El mundo está lleno de personas que sufren las consecuencias de su propia vida no vivida. Se vuelven amargadas, críticas o rígidas, no porque el mundo sea cruel con ellas, sino porque han traicionado sus propias posibilidades internas. El artista que nunca crea arte se vuelve cínico con quienes sí lo hacen. El amante que nunca se arriesga a amar se burla del romance. El pensador que nunca se compromete con una filosofía se burla de la creencia misma. Y, sin embargo, todos sufren, porque en el fondo saben que la vida de la que se burlan es la vida que estaban destinadas a vivir
Carl Gustav Jung





