Sanación de la memoria IV

Publicamos hoy el quinto texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria IV

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Algo decisivo y radical que está profundamente grabado en nuestra memoria enferma, es el lugar desde el que nos movemos, el principio vital que nos moviliza. Es decir, desde dónde y por qué surgen nuestras motivaciones, actitudes, comportamientos, deseos, búsquedas, pretensiones, ideales, proyectos, comparaciones, expectativas, prejuicios, suposiciones, identificaciones, etc.

Para una vida como la nuestra este planteamiento es ineludible. Somos peregrinos a la búsqueda del rostro del Dios vivo. Tenemos por guía el Evangelio. Este contexto nos expone a una situación permanente en la que nuestros móviles más profundos van a ir sufriendo duros golpes. De esta manera el proceso de purificación de nuestras motivaciones será continuo y desestabilizante. Pero todos estos golpes tenemos que verlos con la confianza de que es Dios quien está llamando a la puerta de nuestro corazón, para que caigamos en la cuenta de que vivimos en el país de la desemejanza, salgamos de la tierra de la esclavitud a la conquista de la tierra de promisión en la que viviremos a imagen y semejanza del Creador, como hijos de Dios. Es necesaria una lectura de fe, para poder interpretarlo como el camino que debemos recorrer en esta historia de salvación que, guiada por el Espíritu del Señor, vamos escribiendo y editando día tras día.
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¡Ven Espíritu Santo, ven!

Si la vida espiritual del cristiano es “vida según el Espíritu”, entonces el Espíritu es su animador, inspirador y protagonista. Pero desde un punto de vista humano sigue siendo inasible. Según Enzo Bianchi el Espíritu, que “sopla donde quiere” y del que nadie sabe “de donde viene y adónde va” (Jn 3,8), es el “desconocido” de la confesión de fe de los cristianos. Padre e Hijo son comprensibles según la experiencia humana de paternidad y filiación. El Espíritu se haya envuelto en el misterio profundo; es el secreto de Dios. Descrito en la Biblia  como soplo, viento, como fuego, como agua, como paloma… Hablar de él es tarea imposible. No es objeto de culto ni revindica nunca para sí adoración o plegaria: su deseo está enteramente orientado al Hijo, a quien llena de la gloria divina. Los creyentes experimentan su presencia en el “amor de Dios derramado en nuestros corazones, por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5). Amando, los cristianos hacen la experiencia fundamental del Espíritu Santo y aprenden a conocerlo a través del amor mismo. Sigue leyendo

Sanación de la memoria III

Publicamos hoy el cuarto texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria III

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Damos un paso más en este recorrido que estamos haciendo con el fin de conocer el contenido de nuestra memoria enferma. Tras haber visto en el retiro del mes pasado las interpretaciones, los prejuicios y las identificaciones, en este retiro proseguiremos con las comparaciones y las proyecciones, que pueden ser de signo positivo o negativo.

Las comparaciones

Las comparaciones fijan nuestra atención en una o más personas para reconocer sus diferencias y semejanzas y para descubrir sus relaciones. Comparar, por lo tanto, es cotejar. ¡Con qué facilidad nos comparamos! ¿Habéis hecho la prueba de estar atentos a vosotros mismos, de observaros, de prestar atención a esta cuestión de la comparación? Os quedaríais pasmados de las veces que os sorprenderíais comparándoos. ¿A qué me refiero cuando hablo de comparación? Me refiero al hecho de estar midiéndome con las demás. Me comparo con fulanita que es más guapa que yo. Me comparo con menganita que es más inteligente, o con zutanita que es más habilidosa, o con la otra que canta mejor, o con aquélla que es más querida por la superiora, etc.

O también puedo compararme en el sentido inverso: me comparo con éste que es menos trabajador, o con aquel que es menos fervoroso, o con el otro que es menos… El caso es medirse con “el más o con el menos”: soy más que éste o menos que el otro. ¿Por qué este prurito de medirse o compararse? ¿Por qué necesito medirme o compararme? ¿No será porque valgo más o valgo menos en la medida en que mido más o mido menos que la hermana? Sigue leyendo

Subir bajando

La escala de Jacob | Jelena Dorosev y Branislav Mihajlovic

San Bernardo, en uno de sus sermones de la Ascensión – la fiesta que hoy celebramos –, exhorta: hermanos, perseverad en la disciplina que abrazasteis y subid por la pequeñez a la grandeza: es el único camino. Quien elige otro desciende, no asciende, porque únicamente la humildad encumbra y sólo ella nos lleva a la vida. Cristo (…) vio que la humildad es el medio de elevarse, y vino a encarnarse, padecer y morir, para que nosotros no cayéramos en la muerte; por eso Dios lo glorificó, lo resucitó, lo ensalzó y lo sentó a su derecha. Anda, haz tú lo mismo. Si quieres ascender, desciende… Resuena en estas palabras de Bernardo el capítulo VII, sobre la humildad, de la Regla de S. Benito, alusión a la escala que se le apareció en sueños a Jacob, la escala que se sube por la humildad, que se sube bajando: cuando el corazón se abaja, el Señor lo levanta hasta el cielo, dice Benito.

