Radio María entrevista al Prior de Sobrado

Llegó al Monasterio de Santa María de Sobrado siendo un chaval de 19 años, y allí encontró el sentido de su vida. Hoy, 38 años después es su Prior. El Padre Carlos nos habla sobre cómo la bondad es más fuerte que todo, la importancia de cuidar lo que parece inútil y gratuito, y como muchas veces no entiende pero siempre dice sí al igual que su maestra María. Su aspiración es vivir totalmente descentrado de sí mismo experimentado el verdadero silencio al que se llega atravesando muchos ruidos, sintiéndose vasija rota para ponerse a disposición del Alfarero.

Para escuchar la entrevista: http://www.radiomariapodcast.es/programa/42/hay-mucha-gente-buena    Podcast: 19776

La Asunción de María: La fiesta de la humanidad de lo humano

Asunción | Fachada de la Iglesia del Monasterio

La Asunción de María a los cielos es un Misterio de nuestra fe y por eso mismo una experiencia muy personal de eso que es como lo más importante en nuestra vida. Por eso lo celebramos, por la inmensa alegría que nos produce. Quizás lo más difícil sea, precisamente, comunicar la buena noticia que personalmente supone para cada uno este Misterio de la Asunción.

En este día se esclarecen a nuestra comprensión atributos de esta humanidad nueva de la que ya participamos y que pertenece ya al ámbito de lo divino: por ejemplo, que la virginidad de María no es una técnica de sometimiento de los impulsos del cuerpo para poder ascender a la divinidad. En María no se percibe ningún heroísmo exigido por la virginidad. No es una virtud moral: María vive en la pura fe en Dios, despojada de toda autoafirmación, entregada a los designios del Misterio. Su virginidad tampoco tiene ningún carácter cultual como en las vírgenes vestales. No se trata de ningún “comercio” para conquistar la benevolencia de Dios. La virginidad está emparentada con el abajamiento: es despojo de toda ambición, es pequeñez, es deficiencia delante de los hombres. No supone ningún valor ante la sociedad ni ante la religión. María hizo de esta situación de “bajeza” camino de humildad, de serena entrega y de confianza ilimitada en Dios. No pretende nada. Lo único que hace es situarse en total disponibilidad. Esta actitud fue la que le permitió a Dios nacer en María. Seguir leyendo

Caminar hacia Jesús

Into the blue blue sea | Janette Kerr | 2016

Mateo ha recogido el recuerdo de una tempestad vivida por los discípulos en el mar de Galilea (Mt 14,22-33) para invitar a sus lectores a escuchar, en medio de las crisis y conflictos que se viven en las comunidades cristianas, la llamada apremiante de Jesús a confiar en él.

El relato describe de manera gráfica la situación. La barca está literalmente «atormentada por las olas», en medio de una noche cerrada y muy lejos de tierra. Lo peor es ese «viento contrario» que les impide avanzar. Hay algo, sin embargo, más grave: los discípulos están solos; no está Jesús en la barca.

Cuando se les acerca caminando sobre las aguas, los discípulos no lo reconocen y, aterrados, comienzan a gritar llenos de miedo. El evangelista tiene buen cuidado en señalar que su miedo no está provocado por la tempestad, sino por su incapacidad para descubrir la presencia de Jesús en medio de aquella noche horrible. Seguir leyendo

¡Qué bien se está aquí!

Transfiguración (det.) | Xaime Lamas, monje de Sobrado

Hoy es la fiesta de la transfiguración del Señor, celebrada desde el siglo IV en Oriente y desde el siglo XI en Occidente. En esta fiesta se contempla el rostro de Jesús, radiante con una luz de vida que está destinada a todo el universo, a la humanidad entera. «Este es mi hijo amado, en quien me he compadecido. Escuchadlo.» (Mt 17,5) Voz escuchada en el Jordán, cuando Jesús era bautizado, y ahora en el monte Tabor. Nos advierte el apóstol Pedro: «Hacéis muy bien en prestarle atención como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y el lucero amanezca en vuestros corazones.» (2 Pe 1,19)

La transfiguración es un misterio de transformación: hasta que el lucero amanezca en nuestros corazones. Según la tradición, el mismo Cristo es el sol de la mañana, el sol radiante de la mañana de Pascua. Cada ser humano -hijo amado del Padre- es habitado por un misterio de luz y de amor.

