuando nos disponemos a escuchar, a aprender y nos dejamos interpelar;
nacemos cuando damos pasos con confianza en medio de la oscuridad;
nacemos cuando somos capaces de hacer fiesta, aunque sea en medio de la escasez;
nacemos cuando compartimos lo que tenemos con la alegría de saber que nada nos pertenece;
nacemos cuando lloramos con los que lloran y nos alegramos con los que se alegran;
nacemos cuando somos espontáneos y no tememos parecer ridículos;
nacemos cuando transgredimos con el gozo de los sencillos de corazón;
nacemos cuando aprendemos a reírnos de nosotros mismos;
nacemos cuando la última palabra es gratitud;
nacemos cuando morimos, pues intuimos que estamos hechos para una vida más grande.
En definitiva, nacemos cuando en nuestra propia carne se vislumbra la gloria de Dios.

Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado. Este “hoy” es el eterno presente de Dios que continuamente nos engendra. Claramente se equivoca quien piensa que solo nacemos una vez, porque nacemos, nacemos, nacemos…
¡Felices navidades para todos!

6 comentarios en “Nuestra vocación es nacer

  1. Pedro Garciarias dijo:

    FELIZ NAVIDAD PARA TODO SOBRADO, QUE HASTA SUS PIEDRAS SALTEN DE ALEGRÍA, que Dios os siga bendiciendo y llenando de SU ESPÍRITU. ABRAZO FRATERNO, ME ACORDÉ DE VOSOTROS CUANDO EL TEXTO HABlABA DE LOS VIGÍAS DEL PUEBLO. Gracias, Señor.

  2. Beatriz dijo:

    Muchas gracias. Que bonito todo !
    Si , el Amor hace nuevas todas las cosas. Nacemos de nuevo cuando amamos , no basta la fe . Por Amor la Palabra se ha hecho carne y habitado entre nosotros.
    Hoy , el evangelista S. Juan , borda la Palabra.

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