Tenemos miedo de descender a nuestra propia realidad porque tememos que se active el dolor asociado a muchas de nuestras memorias. Aprendemos, falsamente, a elevarnos sobre nuestra realidad, ocultando y mascarando, construyendo un personaje que nos transmite “buenas” sensaciones de éxito, de victoria, de autoafirmación. Pero el dolor, aunque camuflado, persiste y nuestro corazón no encuentra paz, no conoce la reconciliación. Se introduce una división progresiva en nuestra vida: cuanto más fuerte es el dolor, más reforzamos el personaje. Intentamos alejarnos de nuestra realidad, pero ella nos persigue. Vivimos en fuga, huyendo de la propia vida, incapaces de encontrar un lugar de reposo. Sigue leyendo

Sanación de la memoria II

Publicamos hoy el tercer texto del retiro. Aquí tiene acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria II

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Nuestra memoria está enferma. Necesita sanación. No podemos permanecer ciegos al programa que dirige nuestras vidas, queremos despertar definitivamente al anhelo que nos empuja a peregrinar del país de la desemejanza al país de la semejanza, hacia nuestro rostro original. Por eso, aplicándonos en el conocimiento de nuestra memoria enferma, seguiremos ahondando en su contenido presentando en este retiro las interpretaciones, los prejuicios y las identificaciones.

Las interpretaciones

La acepción que en nuestro caso vamos a dar a las interpretaciones se refiere a cuando expresamos o concebimos la realidad de un modo personal. La interpretación, por lo tanto, puede ser el proceso que consiste en comprender un determinado hecho y su posterior declamación. Por ejemplo: de acuerdo a mi interpretación, su interpretación del problema no es la correcta.  

La memoria biográfica que nos determina y que, en definitiva, configura nuestro perfil psicológico, va a condicionar nuestra visión del mundo, nuestra manera de relacionarnos con los demás, con nosotros mismos, con Dios y con todo. Como consecuencia de esto, no veremos las cosas tal como son en realidad. Los datos y los hechos están ahí, pero cada cual los percibe de una manera diferente. Los percibimos según la interpretación que demos a los acontecimientos. Esta interpretación nace de unas creencias incrustadas en el fondo de nuestro inconsciente, fuertemente arraigadas, y que son producto de esta memoria biográfica. Sigue leyendo

El que me ama guardará mi palabra

Tres puntos en el evangelio de hoy (Juan 14,23-29): El amor de Dios, el Espíritu Santo que nos recuerda las palabras de Jesús y la paz que Jesús nos da.

Primer punto: Nuestro amor a Dios y a los hermanos es respuesta al amor que Dios nos tiene. Y el amor que Dios nos tiene es Jesucristo ¿Cómo ha de ser nuestro amor a Dios? Este es un problema que muchos cristianos se plantean. ¿Es el amor a Dios diferente del amor a una persona? ¿Cuál es más importante si son diferentes? El A.T. nos dice que hay un mandamiento principal que es el amor a Dios y otro semejante al primero, el amor a los hermanos. En el N.T. Cristo nos da un  mandamiento nuevo, “Que os améis unos a otros como yo os he amado”. Juan en sus cartas nos dirá que “todo el que ama ha nacido de Dios y Dios es amor” y añade, “Que quien guarda sus mandamientos, permanece en Dios y Dios en él”. Y también: “En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: Si amamos a  Dios y cumplimos sus mandamientos”. Hay un solo Amor y este es el de Dios, pues Dios es amor. Y ese amor evidente a nosotros es su Palabra, su Hijo hecho hombre, Jesús, que se entrega por la humanidad, le abre el camino del cielo perdonándole sus pecados. Y ese mismo amor es aquel con el que debemos amar a nuestros hermanos. Otro amor que no venga de Dios, es egoísmo. Sigue leyendo

Sanación de la memoria I

Publicamos hoy el segundo texto del retiro. La semana pasada publicamos el primero: Habitar consigo mismo.

