Si me amáis guardaréis mi palabra

Pentecostés

El Paráclito, enviado por el Padre en mi nombre
os irá recordando cuanto os he dicho (Jn 14, 15-16. 23b-26)

Nos encontramos en el día quincuagésimo: llamado, en griego, PENTECOSTÉS, último de la Cincuentena Pascual. Es el único día pascual de esta semana, ya que el lunes consecutivo pertenece este año a la décima semana del Tiempo Ordinario.
Tiempo Ordinario que interrumpimos con el inicio de la Cuaresma para preparar, de modo solemne, la celebración anual de la Pascua Señor.

La 1ª lectura es común a lo tres ciclos. La razón es clara: Narra el acontecimiento de la teofanía del Espíritu Santo. Jesús les había dicho: Quedaos en la Ciudad. Se quedaron, efectivamente. La Promesa del Padre se cumplió dejándolos revestidos del Espíritu.

Insiste en la pluralidad heterogénea de los pueblos testigos de lo acontecido. En esa heterogeneidad: se resalta la feliz comprensión, como signo maravilloso de gracia frente la confusión dispersante de Babel. El querer comprenderse es ya un lenguaje que hace inteligibles los modos variados a los que podamos echar mano.

En el ciclo C, la segunda lectura está tomada del capítulo 8 de la Carta a los Romanos. Recalca con fuerza que nos debemos al Espíritu y no tanto a nuestra mera condición humana: Carne, Sarx, flaqueza y fragilidad, que todos bien comprobamos en la vida. Por contraposición, estar pendientes y atentos al Espíritu es situarse en situación firme y segura.
La Vida Nueva lo es gracias a que nos conduce el valioso y experto conductor: el Espíritu. Su resultado es la conducta de quien se dejar llevar por Él:

  • Conducta ´espiritual´, obra del Espíritu
  • Conducta ¨cristiana¨, del Espíritu de Cristo
  • Conducta ¨filial¨, referida al Padre

 

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios esos son de hecho hijos de Dios, al estilo de Jesús. Cuando decimos Abbá, lo decimos gracias a que el Espíritu vivificó a Cristo, y a nosotros nos capacita para una vida similar. De:

  • Herederos de Dios
  • Coherederos con Cristo
  • partícipes de su pasión y destinados a su Gloria

 

Concatenación de consecuencias felices y eternas.

LE AMAMOS
GUARDANDO SU PALABRA
Y NUESTRA VIDA ESTÁ EN MANOS
DEL ESPÍRITU DEFENSOR,
¨ABOGADO¨
A QUIEN ACUDIMOS Y ¨AD-VOCAMUS¨ DE CONTINUO