Nuestros pedagogos en la oración

Mujer llorando | Safet Zec

Hubo un santo en Grecia llamado Máximo, un joven que fue una vez a la iglesia y escuchó la lectura que decía que debemos orar incesantemente. Le impresionó de tal manera que pensó que no podía hacer nada más que cumplir ese mandamiento. Salió del templo, subió a la montaña y se puso a orar incesantemente. Como campesino griego del s. IV, se sabía el Padrenuestro y algunas otras oraciones. Así que empezó a recitarlas, una y otra vez. Entonces se empezó a sentir muy contento.

Estaba orando, estaba con Dios, se sentía alegre, todo parecía perfecto, salvo que el sol comenzó a ocultarse, se hizo de noche, comenzó a hacer frío y según oscurecía empezó a oír toda clase de inquietantes rumores: ramas que se tronchaban por el peso de las fieras, ojos electrizantes, el gemido de las pequeñas bestias atacadas por las fieras más fuertes, y así sucesivamente. Entonces sintió que estaba verdaderamente solo, que era una pequeña criatura sin protección en un mundo de peligros, de muerte, de asesinatos y que no tenía ayuda si Dios no se la daba.

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A forza do amor e da alegría

Texto en castellano

A gloria de Deus alborexa sobre o mundo. Ata os confíns da terra chega o anuncio Pascual: Paz convosco, aleluia, son Eu en persoa, non teñades medo, aleluia.

Quen poderá arrebatarnos o gozo da Pascua? Cristo saíu vitorioso do sepulcro e nel todo fomos xustificados e salvados. Temos morto con Cristo e cremos que tamén viviremos con El.

Pascua sagrada, eterna novidade, o mundo renovado canta un himno o seu Señor. É o himno da vida, o himno dos bautizados na súa sangue preciosa; os somerxidos na auga e rexurdidos a un  novo orde onde se proclamará a paz, o amor e a xustiza. Pouco importa que orde do mundo pareza que non troca nos valores do amor, da paz e da xustiza, temos que aprender a acoller con fe a súa presencia en medio de nós. El é o que pode desencadear o cambio no horizonte, a esperanza da comunidade non se esgota porque pareza que non hai froitos de xustiza. O resucitado é a nosa liberación e a nosa forza. El nos da forza para crear un novo clima de paz e serenidade que tanto se necesita  no noso mundo. Por iso temos que acoller con fe a súa presencia en medio de nós. E, así é como o noso canto será hoxe coma na  noite de festa no que reina a alegría, coma se marchásemos ó son das gaitas e pandeiros a celebrar a Festa das festas: A Santa Pascua de Cristo o Señor.

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Vigilia Pascual

Enrique Mirones | 2023

En esta Noche Santa, la luz de Cristo, que resucita glorioso, disipa las tinieblas del corazón y del espíritu.

Cuando la luz familiar se va difuminando ante la inesperada aparición de la noche, la oscuridad nos parece abrumadoramente espesa. Llegamos a creer que en la noche hay ausencia total de luz. En el tiempo de transición de la claridad a la oscuridad, todas las cosas carecen de realidad y confunden sus formas.

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Stabat Mater

Giovanni Battista Pergolesi. Stabat Mater (1736)
Emöke Barath – soprano
Philippe Jaroussky – contratenor
ORFEO 55
Nathalie Stutzmann – directora

Grabación: Capilla de la Trinidad del Castillo de Fontainebleau, 2014.

Lo admirable más allá de lo inmediato

Jesús cae por primera vez | Vincent Gicguel | 2021

La oscuridad es tu candela. Tus límites son tu búsqueda. (Rumi)

La abundancia de luz nos regala lo inmediato. Es nuestro: este árbol, este pájaro, esta flor. Nuestra mirada se encariña con lo que está cerca, con lo que nos rodea. Nos quedamos quietos en medio de nuestra jaula de cosas, y todo viene hasta nosotros traído por esa luz que abunda. Los colores, las formas, el movimiento: todo llega hasta nosotros, como llega el alimento hasta el enjaulado que termina por creerse el centro de todo lo que existe.

