La comunidad: escuela de caridad

 

Publicamos hoy el octavo texto del retiro. Aquí tienes acceso a los textos anteriormente publicados.

La comunidad: escuela de caridad

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“Hoy quizá vivimos una época histórica de particular deterioro de las relaciones humanas, y de constantes desavenencias en todos los campos: crecen los racismos y los nacionalismos excluyentes, crecen las diferencias de clases, las culturas prefieren chocar en vez de encontrarse, fracasan las parejas y aumenta la violencia de género, los partidos políticos prefieren mirarse como totalidades y no como ‘partidos’; y el autismo cultural que respiramos nos induce a mirar a los demás como meros objetos o estímulos, pero no como sujetos de dignidad absoluta. Creyentes o no creyentes, todos deberíamos hacer un esfuerzo por engrasar las junturas de nuestra convivencia, si no queremos deslizarnos por una pendiente que podría terminar en una catástrofe sin precedentes, como si no bastara con todas las catástrofes que hemos ido provocando a lo largo de la historia… Todo eso hace plausible el intento de ser “contemplativos en la relación”, donde quizá se encuentran los mayores tesoros de una vida configurada por la fe y el seguimiento de Jesucristo…” (José Ignacio González Faus).

Una de las intuiciones geniales de los primeros cistercienses fue la de concebir la comunidad monástica como una iglesia doméstica, como una ‘escuela de caridad’. En ella aprendemos el arte de amar. Y esto puede hacerse extensible a cualquier otro carisma y forma de vida en comunidad. Somos relación, es decir, que estamos hechos para la relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos, y es relacionándonos como aprendemos a amarnos. Sigue leyendo

San Benito

San Benito | Abadía de Subiaco

En este día de su fiesta, podríamos preguntarnos si San Benito tiene algo que decirle hoy a nuestro tiempo. Creo que mucho. Su Regla propone un arte de vivir, cuyas intuiciones me parecen de gran actualidad: el realismo de su espiritualidad enraizada en la tierra; su convicción de que merece la pena creer y vivir en común; la orientación hacia la experiencia de Dios; su sensibilidad por la creación y la conciencia ecológica; el planteamiento de una ética de la economía; la pregunta por la alegría de vivir; etc. Todas éstas y otras son aportaciones del estilo de vida que San Benito sigue proponiendo al hombre del s. XXI. Una de sus intuiciones, es su visión optimista de la vida.

Estamos inmersos en una cultura del lamento. Sólo se ven los problemas y las ofensas. Las heridas de la historia de la propia vida, se convierten en una lente con la cual se interpreta toda palabra como una ofensa. En un clima de tanto lamento es imposible solucionar ningún problema. No se abre ninguna perspectiva de futuro. No surge esperanza alguna. El motivo de esta depresiva quejumbrosidad como sentimiento básico de nuestro tiempo es, según el filósofo Pascal Bruckner, el infantilismo y la ‘victimización’. El hombre del futuro es un gigantesco bebé que envejece, que tiene colocadas enormes expectativas en la sociedad pero que no está dispuesto a asumir responsabilidad por sí mismo y por este mundo. Existe una creciente actitud de sentirse siempre como víctima. La culpa la tienen siempre los demás. Es imposible que yo mismo tenga la culpa de mi miseria. Me siento víctima de mi educación, víctima de las circunstancias políticas y sociales, víctima de mi jefe. Es prefiere permanecer en la posición del querellante y acusar a quienes le hacen a uno la vida tan difícil. Pero no se quiere tomar la vida en las propias manos. Sigue leyendo

Paz a esta casa

Jesús envía los discípulos en misión: que no lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias, que la vida se presente desnuda, en su expresión más sobria y esencial, para que la paz trasparezca, que solo lleven la paz: «Paz a esta casa» (Cf. Lc 10,4-5). La paz no es un objeto; la paz solo se anuncia si vive en nosotros, signo de que Jesús es señor de nuestro corazón. «Cristo es nuestra paz. (…) Su venida ha traído la buena noticia de la paz» (Ef 2,14.17)

