La angustia del autoconocimiento

La angustia de este autoconocimiento es ineludible incluso en la tierra, mientras quede en nosotros algún amor propio; porque es el orgullo el que siente el ardor de esa vergüenza. Sólo cuando todo el orgullo, todo el amor propio ha sido consumido en nuestra alma por el amor de Dios, nos vemos liberados de lo que es objeto de esos tormentos.

Thomas Merton en «La montaña de los siete círculos»