El viaje que todos debemos hacer

La parábola de Lázaro | Fedor Bronnikov | 1886

Durante los últimos tres meses, nuestras lecturas dominicales del Evangelio de San Lucas han seguido a Jesús en su viaje a Jerusalén. Después de un ministerio inicial en Galilea, la parte central del Evangelio de San Lucas tiene lugar en este viaje a Jerusalén, pero no es solo un viaje físico, es también un viaje metafórico.

Jesús se desplaza desde Galilea, un lugar familiar y generalmente acogedor, hacia Jerusalén, que será escenario de su pasión y muerte, pero también de su resurrección. Y a medida que avanza en este viaje, lleva a sus seguidores a otro viaje mientras les explica la realidad de ser un discípulo.

Miremos hacia atrás por un momento a las historias del Evangelio en este viaje a Jerusalén. Cuando partió de Galilea, Jesús advirtió a los que pretendían seguirlo que una vez que comenzaran el viaje, debían seguir adelante y no mirar hacia atrás.  Varias veces a lo largo del camino, Jesús recuerda a sus seguidores que ser discípulo no se trata de recompensas en esta vida sino de lo que les espera en el cielo; deben ser personas de paz que se compadecen de los necesitados; deben orar y estar listos para la acción.  Jesús también deja en claro que cada uno de nosotros es amado por Dios –recuerden las parábolas de la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo pródigo– pero ser un discípulo de Jesús significará estar preparado para llevar una cruz y no podemos dejarnos cautivar por las cosas de este mundo. Sigue leyendo

Ganaos amigos que os reciban en las moradas eternas

 

“La oscuridad tiene su propia luz” | Corita Kent | 1983

QUIEN ES DE FIAR EN LO MENUDO
LO SERÁ TAMBIÉN EN LO IMPORTANTE

Nuestro relato evangélico comienza con el capítulo 16 de Lc.
Los trece versículos de hoy ponen de relieve varias sentencias:
La primera no parece dejar bien parados a los ¨hijos de la luz¨ cuando afirma que los hijos de las tinieblas son más sagaces que ellos y entre ellos a la hora de salir airosos en los casos que deben resolver.
Cabe preguntarse si eso es así por el hecho de ser de las tinieblas o de la luz, o por el impulso instintivo, que nos lleva a salir airosos cuando estamos en apuros y debemos capear el temporal: esquivarlo, afrontarlo; superarlo, eliminarlo.
Todo ladrón, todo criminal, todo malhechor ha de ser lo suficientemente avispado como para que no le ¨pesquen¨ fácilmente… De lo contrario, ya sabe que pronto verá el sol ¨a cuadros¨, es decir, entre rejas.
Cierto, todo ser humano, sea ¨hijo de la luz o de las tinieblas¨,
debe estar pronto y decidido a la hora de hacer frente a las dificultades, sobre todo, si se trata de ¨salvar el pellejo¨, o sea, cuando es cuestión de vida o muerte. Sigue leyendo

Audiencia papal

Discurso de salutación del Abad General al Santo Padre 

Santísimo Padre,

Nosotros, los participantes en el Capítulo General de la Orden de los Cistercienses de la Estricta Observancia, y todos los que prestan sus servicios a este Capítulo General, os estamos muy agradecidos por querer recibirnos esta mañana y pasar un rato con nosotros. Somos muy conscientes de que esto no es evidente después de su viaje a Kazajstán en los últimos días. Su incansable compromiso por la paz, en este tiempo de guerra y violencia, nos impresiona profundamente. Vuestro predecesor san Pablo VI encomendó el diálogo interreligioso a los monjes y monjas que viven según la Regla de san Benito. Nuestro diálogo interreligioso no es un diálogo de palabras sino simplemente el diálogo de la vida compartida, la cultura del encuentro, la espiritualidad de la Visitación. Nuestros Beatos Hermanos de Tibherine y San Carlos de Foucauld, algún tiempo atrás trapense, recientemente canonizado por usted, son ejemplos duraderos e inspiradores de esto para nosotros.