En el evangelio de Juan (14,27) Jesús dice: «Os dejo la paz, os doy mi paz. Una paz que el mundo no os puede dar.» ¿A qué paz se refiere Jesús? La paz que Jesús nos ofrece, la paz que Él mismo es en nosotros, no puede confundirse con la tranquilidad psicológica. Jesús nos ofrece la paz que no puede dar el mundo, y el camino para esta paz es asumir el conflicto. Si queremos encontrar la paz no podemos escapar del conflicto que hay dentro de nosotros. ¿Qué es lo que hace a todo el ser humano estar en lucha consigo mismo? Es la voz profunda y persistente de su propia insatisfacción. Es más fácil de lo que pensamos que uno se odie a sí mismo. Sigue leyendo

Aproximación meditativa al Dios de Jesús

Publicamos hoy el séptimo texto del retiro. Aquí tienes acceso a los textos anteriormente publicados.

Aproximación meditativa al Dios de Jesús

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Jesús comienza su vida pública después de ser bautizado por Juan en el Jordán. Durante el Bautismo tiene lugar la primera teofanía trinitaria narrada por los evangelios que señala a Jesús como el Ungido de Dios. Hasta ese momento, dos de los evangelios, en concreto Mateo y Lucas, nos han relatado algunos acontecimientos de la infancia de Jesús. La tradición considera que Jesús vivió cerca de 33 años, de los cuales no llegaron a 3 los de la llamada vida pública, lo cual quiere decir, que los restantes 30 años, la llamada vida oculta, de la que no sabemos prácticamente nada, es decisiva para la comprensión del Jesús histórico y también del Cristo de nuestra fe. Por supuesto, esto sólo tendría sentido desde la óptica que nos aporta la cristología genética del Jesús, que según Lucas: iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres (Lc. 2, 52), ya que desde una lectura de la llamada cristología descendente, Jesús nació con el lote de atributos divinos y humanos desarrollados. Sigue leyendo

Sin mirar para atrás

La mujer de Lot | Klaas Koster | 1952

Resumen de la Palabra de Hoy: Seguir a Jesús supone aceptar dejar todo como el profeta Eliseo y tomar nuestra cruz, la de cada uno, la de cada día, sin mirar para atrás y saber que ahí, como dice S. Pablo, está  nuestra salvación.

1.- Primer punto: qué significa dejar todo. ¿Qué quiere decir TODO y a qué se refiere?. Dejar todo significa dejar aquello que sea un estorbo o impedimento para seguir a Cristo. Seguir a Cristo que no es ir a algún lugar, sino a reproducir su personalidad en nosotros. Dejar aquello que en lugar de acercarnos a él nos aleja. Aquí hay muchas cosas incluidas en ese TODO, decisiones correctas que nos impiden seguir su voluntad. Todo aquello no significa el dinero, por ejemplo, sino solo cuando éste y su preocupación nos aleje de tomar otras decisiones a favor de Jesús, o de los demás. Lo mismo podemos decir, de la propiedades personales, de las cosas que nos rodean, la casa, la vestimenta, etc, cuya preocupación nos insensibilicen para seguir a Jesús, s su evangelio y a las necesidades de los demás.

Antiguamente se hablaba de los tres enemigos del alma: mundo, demonio y carne. dinero, sexo y poder, dicho de otro modo. Las tres grandes tentaciones del hombre, que le alejan de Dios. Hoy día se habla más bien, sin negar las anteriores, de lo que las origina, a saber el egoísmo y la soberbia, que le impiden luchar por un mundo mejor. En lugar de servirnos de las cosas, de los afectos, de los deseos, nos convertimos en sus servidores. Y en ese momento es cuando hay que dejarlas. No se puede servir a dos señores, dice el Señor. Sigue leyendo

Sanación de la memoria V

Publicamos hoy el sexto texto del retiro. Aquí tienes acceso a los textos anteriormente publicados.