Vemos la realidad de acuerdo con las gafas que llevamos puestas. «El ojo es la lámpara del cuerpo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado; pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo está en tinieblas.» (Mt 6,22-23) Si dentro de nosotros hay guerras, enemigos, maltratos, falta de estima, eso es lo que vemos por todas partes. Si nos adentramos en nuestra realidad, si atravesamos esa zona de oscuridad y ahí permanecemos de manos extendidas, sin desesperar, entonces el lucero de la mañana se hará nuestra compañía, porque él vino para los enfermos y para los pecadores, y su presencia amorosa transformará nuestra mirada. «Todo tu cuerpo está iluminado». Seguir leyendo

El tesoro escondido

Cuadro de David Hockney

El filósofo humanista Erich Fromm escribe así en una de sus obras: «Nuestra cultura  lleva a una forma difusa y descentrada de vivir, que casi no registra paralelo en la historia. Se hacen muchas cosas a la vez, Somos consumidores con la boca siempre abierta, ansiosos y dispuestos a tragarlo todo… Esta falta de concentración se manifiesta en nuestra dificultad para estar a solas con nosotros mismos.»

Creo, yo, que es precisamente en esta cultura donde hemos de escuchar la llamada de Jesús a ahondar en la existencia para encontrar ese oro escondido que puede transformar nuestra vida.

Tal vez lo que necesita urgentemente el hombre de hoy para encontrarlo se puede resumir en tres cosas:
huir de la dispersión,
vivir desde dentro
y recuperar la paz.
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¿Vida impecable o vida completa?

Obra de Martin Zálešák

Probablemente Mateo escribió la parábola del trigo y de la cizaña contra los rigoristas de su comunidad. Pero, fácilmente, podemos hacer una aplicación espiritual a las sombras e imperfecciones en el campo espiritual del corazón. En la parábola se prohíbe la rigidez violenta y drástica de uno consigo mismo. Jesús compara nuestra vida con un campo en el que Dios ha sembrado buena semilla de trigo. De noche, llega astutamente el enemigo y siembra cizaña. La cizaña es una planta de tallo rígido que puede crecer hasta un metro de altura, con inflorescencias en la espiga y un grano de color violáceo, de tamaño y aspecto similar al trigo. Regularmente crece en las mismas zonas productoras de trigo y se considera una maleza de ese cultivo. El parecido entre estas dos plantas es tan grande, que en algunas regiones la cizaña suele denominarse “falso trigo”. Pero en su semilla crece un hongo y la harina es amarga. Y el problema no es que la harina sea amarga sino que es venenosa, y puede matar a una persona.

La persona rigorista se afana por alcanzar los ideales religiosos distinguiendo y separando bien la cizaña que crece entre el trigo, en el campo del corazón humano. Su ideal es llegar a ser una persona pura y santa, sin defectos ni debilidades. Esto mismo se puede aplicar a cualquier comunidad y a la Iglesia. Pero esta manera de ver las cosas lleva directamente a una intolerancia tal, que excluiría de la Iglesia a todos los débiles y pecadores. Seguir leyendo

Nuestra misión es sembrar

Cuando nos enfrentamos a un texto evangélico como el de este domingo y muy comentado a lo largo de la historia del cristianismo, nunca se sabe por dónde tirar. No se trata del miedo a repetirse, sino que, la parábola (Mt 13,1-23) ya lleva incluida una explicación y no parece necesario añadir nada más. Pero también podemos caer en el error de que, como ya está todo dicho, nos dejemos llevar por la inercia que ahogaría toda la riqueza que la parábola lleva dentro de sí.