Nuestra Orden normalmente celebra su Capítulo General cada tres años, pero debido a la situación del covid-19, no ha sido posible desde 2017. La pandemia a menudo ha golpeado duramente a nuestras comunidades, tanto en número como en nuestro sustento. Sin embargo, una experiencia que ha fortalecido nuestra conexión entre nosotros y con el mundo. Tuvimos la suerte de poder celebrar un capítulo electoral en febrero de este año, por lo que ahora puedo ser yo quien los salude aquí, como nuevo Abad General, en nombre de nuestra Orden. Para todos nosotros es una alegría que mi predecesor, Dom Eamon Fitzgerald, esté aquí con nosotros. Nuestro agradecimiento por su ejemplo, compromiso y cercanía durante todos estos años es grande. Sigue leyendo

Porque Dios ama así, yo actúo así

Abracci | Safet Zec | 2001

Las tres parábolas de la misericordia, que son propias de Lucas (cap. 15), y que la liturgia nos propone para nuestra reflexión de este domingo, son la mejor metáfora del amor de Dios por sus criaturas. Son parábolas para nuestros días, para que las gentes puedan comprender cómo es el amor de Dios con respecto a sus hijos. Las tres parábolas forman una unidad en las que la angustia por recuperar lo perdido pone en movimiento todos los resortes de un pastor, de una ama de casa y de un padre anciano, hasta que se recupera lo que estaba perdido, y se termina con la fiesta de la vida, porque lo que estaba perdido fue encontrado, y lo que estaba muerto volvió a la vida.

EL AMOR LOCO DE DIOS es lo que Lucas nos muestra en estas parábolas. Podríamos decir que es el sujeto principal de la enseñanza de Jesús de Nazaret. Él recupera el rostro del Dios amor que estaba completamente desfigurado en la religiosidad de su tiempo. Hoy tenemos que recuperar el Dios de Jesús, porque a veces nos resulta incomprensible y tendemos a matizar ese amor de Dios, y así huimos por el terreno más fácil: nos convertimos en jueces, es decir, en lo que Dios no es ni lo será nunca con respecto a sus criaturas. Nosotros condenamos y absolvemos y ponemos un elevado precio al perdón y al amor de Dios. Y parece que este es el destino trágico de los hombres religiosos, muchos de ellos encerrados en los estrictos muros de un celibato ni amado ni asumido que les hace ver el mundo desde una óptica siempre opaca. Sigue leyendo

Concierto en el Monasterio

Ministriles de Marsias

Concierto de Ministriles de Marsias
en Sobrado dos Monxes

El ciclo Espazos Sonoros recala el domingo día 11, a las 19:00 horas, en la iglesia del Monasterio de Santa María de Sobrado con un concierto a cargo de Ministriles de Marsias, la veterana y prestigiosa agrupación especializada en la música que va del siglo XV hasta mediados del XVIII y formada —corneta, bajón, bajoncillos, sacabuche y órgano— por Paco Rubio, Josep Borràs, Fernando Sánchez, Simeón Galduf y Javier Artigas. Sigue leyendo

La libertad que Jesús promete

Profesión solemne

Las lecturas de las Escrituras de este domingo (XXIII Domingo del Tiempo Ordinario – C) hablan del discipulado, del desafío y el precio de ser un seguidor de Jesús, pero también de las recompensas.

Jesús es claro, podríamos decir incluso duro, en la advertencia que hace a la multitud que le acompañaba.  Les dice que a menos que odien al padre, a la madre, al cónyuge, a los hijos, a los hermanos, a las hermanas y hasta a su propia vida, no pueden ser sus discípulos.  Y también que un discípulo de Jesús debe estar preparado para llevar su cruz.

En la segunda parte del Evangelio de hoy, Jesús nos aconseja considerar los desafíos del discipulado antes de comprometernos a seguirlo. Da los ejemplos de un hombre que planea construir una torre y de un rey que se prepara para una guerra.  En ambos casos, necesitan estar seguros de que podrán completar las tareas que están a punto de comenzar.  Así también con nosotros, no debemos comprometernos a seguir a Jesús a menos que estemos seguros de que podemos cumplir con lo que nos pide. El costo de ser un discípulo de Jesús es estar preparado para renunciar a todas nuestras posesiones. Sigue leyendo

La libertad de ser lo que somos

Jesús y la mujer acusada de adulterio | Pieter Bruegel | 1565

El último puesto es el ocupado por Jesús, desde su nacimiento hasta su muerte. Nace fuera de la ciudad santa de Jerusalén; y, en Belén, no habiendo sitio en la posada, irá a nacer en una cuadra de animales, cerca de unos pobres pastores. Ya en su nacimiento está inscrita la búsqueda de los últimos.

Constantemente, a lo largo de su vida, Jesús rompe fronteras para estar con los últimos. Las fronteras impuestas por la pureza ritual, por la concepción del pecado y de la enfermedad, por la nacionalidad o por el género. En la vida de Jesús hay un evidente carácter marginal, desde su nacimiento hasta su muerte.

