Exequias de Salvador

 

Hoy es un día muy triste para los hermanos de Sobrado, porque hemos perdido al que ha sido el padre, el maestro y el alma de nuestra comunidad desde el inicio de nuestra fundación. A partir de ahora la vida comunitaria no será igual sin su presencia física. Pero él permanece y permanecerá siempre entre nosotros por la huella que ha dejado impresa en nuestro estilo de vida.

Su ideal de que Sobrado fuera una comunidad pobre, orante y fraterna ha sido y sigue siendo, con nuestras innumerables limitaciones, la inspiración de nuestra vida comunitaria. Ha sido y sigue siendo también faro para tanta y tanta gente que ha encontrado en Sobrado una experiencia de la misericordia entrañable de Dios.

Fue un hombre con una mente abierta, relevante en la renovación de la Orden, significativo en la vida religiosa de Galicia, en el pueblo de Sobrado. Fue un hombre enamorado de Jesús de Nazaret, de su humanidad, preocupado por presentar un evangelio encarnado, como Buena Noticia liberadora, que trasparentase el rostro bondadoso y compasivo del Padre de Jesús. Sigue leyendo

Hermano Salvador

Hoy, día 27 de junio de 2022, a las 17:30 falleció el
P. SALVADOR (JOSÉ) TORO JIMÉMEZ

Tenía 86 años de edad, entró en Santa María de Viaceli el 7 de noviembre de 1952, hizo su profesión solemne el 8 de diciembre de 1957, fue ordenado sacerdote el 27 de mayo de 1961 y vino como superior a la fundación del Monasterio de Sobrado el 3 de noviembre de 1971. Fue prior titular del Monasterio de Sobrado desde 1975 hasta 2003.
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La libertad del discípulo

Obra de Nicola Magrin | 2011

El Evangelio de este domingo (Lucas 9,51-62) puede resultarnos bastante duro y, nuestra primera impresión pueda ser matizar esos imperativos categóricos de las tres máximas que nos dice Jesús. La primera y la tercera pueden ser acogidas, pero la segunda es demasiado severa  para nuestra sensibilidad. De hecho, muchos comentaristas niegan que Jesús pronunciara una máxima como esta que va en contra de todas las normas morales de la religiosidad judía y no contiene un mandato específicamente cristiano. Pero hay otros comentaristas que sostienen precisamente que es la severidad de esta máxima la que la hace una palabra auténtica de Jesús de Nazaret.

Siempre pasa igual, ante lo desconcertante la razón nos dice que eso no puede ser así. Yo pienso que en esta perícopa evangélica lo que no se puede hacer es aislar una de las máximas y analizarla independientemente de las otras dos, porque hay na finalidad concreta, hay un mensaje para todos aquellos que quieren ser discípulos y hay un mensaje para la Iglesia: El compromiso con el Reino implica una renuncia en la que no caben distracciones posibles. Seguir a Jesús requiere una dedicación exclusiva a las tareas de implantación del Reino que tienen que superar los más íntimos sentimientos familiares. Sigue leyendo

Santísima Trinidad

Icono pintado por Xaime, monje de Sobrado

TODO LO QUE TIENE EL PADRE ES MIO        

EL ESPÍRITU RECIBIRÁ DE MÍ

LO QUE OS IRÁ COMNICANDO

Jn 16, 12-15

 Echarse a amar…

Piensa lo que será

saltar a tierra

y ver que es cielo ya.

Y al inquirir qué pasa,

oír decir a Dios: Sigue leyendo

Pentecostés

Hoy celebramos la culminación de la Pascua, la fiesta del Espíritu que ya no tendrá fin hasta el final de los tiempos. Sin embargo, miremos donde miremos nos seguimos encontrando con pesadez y opacidad. La realidad es material -entre materia nos movemos- y en ocasiones es de una densidad que raya en lo grosero. Incluso cuando tratamos con lo más sublime de la existencia humana tenemos que habérnoslas con la materia. Las pretensiones a formas de vida angélica, libres del lastre material, no son más que una bella ensoñación, tras la cual, el despertar se torna una pesadilla insoportable.

¿Tenemos que renunciar, por tanto, a la aspiración del poeta, que ama los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón? Si abdicáramos de la aspiración del poeta renunciaríamos a la vida humanizada. Sigue leyendo

Fidelidad a Cristo, fidelidad a la tierra

Miniatura representando la Ascensión de Cristo | Sacramentario de Drogo | alrededor del año 850

José Antonio Pagola comentando la solemnidad que estamos celebrando dice: “Hablar del cielo les puede parecer a muchos no solo escapismo y evasión cobarde de los problemas que nos envuelven, sino hasta un insulto insoportable y una broma. No es el cielo lo que nos tiene que importar, sino la tierra, nuestra tierra. Probablemente, serían muchos los que suscriban de alguna manera las palabras apasionadas de Nietzsche: «Yo os conjuro, mis hermanos, permanecer fieles a la tierra y no creáis a los que os hablan de experiencias supraterrenales. Consciente o inconscientemente son unos envenenadores… La tierra está harta de ellos; ¡qué se vayan de una vez!»”

“Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?” Yo no sé si aquellos hombres vestidos de blanco que les hablaron a los discípulos conocían el futuro y en él estas duras palabras de Nietzsche que cita Pagola, pero sí que el toque de atención que le dan a la comunidad de discípulos, de que mirando para el cielo no se va a ninguna parte, es muy elocuente. Sigue leyendo

El Evangelio es un escándalo

 

«Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo… En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13,33-35). Como diciendo: Permaneceré con vosotros en el amor que tendréis unos a otros.

La iglesia celebra hoy la canonización de Carlos de Foucauld que, seducido por la vida escondida de Jesús en Nazaret, quiso ser el hermano universal, identificándose con los últimos, y que murió entre los más abandonados en el interior del desierto africano, él que había nacido en el centro de la ciudad de Estrasburgo.

«Todos somos hijos del Padre celestial. Hemos de ver en todos los hombres a hijos queridos de Dios. No en los buenos, sino en todos: todos son hijos de Dios, y por eso hemos de portarnos con ellos de la manera amorosa en que se comporta un buen hermano, que no cambia aunque su hermano le haga mal o se comporte indignamente. Esta fraternidad real de todos los hombres conlleva una ternura de sentimientos, una amabilidad en las palabras, una caridad en los actos que explica todos los preceptos del Evangelio relativos a la caridad, a la paz y a la bondad.» (C. Foucauld, Meditaciones sobre el evangelio) Sigue leyendo

El Buen Pastor

Fotografía de Rod Long | Unsplash

Este domingo 4º de Pascua es conocido como el Domingo del Buen Pastor. En las primeras horas de la Iglesia, Pablo y Bernabé se vuelven hacia el mundo pagano, para reunirlo alrededor de Cristo y en una visión prodigiosa, Juan contempla ya la multitud incontable de los que serán salvados.

La hostilidad de los judíos hace que Pablo decida anunciar el evangelio a los paganos, lo que suscita de un lado su alegría y de otro la persecución. Pablo toma esa decisión que será decisiva en su vida: De ahora en adelante solo anunciará el evangelio a los paganos. De este modo continuará con la misión de Jesús, establecido por Dios como luz de las naciones y salvador del mundo. El comienzo de esa nueva tarea paulina será muy fructuosa pero pronto suscitará la persecución. Y esa será la pátina en todas partes donde predique la buena nueva.

Esto no nos es desconocido en absoluto en cualquier situación nueva en que nos encontremos. Desde el matrimonio mismo, hasta las relaciones interpersonales, la vida monástica incluso. Y el conocimiento y la experiencia de dicha situación hace que hoy día poca gente quiera comprometerse seriamente y de por vida en relaciones y decisiones importantes. Sencillamente porque se sabe  que frecuentemente lo que parecía ser color de rosa, se va oscureciendo con el tiempo. También pasa con la plata y otros metales nobles. Sigue leyendo

Eres precioso a mis ojos, y te amo

Obra de Rima Salamoun

Los relatos de las apariciones son simbólicos. No pretenden decirnos lo que pasó en un lugar y momento determinado. Quieren trasmitirnos la experiencia de una comunidad que desea que otros vivan la misma realidad que ellos están viviendo, la certeza de que Jesús está vivo.

Las palabras y los conceptos no sirven para comunicar la experiencia pascual. Es tan personal e interior que solo pueden entenderla los que también la han tenido. El discípulo al que Jesús tanto quería, es quien le reconoce: Es el Señor.  En lo más íntimo de quien se siente y sabe amado por Jesús, resuenan palabras que le susurran: Desde el principio te he llamado por tu nombre. Eres mío y yo soy tuyo. Eres mi amado y en ti me complazco. Te he formado en las entrañas de la tierra y entretejido en el vientre de tu madre. Te he llevado en las palmas de mis manos, y amparado en la sombra de mi abrazo. Te he mirado con infinita ternura y cuidado más íntimamente que una madre lo hace con su hijo. He contado todos los cabellos de tu cabeza, y te he guiado en todos tus pasos. Eres precioso a mis ojos, y te amo. Adonde quiera que vayas, yo estoy contigo, y vigilo siempre tu descanso. Te daré un alimento que sacie totalmente tu hambre, y una bebida que apague tu sed. Nunca te ocultaré mi rostro. Me conoces como propiedad tuya, y te conozco como propiedad mía. Sigue leyendo

Que Dios nos vacíe de Dios

O túmulo está vazio | Alexandra Lisboa

«Sabemos que el anuncio pascual, es específico del cristianismo, la deuda de esperanza que los cristianos tenemos para con todos los hombres. También conocemos nuestras hondas resistencias a creer este anuncio inaudito; y, aún más, lo que nos cuesta creer en la resurrección de Jesucristo como prenda de nuestra salvación» (Enzo Bianchi).

La fe en la resurrección no nace automáticamente dentro de nosotros, supone un largo proceso de maduración y de purificación en nuestro interior. Es el mismo proceso que tuvo que pasar la primera comunidad de discípulos: renunciar a una imagen creada en nuestro interior haciéndola absoluta de manera que ninguna otra pueda estar por encima de ella. Eso no es fe. Tenemos que renunciar a cualquier imagen, eso es como querer tocar y palpar, querer ver. Podemos pensar la resurrección de Cristo, bien intelectualmente, bien plásticamente, como si pintásemos un cuadro, siempre y cuando tengamos conciencia de que eso no es la resurrección. Sigue leyendo