Se compartió poco con amor y se multiplicó

Ilustración de Madalena Matoso

Ríos de tinta se han gastado escribiendo sobre los milagros de Jesús de Nazaret. Sobre si hizo o no hizo milagros. Pero, realmente, ¿es esa la cuestión más importante?  Creo que no. Si nos quedamos en el destello, en el fogonazo, no podemos ver la profundidad del mensaje que  nos da el relato evangélico, en el que no hay nada grandioso, simplemente una mirada de confianza al cielo y un gesto de bondad, de ternura entrañable y de solidaridad. Porque Jesús no fue un milagrero dedicados a realizar prodigios propagandísticos. Sus milagros son más bien signos que apuntan a una realidad nueva, meta final del ser humano.

En un mundo donde mueren de hambre millones de personas, podemos perder el tiempo en absurdas discusiones sobre los milagros, cuando los gestos de Jesús nos remiten a los gritos de los hambrientos: «¡Dadles vosotros de comer!» Perder el tiempo en discusiones doctrinales y en celebraciones no solucionan nada y nos alejan de lo que realmente le importaba a Jesús de Nazaret, que no era precisamente la religión ni la enseñanza de los escribas, sino la salud y el bienestar de la gente. Sigue leyendo

Lo que no es el Reino de Dios

Obra de Silvidal Fila

Jesús lo tiene claro: el “Reino de los cielos” es el tesoro por antonomasia, aquel que, al descubrirlo, llena de gozo desbordante y te capacita para desprenderte de todo lo demás.

El siguiente paso consiste en preguntarnos en qué consiste exactamente ese “Reino de los cielos”.

Durante mucho tiempo, se pensó que se trataba del cielo posterior a la muerte, o de la fe que nos garantizaba la salvación, o incluso de la propia Iglesia. Sin embargo, estas lecturas nos resultan hoy insuficientes y, en último término, inadecuadas para comprender lo que Jesús quería transmitir. Sigue leyendo

Apóstol Santiago

Cruz de la parroquia de Espinho (det.) | PIntada por Xaime Lamas, monje de Sobrado

Siempre que celebramos la fiesta de un apóstol, automáticamente nuestra mente nos lleva a los primeros momentos de la Comunidad de Jesús de Nazaret, y, siempre, sin quererlo, pensamos en lo maravilloso que tuvo que ser formar parte del grupo de discípulos, idealizando hasta lo imposible aquella primerísima comunidad, como si en ella hubiera una comunión perfecta sin ningún tipo de aristas. A lo largo de la historia se trabajó para presentarnos esa comunidad ideal, tanto en la literatura como en el arte. Veamos un pequeño ejemplo: A Caravaggio le encargaron pintar un San Mateo, cuando lo finalizó y entregó el cuadro se lo rechazaron porque había pintado un personaje sin gracia y vulgar y no con la belleza, nobleza y espiritualidad que le corresponde a un apóstol y evangelista, y tuvo que hacer una segunda versión. No nos  os gusta que  nos pongan la verdad delante de los ojos y así nos convertimos en eternos pigmaliones que damos forma y figura a  nuestro gusto y a nuestro interés, tanto a la vida de los personajes históricos como su doctrina. Sigue leyendo

Sobrado en 1986

Día de elección de Prior | 1986.01.25

SANTA MARÍA DE SOBRADO
UN REMANSO DE PAZ EN LA RUTA JACOBEA

El padre Salvador es un malagueño afable, sencillo y cordial, de sonrisa suave, donde se adivina una cabeza clarividente, vestida por cabellos grises, con ese color ceniciento que testimonia medio siglo de vida, una imagen que no corresponde con este hombre joven y vitalista que, ahora, se mueve con celeridad por su despacho, con el mismo aplomo y energía de un inquieto ejecutivo. Seguir leyendo…

Dejadlos crecer juntos

Farm Garden | Gustav Klimt | 1905-6

«Dejadlos crecer juntos» – hoy se nos ofrece esta palabra profética, fuerte y liberadora.