La jaula de la luz abundante puede amputar en nosotros la capacidad de volar. Y el que es incapaz de volar, termina por reducir la realidad a su pequeña realidad. Todas estas cosas que él cree poseer, y que en realidad lo poseen a él, pueden terminar por convertirse en lo único que existe; o en lo único que vale la pena pensar que existe. Terminará así por olvidar que en su misma tierra existen desiertos y ríos, montañas con nieve y selvas con pájaros en libertad. Terminará por no importarle que existan océanos y hombres que los navegan. Aunque sepa que existen otros mundos más allá de su propio planeta, esos mundos no le interesan para nada, y piensa que nada tienen que aportarle a su vida de jaula en su pequeña geografía satisfecha.

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Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz

Franz Joseph Haydn: Las siete últimas palabras de Cristo en la Cruz (1787)

1.- L’Introduzione. Maestoso ed Adagio.
2.- Sonata I. Largo – Pater dimitte illis, quia nesciunt, quid faciunt!
3.- Sonata II. ¡Grave e Cantabile – Hodie mecum eris in Paradiso!
4.- Sonata III. Grave – Mulier ecce filius tuus!
5.- Sonata IV. Largo – Deus meus, utquid dereliquisti me?
6.- Sonata V. Adagio – Sitio!
7.- Sonata VI. Lento – Consumatum est!
8.- Sonata VII. Largo – In Manus tuas Domine, commendo Spiritum meum!
9.- Il Terremoto. Presto con tutta la forza.

Le Concert des Nations. Director: Jordi Savall.
Grabación: del 2 al 4 de octubre de 2006 en la iglesia de la Santa Cueva de Cádiz.

 

Los otros: ¿el infierno?… ¿el cielo?

 

Jean-Paul Sartre pone en boca de uno de los personajes de su obra teatral ‘A puerta cerrada’, la siguiente frase: no hay necesidad de parrillas; el infierno son los otros. Viene a decir que, no es posible una relación neutral con el otro; cada cual ve en el otro lo que espera ver y, aun en la diferencia, continúan haciéndose presentes, como proyecciones, las ideas afincadas en el yo. No resulta extraño, en la cotidianidad, que se suprima la diferencia en aras de lo que nos unifica: en favor de la unidad recurrimos a abstracciones que engloben la convivencia humana bajo lemas de amor, concordia, justicia, igualdad, fraternidad. Sin embargo, no por ello deja de estar presente el fantasma del miedo, la creencia de que el sufrimiento es la posibilidad más real en el contacto entre humanos.

Sartre no estaba diciendo, necesariamente, que todas las personas que nos rodean son infernales o que debemos alejarnos de los otros. Quería decir que necesitamos a los otros para comprendernos, para vernos desde fuera, para contemplarnos como entes responsables, pero que, si nuestras relaciones con los otros están viciadas, no pueden ser más que infernales. El infierno son los otros alude a la tortura de la convivencia, de la vida en común con quienes ven las cosas distinto a como nosotros las vemos.

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Pasión según San Juan

Heinrich Schütz: Pasión según San Juan (1665-1666)

Daniel Sans (Evangelista) Ulrich Wand (Cristo) Rahel Maas (Magdalena) Christian Rathgeber (Tenor), Christos Pelekanos (Pilato) Leon Tchakachow (Sumo Sacerdote) Jürgen Banholzer (órgano)

Concerto Vocale Frankfurt
Director: Michael Graf Münster
Imagen: Peter von Saalfeld
Sonido: Detlev Schmelzenbach
Iglesia de Sante Katharinengemeiden, Frankfurt, 2021

Domingo de Ramos

Mysterium Crucis | Alexandra Lisboa

Cuando escuchamos el relato de la Pasión del Señor surgen en nosotros sentimientos de compasión, dolor con Cristo dolorido, quebranto y pena interna, que diría S. Ignacio. La Pasión de Jesús, como hecho histórico, ya pasó, pero la pasión de la humanidad es un acontecimiento de hoy. Donde hay sufrimiento hay prolongación de la Pasión de Cristo, en esos hermanos y hermanas que llevan en su cuerpo y en su espíritu las llagas de Cristo y los sufrimientos morales de su Pasión.

Se necesita tiempo de oración humilde y silenciosa, de contemplación sosegada, de recogimiento activo, de reflexión lúcida para descubrir cómo la Pasión de Jesús es la Pasión del hombre y cómo la Pasión del hombre es la Pasión de Dios.

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