Sanación de la memoria I

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Una idea repetida hasta la saciedad por los primeros cistercienses y de la cual se extrae una visión y unas consecuencias sobre quién es el hombre, cómo es su realidad, cuál es el camino que le conduce a la salvación y también a la felicidad, es la siguiente: Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Por el pecado el ser humano perdió la semejanza con Dios y quedó desterrado al país de la desemejanza; pero no perdió la imagen. ¿Qué quiere decir esto? A ver si lo entendemos ilustrándolo con un ejemplo muy sencillo: es algo así como si tenemos una moneda de oro. Si la cogemos en la mano vemos que es una moneda hermosa, brillante, reluciente, de oro, y que además parece de oro porque es dorada, brilla, etc., tiene todas las cualidades del oro. Ahora imaginemos que esta moneda la perdemos, cae en tierra y se llena de barro. Si alguien la encuentra después de mucho tiempo se encontrará una moneda sucia, llena de barro, y que no parece de oro. Sigue siendo de oro, pero no lo parece. Si la lavamos y la limpiamos volverá a parecer de oro, pero esto sólo es posible porque a pesar de estar sucia sigue siendo de oro. La moneda perdió su apariencia de oro, pero nunca dejó de ser de oro.

Esto significa haber perdido la semejanza, pero no haber perdido la imagen. Es decir, que aunque por el pecado nuestra realidad no aparente que somos hijos de Dios, nuestra verdad, nuestro rostro original, es que somos y que nunca hemos dejado de ser hijos de Dios. Sigue leyendo

Hno. Domingo – Exequias

Cédula de Profesión monástica del Hno. Domingo (det.)

Estamos celebrando la Pascua de nuestro hno. Domingo. Una vez más, nos confrontamos con el misterio insondable de la muerte y de la vida. Los ornamentos, los aleluyas, el Gloria son elementos que quieren simbolizar el carácter pascual con el que queremos realzar nuestra celebración, y sobre todo el significado de esperanza que desde la fe tiene la muerte del hno. Domingo.

Nuestra sociedad ha perdido el sentido de la vida y por eso intenta disimular la muerte de mil maneras. Los muertos cercanos se retiran rápido de la circulación poniéndoles fuera de casa cuanto antes. Los muertos lejanos se exhiben con todo lujo de detalles. Basta con leer la prensa, oír la radio, ver la televisión… Una cultura que no sabe qué hacer con los muertos es incapaz de alentar la vida. Y, sin embargo, la muerte nos ofrece posibilidades de suprema entrega.

A cada paso que damos, nos encontramos con la muerte -la muerte de otros o la que se produce dentro de nosotros-; en uno y otro caso, lo único que nos dignifica es asumirla como parte integrante de la vida y seguir viviendo según las propias convicciones.

Quien no viva todas esas muertes de cerca, quien se cree un mundo imaginario a su alrededor sin tener presente la muerte como algo esencial en su vida, jamás alcanzará la plenitud como persona y su felicidad será tan inestable como ficticia. Sigue leyendo

Hermano Domingo

Hoy, día 22 de mayo de 2019, falleció el
P. DOMINGO CAMESELLE BASTOS
descanse en la paz de Dios Padre

Tenía 87 años de edad, 13 de profesión
y 61 de ordenación sacerdotal.
Hasta su entrada en el Monasterio,
estuvo incardinado en la diócesis de Tuy-Vigo.

La Comunidad de Santa María de Sobrado (España)
os agradece vuestras oraciones; el funeral por su eterno descanso
y posteriormente su entierro se celebrará, Dios mediante,
mañana día 23, a las 12:00 AM

Santa María de Sobrado,
en Sobrado de los Monjes (La Coruña-España)

Carlos Gutiérrez Cuartango, Prior titular

El aroma de un amor definitivo

Birthday | Marc Chagall | 1915

Os doy un mandamiento nuevo: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. ¿Qué amor es éste que tiene aroma de vida nueva y definitiva? Este amor que transforma nuestra vida, es el regalo pascual que nos deja la experiencia del Resucitado.

Desde que nacemos necesitamos sentirnos sustentados por alguien que nos proporcione confianza, una confianza vital. La carencia de confianza básica es algo que, a todos, en mayor o en menor medida, nos acompaña a lo largo de la vida. Nuestra confianza está herida. Hemos tenido que sobrevivir como hemos podido y sabido. Para ello nos hemos revestido de una coraza protectora que nos mantiene al resguardo de innumerables amenazas que nos fuerzan a vivir cautivos del miedo y de la desconfianza. Esta falta de confianza vital parece estar siempre ahí, dándonos la sensación de que nunca podremos deshacernos de ella.

Si a lo largo de nuestra vida tenemos la suerte o la gracia de saborear esta confianza y vivirla en la reciprocidad, aparece algo realmente prodigioso: como un optimismo original, como la percepción de que ‘alguien hay aquí’ que nos acompaña siempre y sin el cual no podemos vivir. Sigue leyendo