Sanación de la memoria V

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Los rasgos de la memoria enferma que hemos ido describiendo a lo largo de los últimos retiros, nos mantienen encerrados en un círculo vicioso, en un bucle narcisista difícil de romper. Poco podemos hacer para salir de este callejón sin salida. La reacción no es la solución. Las reacciones no funcionan, son más de lo mismo, y sólo conducen a perpetuar el estado de postración junto a un sentimiento arraigado de frustración. La liberación viene de otra parte. El bucle se aflojará gracias al acto de fe en Dios. Necesitamos escuchar nuestro ser profundo, al maestro interior cuya voz nos llevará a reconocer nuestra identidad verdadera, a tomar contacto con nuestra semejanza hasta descansar en ella y permitir que fluya en toda nuestra vida, en nuestras relaciones y en nuestra actividad. Sigue leyendo

Encuentro Regional de Laicos Cistercienses

Del 21 al 23 de junio de 2019 tuvo lugar en la ciudad de Ávila el Encuentro Regional de Laicos Cistercienses, al que han asistido cuatro miembros de nuestra Fraternidad.
Los temas tratados han sido: La Misión de los Laicos Cistercienses en el mundo de hoy, elaborando un documento sobre ello. Conferencia sobre la Carta de Caridad a cargo del P. José Ignacio. Reunión de trabajo para la Preparación del Encuentro Internacional 2020, con la nominación de 2 candidatos para representar a la elección del próximo Comité Internacional (2020-2023).    

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Corpus Christi

Pintura de Rima Salamoun

Dios se hizo corporal en medio de nosotros, un ser humano como nosotros. Jesús nos dio el sacramento de su cuerpo. Deberíamos sentirnos en casa en nuestra naturaleza corporal, apasionada… ¡y cómodos al hablar de afectividad! Los cristianos hablamos del amor… pero, tenemos que amar como las personas que somos, sexuadas, llenas de deseos, de fuertes emociones y de la necesidad de tocar y estar cerca del otro. Es extraño que no se nos dé bien hablar de esto, ya que el cristianismo es la más corporal de las religiones. Creemos que Dios creó estos cuerpos y dijo que eran muy buenos. Dios se encarnó en Jesucristo, pero nosotros todavía estamos aprendiendo a encarnarnos en nuestros propios cuerpos. Tenemos que bajar de las nubes. Tenemos que aprender a amar como los seres sexuados y apasionados -a veces un poco desordenados- que somos, o poco tendremos que decir sobre el Dios de Jesús, que es amor encarnado. Sigue leyendo

El Amor en fiesta y el abrazo de fuego

Trinidad (det.) | Xaime Lamas, monje de Sobrado

Dice José Antonio Pagola que, «A lo largo de los siglos, los teólogos realizaron un gran esfuerzo por acercarse al misterio de Dios formulando con diferentes construcciones conceptuales las relaciones que vinculan y diferencian a las Personas divinas en el seno de la Trinidad. Esfuerzo, sin duda, legítimo, nacido del amor y del deseo de Dios. Jesús, sin embargo, no sigue ese camino. Desde su propia experiencia de Dios, invita a sus seguidores a relacionarse de manera confiada con Dios Padre, a seguir fielmente sus pasos de Hijo de Dios encarnado, y dejarnos guiar y alentar por el Espíritu Santo. Nos enseña así a abrirnos al misterio santo de Dios».

No resulta nada fácil tener que preparar una homilía para decir algo sobre la Santísima Trinidad, por lo menos para mí. Solo tenemos intuiciones, balbuceos… Somos, ante este misterio de fe, eternamente niños, que balbucean tratando de formular una palabra, que quieren aprender a expresarse y no encuentran las palabras que den forma a una idea. ¿Cómo expresar desde nuestra pequeñez lo que es inabarcable, lo que  nos sobrepasa? El problema está en que, cuando queremos descifrar el misterio a través de la razón intelectual, lo que hacemos es negarlo. Querer probar la existencia de Dios, lo qué es Dios, definirlo, situarlo en imaginarios cielos gloriosos, es matar a Dios. Sigue leyendo