Somos uno con todo el ser

Debemos estar tan solos, tan completamente solos, que nos refugiemos en nuestro ser más íntimo. Es un camino de amargo sufrimiento. Pero entonces nuestra soledad se supera… Ya no estamos solos, pues descubrimos que nuestro ser más íntimo es el espíritu, que es Dios, lo indivisible. Y de repente nos encontramos en medio del mundo, imperturbables ante su multiplicidad, pues en lo más profundo de nuestra alma sabemos que somos uno con todo el ser.
Hermann Hesse

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