Encontrar el camino hacia nuestro corazón

 

Jesús recomienda a sus amigos que vayan con un bastón y nada más, pero sin pan ni alforja ni dinero, es decir, ir a pecho descubierto, confiando sólo en Dios y en la Buena Noticia del Reino. Les dice que en todo se pongan al nivel del otro: quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio; les da autoridad para que echen demonios y curen a los enfermos que haya, y naturalmente no se refiere sólo ni principalmente a las enfermedades físicas. Curar significa alejar de un ser humano todo aquello que le impide ser él mismo. Les encomienda predicar la conversión: lo único que un ser humano debe saber es que Dios le ama, que es alguien cercano, que es tan íntimo, que es lo más hondo de su propio ser, que no tiene que ir a buscarlo ni al templo, ni a las religiones, ni a las doctrinas, ni a los ritos, ni al cumplimien­to de la norma.

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San Benito

San Benito entregando la Regla a San Mauro y otros monjes | Abadía de Saint-Gilles, Nîmes, Francia | 1129

En esta fiesta de san Benito agradecemos el poder estar reunidos, un día más, por puro designio amoroso de Dios. No es algo mágico o mítico. Así es como se expresa la Voluntad de Dios en la vida, a través de los acontecimientos que nos suceden y que nunca podremos explicar del todo, incluso aunque nos ayudemos de todas las ciencias auxiliares que nos facilitan la comprensión de esta vocación. El porqué hoy está sucediendo lo que estamos celebrando y viviendo, escapa en último término a nuestra comprensión. Por lo tanto, nuestra actitud desde la fe, ante una nueva celebración anual de san Benito, no puede ser otra que la del asombro y la gratitud.

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No despreciéis as los profetas

Lavatorio de los pies | Xaime Lamas, monje de Sobrado

«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

Creo que no nos tiene que extrañar la actitud del pueblo de Nazaret con respecto a ese paisano que iba de “maestro” pero que no era más que uno de ellos: un artesano.

La persona de Jesús de Nazaret era abierta como eran y son los profetas a lo largo de la historia. Diga lo que diga, el profeta lo hace desde su propia experiencia, con un lenguaje claro y simple que descontrola y deja en evidencia a los que aguardan una sabiduría esotérica solo comprensible para los iniciados, los sabios y entendidos al modo humano. La sabiduría del profeta es sabiduría de Dios, porque «La sabiduría de Dios es más sabia que toda la sabiduría de los hombres». Y está encarnada en los acontecimientos de la vida, y es desde la vida en done el Dios y Padre de Jesús de Nazaret se acerca a las gentes.

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Cambiaste mi luto en danzas

Wim Wenders, extracto de la película «Pina» (2011) | Bailarines: Clémentine Deluy y Damiano Ottavio Bigi

Desde que nacemos necesitamos sentirnos sustentados por alguien que nos proporcione confianza, una confianza vital. En determinadas circunstancias, esta confianza básica no logra desarrollarse en la etapa inicial de la vida y el niño muere mentalmente. No es capaz de responder ni de aprender, no asimila los alimentos, ni puede defenderse frente a una infección, llegando con frecuencia a morir, no solo mental sino físicamente.

Esta carencia de confianza básica es algo que, a todos, en mayor o en menor medida, nos acompaña a lo largo de la vida. Y aún cuando no hayamos muerto ni física ni mentalmente, hemos tenido que sobrevivir como hemos podido y lo mejor que hemos sabido. Para ello nos hemos revestido de una coraza protectora que nos mantiene al resguardo de innumerables amenazas que nos fuerzan a vivir cautivos del miedo y de la desconfianza. Esta falta de confianza vital parece estar siempre ahí, al acecho, dándonos la sensación de que nunca podremos deshacernos de ella.

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Non teñades medo

Naufragio | Gokula Stoffel | 2017

Texto en castellano

Na nosa vida como crentes temos o risco de andar a procura do mais fácil e nos pasamos a vida tratando de eludir aquilo que esixe verdadeiro risco e sacrificio. Nos arredamos e nos pechamos na pasividade cando descubrimos as esixencias e as loitas que conleva vivir con certa fondura.

O mar da vida é tan cambiante coma o océano: Calma, marusía, forte marusía, tempestades, son reflexos do que nos toca vivir ó longo da nosa vida. E o mar é unha metáfora da nosa vida na que a barca da Igrexa e as nosas barcas persoais teñen que navegar ó longo do tempo que nos toca vivir. Non se poden gardar as barcas no porto porque somos chamados a un movemento continuo, a uns retos que sempre van ser moi esixentes. Nos pode dar medo asumi-la existencia con responsabilidade total; é mais fácil recalar na rutina, estar varados nun porto tranquilo, sen caer na conta que a nosa misión e navegar no mar da vida cara o porto onde atoparemos acougo dos nosos traballos realizados polo Reino. Sigue leyendo

La Semilla en Tierra

El sembrador al atardecer | Vincent Van Gogh | 1888

LA SEMILLA EN TIERRA

sigue su proceso

y

 EL REINO DE DIOS EN NOSOTROS

también

Agradecidos y respetuosos:

admirémoslo

Mc 4, 26-34

LES HABLABA EN PARÁBOLAS

1

El relato evangélico de hoy se fija, primero, en la semilla, maravillosamente   autónoma:

Sigue su proceso, mientras el sembrador duerme… Ya decía san Pablo que es Dios quien da el crecimiento. A nosotros nos corresponde: el respeto, la admiración y  el cuidado agradecido.

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Amar a las preguntas

Gran signe d’interrogació | Antoni Tàpies | 2010

«¿Dónde estás?» es la primera pregunta que el autor del libro del Génesis pone en boca de Dios, y así traza un eje fundamental en la revelación bíblica: Dios viene al encuentro del ser humano, toma la iniciativa, quiere entablar un diálogo… No con el ser humano en abstracto, sino con cada persona en su contexto vital: «¿Dónde estás?» Fue así con Abrahán, con Moisés, con David, con Isaías, con María, con Pablo y con tantos otros, seguramente con cada uno de nosotros, en la multiplicidad de nuestras historias y recorridos. «¿Dónde estás?»

Todos los seres humanos, creyentes o no, llevamos dentro el eco de esta pregunta. «¿Dónde estás?» forma parte de un grupo de preguntas esenciales: ¿quién eres? ¿adónde te diriges? ¿con quién vas? ¿de qué vives? Son preguntas sin respuesta definitiva, funcionan como un combustible que alimenta el movimiento que se hace camino. Son preguntas que nos dejan expuestos a la suma fragilidad del existir humano. Fragilidad, que es un elemento esencial de la dignidad humana. Porque somos frágiles, porque no lo sabemos todo, porque indagamos, somos más humanos.

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