Querido Jesús,
ayúdame a esparcir tu fragancia por dondequiera que vaya.
Inunda mi alma con tu espíritu y tu vida.
Penetra todo mi ser y toma posesión de él,
de tal manera que mi vida sea un reflejo de la tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí
que cada alma con la que entre en contacto
pueda sentir tu presencia en mi alma.
Que al mirarme no me vean a mí, sino a Ti, Jesús.
Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar
como brillas Tú,
para ser luz para los demás.
La luz, oh Jesús, vendrá toda de Ti;
nada será mío.
Será muy poco lo que Tú ilumines a través de mí,
y brillará y hablará a las almas a través de mí.
Oh Señor, que yo te alabe de esta manera,
la manera que más te agrada:
brillando sobre todos los que me rodean.
Que nunca predique con palabras,
sino con mi ejemplo,
con la fuerza atrayente,
con la influencia que emana de mis actos,
y con la visible plenitud del amor
que mi corazón tiene por Ti.
Amén
Oración de San John Henry Newman (versión de Madre Teresa)