Posiblemente, para los criados del dueño del campo, apresurados para arrancar la cizaña, esta fue una palabra dura de escuchar; puede que también lo sea para nosotros. Nos gusta clarificar, separar, calificar, poner en orden: que todo esté en su sitito para que no haya confusiones. Y, ¿por qué? Sencillamente porque imaginamos que en un mundo perfecto (la comunidad perfecta, la familia perfecta, el país perfecto, etc…) nos sentiríamos a gusto, finalmente disfrutaríamos de la vida y viviríamos en paz. Ante tan bello sueño, se agranda nuestro voluntarismo, nos remangamos, cogemos guadañas bien afiladas, salimos a limpiar el campo, poniendo orden en el mundo: a un lado, el grano bueno, al otro, la cizaña; estos, los buenos, aquellos, los malos; los nuestros y los demás, los individuos de fiar y los no recomendables, etc. En nombre del bien, de la verdad, de la paz e, incluso, en nombre de Dios, las visiones totalitarias y puritanas siguen manchando la Historia de sangre. Sigue leyendo

Es el momento de otro acompañamiento formativo

(La revista Vida Religiosa acaba de publicar un nuevo cuaderno monográfico (3 / 2020 / vol. 128): Es el momento de otro acompañamiento formativo. El autor es Carlos Gutiérrez Cuartango, Prior del Monasterio de Sobrado. Compartimos contigo la introducción del texto, publicado en la página web de la revista el pasado día 14.)

El campo principal de la acción humana es precisamente la relación. El manejo de las cosas y de la naturaleza, la investigación, el arte… pueden reclamar atención; pero a un alma contemplativa le abren fácilmente ventanas hacia el misterio del “más-allá”. En cambio, la relación interhumana dificulta mucho más esa apertura: no solo por el egoísmo propio y ajeno, sino por el misterio, la complejidad y las diferencias de los seres humanos. También por la velocidad o intrascendencia que acompaña a muchas de nuestras relaciones. Todo eso hace plausible el intento de prolongar el lema ignaciano (contemplativos en la acción), hacia esa cumbre de ser “contemplativos en la relación”, donde quizá se encuentran los mayores tesoros de una vida configurada por la fe y el seguimiento de Jesucristo (José Ignacio González Faus).
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La mística de la compasión

Mujer llorando | Safet Zec

La mística de la compasión impregna a la persona cuando se deja afectar por el rostro sufriente del otro, cuando las miradas doloridas se le clavan en la piel del alma y siente su tristeza como propia, en sus propias entrañas.

La mística de la compasión es todo lo contrario a la impasibilidad, la apatía, la indiferencia y la tibieza.

La mística de la compasión nos impulsa a estar vigilantes y dispuestos, con los ojos y los oídos siempre bien abiertos, para descubrir dónde se encuentran los empobrecidos, rechazados y marginados por el sistema, para salir a su encuentro. Sigue leyendo

La semilla plantada en nuestros corazones

Pintura de Alexandra Lisboa

La palabra de Dios en el Antiguo Testamento y la Palabra concreta de su Unigénito en el Nuevo, son, en realidad, nuestro camino, pues son verdaderas y producen además vida. Como cristianos, precisamos tener en el fondo de nuestro corazón y nuestra mente el fuerte deseo de Dios, que nos ha de llevar a conocerlo y eso lo hacemos a través del conocimiento de su Voluntad sobre nosotros. Y esa voluntad es conocida por medio de su Palabra. Y su palabra es Jesucristo el Verbo, que se define a sí mismo como “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

Es muy importante que sepamos que su Palabra no es igual, para nada, a la nuestra, entre otras muchas razones porque la nuestra puede ser mentira, o simplemente no tener la menor consecuencia al ser escuchada. Mientras que la Palabra de Dios tiene efectividad en sí misma. El profeta Isaías nos recuerda que igual que la tierra germina con la lluvia, que Dios envía, así su Palabra, de ser escuchada, puede hacer germinar un mundo nuevo. La Palabra de Dios volverá a él con un resultado, tal como él quiere y tras concluir su misión. Y precisamente en esto nosotros no tenemos nada que decir, pues resultado y tiempo pertenecen a Dios no a nosotros. Sigue leyendo