Nada es más difícil que ser sencillo

Pues sólo lo que es blando y dócil vive realmente; lo que vence y sobrevive a todo es lo que se adapta a todo, lo que siempre busca el lugar más bajo, no la roca dura, sino el agua que gasta los montes perdurables.

La simplicidad y espontaneidad del sabio perfecto son fruto de la mortificación, mortificación de la voluntad, y, por el reconocimiento y la meditación, de la mente.

Sólo el artista más altamente disciplinado puede recuperar, en el plano más elevado, la espontaneidad del niño con su primera caja de pinturas.

Nada es más difícil que ser sencillo.

Aldous Huxley