Hay toda una humanidad sedienta de verdad, de luz y de vida. Hay multitud de corazones hambrientos de una palabra que les oriente, que haga crecer en ellos la esperanza. Hay en nuestro mundo muchas heridas por curar. Hay mucho odio y resentimiento acumulado por tanta injusticia y corrupción. Y se nos pide una palabra. Como la gente que se amontonaba en torno a Jesús, gentes pobres, sin futuro, con tanta puertas cerradas, hoy nos encontramos con las mismas multitudes desorientadas, con los lacrimales secos de tanto llorar y sufrir. También tenemos gentes completamente insensibles a tanto dolor, ahogadas en una sociedad en donde los grandes grupos financieros y las multinacionales gastan ingentes cantidades de dinero para tenerlos amodorrados. Trabajan para que las personas no tengan tiempo para pensar, para hacer silencio, porque el gran enemigo de estos grupos de poder y sin entrañas, es la palabra que surge en el silencio y despierta el corazón y la conciencia de las personas. No hay nada más temible para los poderosos de este mundo que la palabra que, denuncia, libera las conciencias y salva de la esclavitud.
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San Benito y la comunidad

San Benito | Abadía de Subiaco | Italia

Nuestra vida comunitaria no tendría sentido de no ser convocada por Jesús y vivida desde Él. Hemos sido reunidos en el nombre del Señor. Nos aglutina un único ideal: la búsqueda del rostro del Dios vivo manifestado en Jesús de Nazaret, y su misericordia. La lectura de Dios que hacemos de nuestra vida fraterna, no es la que hace una comunidad constituida en una convivencia pasajera, o la que hace una comunidad parroquial, o la de una comunidad emocional, o incluso la que hace una comunidad religiosa no-estable. Nuestra vida en común es para toda la vida, por eso es un auténtico reto el llegar a la contemplación del rostro transfigurado del hermano. Es el mayor signo de nuestra fe, esperanza y amor; el síntoma de que hay espiritualidad.

Nuestra vida en el amor, pasa por el desierto, por una larga peregrinación, por ese descenso a los subsuelos de nuestra existencia, por esa pérdida de ingenuidad gracias a la cual podemos ir construyendo, o mejor, Dios puede ir construyendo en nosotros esa nueva inocencia de quien está anclado en la Misericordia de Dios. Un amor fundamentado en los buenos sentimientos, por supuesto, pero que no se queda solamente en ellos. Es un amor que supone una honda trasformación interna de valores, convicciones, y también externa de conductas y actitudes, pensando en los demás. El introducirnos en esta espiritualidad, es lo que nos permite recuperar el verdadero sentido de nuestra vocación: ese encuentro con nuestra enfermedad –nuestra poca firmeza en el amor- que a la luz del amor de Dios, lejos de ser motivo de tristeza, es capaz de desatar las lágrimas de la compunción que deshacen el corazón duro haciéndonos conocer la misericordia y la ternura infinita de Dios. Seguir leyendo

Te doy gracias, Padre…

Iglesia de la Abadía de la Fille-Dieu, en Suiza

Jesús de Nazaret era un gran orante. ¡Qué digo! Era -para nosotros sus seguidores- el Gran Orante: Identificado con el Padre, buscaba siempre la voluntad de Dios y su Reino. Sus palabras y sus obras proclamaban que el ¨dedo de Dios¨ estaba actuando. Y nada se explicaba en él sin que guardara relación con el Padre y la misión encomendada.

Los evangelios nos lo presentan como el que equilibra bien su jornada y sabe buscar tiempo de oración -a solas, en descampado-, por más entregado que esté a recorrer aldeas y ciudades, a frecuentar las sinagogas y acudir al Templo: no sólo para orar, sino para comunicar y enseñar lo rumiado y vivido en su vida de oración y unión con el Padre. Nada de extraño, pues, que ante esa actitud permanente, los discípulos quieran saber cómo orar en cuanto discípulos de tal Maestro (¿No lo había hecho Juan con los suyos?). Sabemos que la formulación recibida es la célebre del  padrenuestro.

Los evangelios nos señalan explícitamente cuatro momentos críticos, en oración: ante la polémica y contundente resurrección de Lázaro; en la Última Cena; en el Huerto de los Olivos; y en tres de sus siete palabras particularmente expresivas de cómo se veía y sentía en la Cruz. Señalan también la noche pasada en oración antes de la elección de los Doce. Seguir leyendo