Se acercan las cuatro de la tarde

“El principito” adaptada al cine por Mark Osborne | © Paramount Pictures France

– Hubiese sido mejor regresar a la misma hora – dijo el zorro al principito.
– Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, ya desde las tres comenzaré a estar feliz. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. Al llegar las cuatro, me agitaré y me inquietaré; descubriré el precio de la felicidad. Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Es bueno que haya ritos. (Antoine de Saint-Exupéry)

Por una parte, la venida de Dios (la experiencia de su gracia) es siempre sorprendente y no está condicionada por nuestros relojes y calendarios; por otra parte, necesitamos ritos que despierten el corazón, que sean marcas en la sucesión de los días, marcas que faciliten la conexión con nuestro deseo profundo. Henos aquí, en el inicio del tiempo de Adviento, señalando que se acercan las cuatro de la tarde, y que por ello dispongamos el corazón para la alegría, porque el Amigo está a punto de llegar. ¡Velemos!, no sea que nos encuentre dormidos. Sigue leyendo

Danos la paz

Juan Durán (Vigo, 1960) compón Dona nobis pacem para as vítimas do coronavirus.
O título da peza revela tamén unha compoñente relixiosa na intención do compositor, quen a concibiu como «un rezo íntimo e persoal» e, por este motivo, pide ao público o «recollemento» dun minuto de silencio en vez de aplausos. Dona nobis pacem tamén ofrece outra lectura, a do aceno táctil de estreitar a man a coñecidos e estraños. «É unha oportunidade para a paz e para un abrazo que todos desexamos. A grandeza da música é a desa linguaxe de sons non significantes, pero si colectivamente interpretables», di Durán. «A partir de aí, que cada un estableza a súa particular comuñón coa obra».

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Lo que hicisteis con uno de ellos, conmigo lo hicisteis

Fotografía de Sebastião Salgado | Colección: Trabajo

El deber del cristiano es reproducir las palabras y hechos de aquel en quien reside toda la Plenitud de la Humanidad y toda la Plenitud de la Divinidad. El hombre Jesucristo encarnación del Hijo, el HOMBRE PERFECTO, en lo exterior y lo interior y que participa desde antes del tiempo como HIJO, de la misma naturaleza de Dios.

Santa Teresa nos dice nos dice ya en las Primeras Moradas que ese Cristo al que debemos imitar y que nos llama a la plenitud del amor, es en su humanidad, que es lo que podemos imitar, nuestro modelo. La Santa de Ávila a diferencia de otras opiniones teológicas se inclina por la naturaleza humana del mismo. Sería interesante que ojeáramos el Concilio de Calcedonia, el 4º de los grandes concilios, y de sus conclusiones sobre la herejía de Hesiquio, que dio lugar a la primera importantísima escisión doctrinal dentro del casi aun naciente cristianismo. Hesiquio hablaba de una sola naturaleza Divina. Lo humano era solo una apariencia.
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La arriesgada aventura de ser libre

Esperanza | Monique Védie | entre 1950 y 1960

El Padre de Jesús está loco de amor por cada uno de sus hijos y de sus hijas, y desea ardientemente que este amor esté presente entre nosotros. Esto es imposible si vivimos a la defensiva, si no apostamos por echarle imaginación y entusiasmo a la tarea del Reino de Dios, si no nos convencemos de que sólo ganaremos la vida si nos arriesgamos a perderla.

Alguien decía que ‘no puedes descubrir nuevos mares a menos que tengas el coraje de perder de vista la costa’. Nos movemos dentro de una zona de comodidad y pensamos que eso es lo único que existe. Dentro de esa zona está todo lo que sabemos y todo lo que creemos. Conviven nuestros valores, nuestros miedos y nuestras limitaciones. En esa zona reina nuestro pasado y nuestra historia. Todo lo conocido, cotidiano y fácil. Es nuestra zona de seguridad y por lo general creemos que es nuestro único lugar y modo de vivir. Tenemos sueños, queremos resultados extraordinarios, buscamos oportunidades, pero no siempre estamos dispuestos a correr riesgos, no siempre estamos dispuestos a transitar caminos difíciles o incómodos. Nos conformamos con lo que tenemos, creemos que es lo único posible y aprendemos a vivir desde la resignación. Sigue leyendo

Dedicación del Oratorio

Dedicación del Oratorio | 13 de noviembre de 1987

Hace hoy 33 años que consagramos el altar y bendijimos el oratorio. En este día recordamos también a todos los hermanos y hermanas que nos han precedido en la misma vocación benedictina.

