Jesús conmovido por la muerte de su amigo nos confiesa cómo entiende y encara la muerte y, lo que es más importante, cómo entiende y encara la vida. Marta piensa que Jesús quiere consolarla con la esperanza en el más allá, pero Jesús le habla de un retorno inmediato a la vida.
La vida no te está esperando en ninguna parte; te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas, esa es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás. Los conceptos se han vuelto muy importantes, las explicaciones se han vuelto muy importantes y lo real ha sido olvidado por completo. De hecho no vemos lo que ya está aquí, queremos racionalizaciones.
Nadie puede darte el significado de tu vida. Solamente en el vivir te será revelado el misterio. No lo busques en ninguna otra parte. No lo busques en nadie, no lo busques en los libros, no lo busques en inteligentes explicaciones que atiborran tu cabeza vacía y cuanto más tienes la cabeza atiborrada de conocimiento muerto, más torpe te vuelves. Desgraciadamente el conocimiento adormece la sensibilidad y no aporta luz.
La vida ya está burbujeando en tu interior. Si quieres saber lo que es la vida, nunca la busques en lo exterior, nunca trates de descubrirla en alguien. Si le preguntas a alguien sabio sobre el significado de la vida, casi seguro que te remitirá a ti mismo, a tu maestro interior.
Y una vez que sepas lo que es la vida sabrás, lo que es la muerte. La muerte es parte del mismo proceso. La muerte no es el fin de la vida; es una culminación de la vida, es un proceso de renovación. Y la muerte sucede a cada instante. El hombre que ha comprendido lo que es su vida, permite que la muerte suceda, le da la bienvenida. Muere a cada instante y a cada instante resucita. Su cruz y su resurrección suceden continuamente como un proceso. Muere al pasado a cada momento y nace una y otra vez al futuro.
Si observas lo que es la vida podrás saber lo que es la muerte. Si comprendes lo que es la muerte, solamente entonces serás capaz de comprender lo que es la vida. Si realmente deseas vivir has de estar dispuesto a morir. ¿Alguna vez te has preguntado quién en ti teme a la muerte?
Todo el mundo ha de acarrear continuamente con su muerte, todo el mundo ha de morir a cada momento, todo el mundo ha de estar a la muerte todo el día porque éste es el único modo de vivir plenamente, totalmente. Siempre que te encuentres con un momento de total vitalidad, de repente también verás ahí a la muerte. Sucede en el amor. ¿De dónde proviene este temor al amor? Se debe a que cuando realmente amas a alguien, tu hombre viejo empieza a desaparecer y a fundirse. No puedes amar con el hombre viejo; el hombre viejo se convierte en la barrera. La muerte del hombre viejo no es tu muerte. La muerte del hombre viejo es en realidad tu posibilidad de vida.
Al movemos en el tiempo, el polvo de las experiencias, del conocimiento, el polvo de la vida vivida, del pasado, se acumula. Ese polvo se convierte en tu hombre viejo. Al acumularse, se convierte en una cáscara que necesita ser quebrada y hecha añicos. Por eso tienes que morir continuamente, cada día, a cada instante, de forma que esta cáscara nunca se convierta en una prisión. El hombre viejo teme al amor porque en el amor la vida alcanza su culminación. Pero siempre que hay una culminación de la vida también hay una culminación de la muerte. Van de la mano. En el amor mueres y renaces.
Aquellos que han mirado en su propio interior, aquellos que han descubierto quién son, llegan a descubrir un proceso eterno, sin fin. La vida es un proceso sin tiempo, más allá del tiempo. La muerte forma parte de él. Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre.