En la cruz – la muerte ignominiosa reservada a los últimos de los últimos -, asistimos a un impresionante diálogo: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey». Y Jesús le contesta: «Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,42-43). Cuenta el texto que esta petición la hace uno de los malhechores crucificados al lado de Jesús. Ahí está Jesús, al lado de quien nadie quiere estar, en la vida y en la muerte. Sigue leyendo

Recitales de flauta travesera

Para ver el cartel completo, pincha sobre la imagen

La Asociación de Amigos del Monasterio organiza

Recitales de flauta travesera

con Rocío de Mingo, concertista y profesora de flauta travesera

y la participación de Carmen Cavada, su alumna y amiga de nuestra comunidad,

los días 28 (domingo) y 30 (martes) de Agosto a las seis de la tarde.

Consultar:

 

Soy tú

I want everything from you | Rui Chafes | 2006

La vida nueva se encuentra tras una puerta estrecha. Puede franquearla quien está dispuesto a morir a su vida vieja y caduca. Sólo se puede cruzar, ‘adelgazado’ de sí mismo. Si se vertiese vino nuevo en odres viejos, estos reventarían. El vino nuevo necesita de odres nuevos. La vida nueva no es la recompensa para quien ha cumplido bien sus deberes. No es algo que tenemos o que podemos conseguir. Es lo que somos. Para descubrir nuestra verdadera identidad y poder vivir desde ella, necesitamos morir al engaño de quien creemos que somos.

Este personaje, que creemos que somos, se ha ido gestando a tan temprana edad y de forma tan inconsciente que se ha convertido en una máscara con la que nos identificamos. Este personaje, vive encorvado sobre sí mismo. Rinde culto a su propia imagen. Está subyugado por la exigencia y el perfeccionismo. Por más que combata y se esfuerce, lo único que sabe hacer es dar vueltas, como una peonza, en torno a su auto-contemplación. Está convencido de que puede llegar a Dios por el propio esfuerzo. Pero no se puede llegar a Dios a base de puños. Su afán de superación engorda aún más su personaje. Sólo con el esfuerzo, no puede ni hacerse mejor ni llegar a Dios. No puede lograr, solo, el ideal que ama. Con frecuencia se siente como poseído por la fatiga, fruto de pensamientos vanos, de sentimientos de ansiedad, de preocupaciones, de ira, de resentimiento, de vacío, abiertamente expresados o retenidos dentro, que le chupan la energía. En un momento dado llega a tocar techo, rendido ante una sensación vertiginosa de fracaso irremediable. Sigue leyendo

San Bernardo

 

Cristo abrazando a San Bernardo | Francisco Ribalta | 1627

San Bernardo fue un enamorado de la humanidad de Cristo y aprendió así a amar su propia humanidad. Escribe: si el que no era miserable se hizo miseria para experimentar lo que ya previamente sabía, ¿cuánto más debes tú, no digo hacerte lo que no eres, sino reflexionar sobre lo que eres, porque eres miserable? La verdad hemos de buscarla antes en nosotros que en el prójimo.  Bernardo, percibe la humildad en la humanidad de Cristo, y por eso llega a decir que el conocimiento de Dios sin el de la propia miseria engendra orgullo, y el conocimiento de la propia miseria sin el de Dios causa desesperación; el justo medio es Jesucristo, porque en él encontramos a Dios y nuestra propia miseria.

San Bernardo, para explicar el porqué de la Encarnación, dice que el Verbo se hace carne, se hace de carne, para abrirse una vía de acceso a nosotros a través de nuestra sensibilidad, de nuestros sentidos carnales o físicos. Y además le parece que la Encarnación fue la mejor manera de atraer al hombre -alejado de él y convertido en su enemigo- respetando al máximo su libre albedrío; se dirige a su misma libertad y a su poder de elegir y amar. Dice así: cuando quiso recuperar a la noble criatura humana, Dios se dijo a sí mismo: si le fuerzo a pesar suyo, lo que tendría sería un asno, no un hombre… le he amenazado con penas terribles… en vano… Le he ofrecido la felicidad eterna… lo que ni ojo vio ni oído oyó, lo que el corazón humano no pudo ni concebir ni desear… sin ningún resultado. Una sola esperanza me queda. El ser humano no es únicamente temeroso y egoísta; sobre todo es capaz de amar, y es el amor lo que constituye la fuerza más poderosa para atraerlo. Dios vino, pues, en nuestra carne mostrándose así infinitamente amable, dando prueba de la mayor caridad al ofrecer su vida por nosotros (Var 29,2-3). Sigue leyendo