La conciencia de Dios es el tema central de la concepción de la vida espiritual según la Regla de San Benito. La postura de Benito de Nursia es tan sorprendente como simple: no basta con estar sin pecado; tener la mente impregnada de Dios es más importante. Aunque es básico evitar el discurso acerbo, las malas acciones, las exigencias de la mentalidad del mundo y el orgullo del corazón, más vital para alimentar el fuego espiritual es tener presente que el Dios al que buscarnos nos tiene presentes. La santidad, en otras palabras, no es atletismo moral, sino una relación consciente con el Dios consciente, pero invisible. La teología es así vivificante y liberadora: no se trata de ser lo suficientemente buenos para llegar a un Dios que está fuera de nosotros, sino de llegar al Dios interior, cuyo amor nos impulsa hacia el bien. Sigue leyendo

Tener los ojos abiertos a lo que se nos revela en el momento presente

Obra de JR (Jean René) – artista callejero y fotógrafo francés

Estamos finalizando el año litúrgico y de nuevo surge ese toque de atención que es una llamada a la vigilancia, a saber leer los tiempos y los acontecimientos de la historia presente. Historia religiosa y política, historia personal y colectiva, historia de familia, historia de comunidad religiosa-monástica. Todo tiene que pasar por el tamiz del discernimiento. Saber de qué calidad es nuestra felicidad, en qué se fundamenta, si está arraigada en la fe en Jesucristo, la roca firme de nuestra vida, o en la arena movediza de las satisfacciones inmediatas de niños caprichosos y sin sentido. Saber de qué calidad es nuestra esperanza, en qué se fundamenta, cómo la mantenemos despierta y activa para no encontrarnos con cualquier cosa, para  no desesperar del ser humano, para no perder nunca el anhelo de la vida eterna para todos; no dejar de buscar, de crear, de crecer, de confiar. Aunque no lo sepamos, los que viven así están aguardando la venida de Dios. Sigue leyendo

Fiesta del Prior

Obra de Enrique Mirones, monje de Sobrado

Cada día somos testigos de que Dios puede manifestarse con libertad soberana e impactar con fuerza misteriosa en cualquier corazón humano. Hoy damos gracias por el don de reunión y de comunión, si bien, comprobamos día a día que nos persigue la amenaza del narcisismo, lastre persistente para el encuentro con Dios y con los hermanos.

Narciso -de quien nos habla el mito griego- era un joven muy hermoso y atractivo. Pero era incapaz de enamorarse de alguien. Solo le apasionaba su propia imagen, que descubrió reflejada en el agua del río. Tan absorto estaba en sí mismo que dejó de atender sus necesidades básicas y se fue consumiendo hasta terminar convertido en una flor, el narciso, flor hermosa y maloliente. Sigue leyendo

En el paraíso

In paradisum
Deducant te Angeli:
In tuo adventu suscipiant te Martyres,
Et perducant te in civitatem sanctam Jerusalem,
Jerusalem, Jerusalem, Jerusalem.
Angelorum te suscipiat,
Et cum Lazaro quondam
Paupere aeternam habeas

En el paraíso te guíen los ángeles:
que al llegar te reciban los mártires
y te lleven a la ciudad santa, Jerusalén.
Jerusalén, Jerusalén, Jerusalén.
Los ángeles te reciban,
y con Lázaro, que fue pobre,
tengas el descanso eterno.

La comprensión que transforma radicalmente

Laguna de Sobrado

Mateo convierte la proclamación de las Bienaventuranzas en ocho actitudes u opciones de vida que son fuente de dicha y de libertad.

A ojos de la cultura dominante –y del ego, que rige en ella-, parecen un sinsentido, porque chocan frontalmente con el modo de funcionar del yo, que persigue objetivos radicalmente opuestos.

Lo primero que destaca, por tanto, en esta proclamación es el carácter paradójico de la felicidad que anuncian. Aquí se ve como dicha lo que para el yo es desgracia. ¿Dónde está la clave? Sigue leyendo

En la tierra de nuestra vulnerabilidad

Para celebrar sus 75 años (24 de octubre de 2020), la Organización de las Naciones Unidas convocó un concurso fotográfico bajo el título: ¿Qué mundo queremos? Esta foto es una de las 75 seleccionadas (https://www.un.org/en/exhibits/page/theworldwewant). Su autora, Svetlana Razumovskaya, de Rusia, la presenta con este comentario: «Quiero un mundo de bondad, donde las personas compartan su calidez y amor por los demás y por todas las especies».

El amor a uno mismo, al prójimo y a Dios, que es el mismo amor en distintas expresiones, florece en la tierra de nuestra vulnerabilidad. Solo es posible cuidar, desde la verdad de nuestras entrañas, del emigrante, del huérfano o de la viuda (Cf. Éxodo, 22,20-26) –en el mundo de la Biblia, los pobres de los pobres– si abrazamos lo que tendencialmente marginalizamos en nosotros, lo que no queremos ver e intentamos olvidar. Quien no abraza su fragilidad no tiene brazos para acoger el dolor del mundo.

Es grande nuestra carencia y son múltiples nuestras necesidades, desde las más básicas, que garantizan nuestra subsistencia, como la alimentación, el alojamiento, el reposo, hasta necesidades de relación (afecto, empatía, proximidad, compañía…), de sentido (claridad, esperanza, discernimiento, orientación…). Para que la vida florezca, es importante atenderlas, siendo conscientes y aceptando que no siempre van a estar satisfechas. Todo lo que yo hago y no hago pretende satisfacer necesidades. Cualquier comportamiento humano es un intento de satisfacer necesidades, seamos conscientes de ello o no. Sigue leyendo